30 de July de 2010 00:00

La frontera sur, otro reducto de los narcos

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La frontera sur es otra zona donde la Policía ha detectado una alta presencia de narcotraficantes. Agentes de Antinarcóticos revelan que las operaciones por esta zona involucran a provincias como Loja y El Oro, aunque la red termina en Guayas y sus rutas marítimas.

Los uniformados revelan que desde esta jurisdicción, el alcaloide es trasladado a Estados Unidos, México y Europa.

En lo que va de este año, en Loja, El Oro y Guayas se han decomisados 4,4 toneladas de droga de las 10,4 registradas en el país.

En la primera de estas provincias se reforzaron las seguridades. En el 2009, los agentes realizaron 364 operativos y en lo que va de este año ya suman 183 y se han decomisado 166 973 gramos de productos ilícitos.En el 2009 se ubicó y destruyó un laboratorio de procesamiento de la droga en el sector Jujal (cantón Macará), límite fronterizo con el Perú. Ahí se decomisaron otros 605 445 gramos. Loja tiene 180 km de frontera y para la Policía Antinarcóticos esa ‘amplia’ franja es un factor adverso para los controles. A eso se suman las malas condiciones de las vías de segundo y tercer orden en todos los cantones fronterizos (Espíndola, Calvas, Macará, Zapotillo). Pero también la distancia de Loja hacia la frontera (200 km en promedio) “favorece al narcotráfico”.

En ese escenario -según la Policía- los cargamentos llegan desde Perú, a lomo de mula o al hombro utilizando diversidad de pasos clandestinos. Un agente señala que los narcotraficantes utilizan por lo menos 40 vías.

En la frontera la base de cocaína se almacena en fincas que sirven como bodegas de paso. Algunas de estas son alquiladas o también suelen ser compradas a precios elevados. Por ejemplo, en Calvas, una finca que no sirve para la agricultura por lo árido del suelo cuesta hasta USD 40 000.

Antinarcóticos explica que desde las fincas, el producto sale camuflado en carros. Se utilizan vehículos doble tracción por el difícil acceso de las carreteras. Cinco caseríos, cuyos nombres no son revelados por seguridad de la Policía, han sido identificados como zonas utilizadas para el ilícito. “Ahí la gente habita sin desarrollar ninguna actividad agrícola ni ganadera”, dice otro agente.

En todas las comunidades fronterizas, el temor no es nuevo para los pobladores. En Jimbura, una parroquia de Espíndola, a cinco minutos de la línea de frontera, un morador cuenta que la presencia de personas desconocidas en el poblado preocupa constantemente. “Es común verlos movilizarse en vehículos desconocidos por la vía que conduce al puente que comunica con Perú”.

Para este morador, la cercanía a la frontera les genera intranquilidad. Más aún cuando en la parroquia solo existen dos policías.

Uno de los hechos que no olvidan las 250 familias de Jimbura es la muerte de una niña que fue violada y asesinada a 400 metros del centro del pueblo. Tras las investigaciones de la Fiscalía y la Policía se detuvo a un extranjero, quien fue acusado como supuesto autor.

De los casos investigados por Antinarcóticos se desprende que en la provincia operan organizaciones conformadas por ecuatorianos y ciudadanos de otros dos países. Los uniformados detectaron que estos grupos son dirigidos por gente que viene desde Centroamérica.

Desde la frontera la droga utiliza vías primarias y alternas que comunican con Guayaquil. Ese es el principal destino de la droga.

Otro destino importante es Machala y en menor importancia Cuenca. De la droga que ingresa a Loja el 10% queda para el consumo local y el resto se va al exterior.

Para afrontar el posible incremento del narcotráfico en Loja, la Policía coordina acciones con su similar de Perú. Existe un convenio que permite el cruce de información sobre las rutas del narcotráfico, técnicas de camuflaje y bandas que operan en la frontera.

Además, se ejecuta el Cuartel Base Antinarcóticos con una inversión de USD 1,5 millones. Actualmente está construida en un 50% en el sitio Trapichillo (cantón Catamayo). Estará dotada con 150 hombres, entre guías y comandos antinarcóticos, canes detectadores de droga y personal de Inteligencia. Desde ahí se reforzarán los operativos antinarcóticos en las carreteras de la frontera sur.

El director nacional (e) de Antinarcóticos, Marcelo Tobar, reconoce el aumento de las actividades ilícitas en el país. “Eso es lo penoso y radica en algo fundamental que es el rédito económico que deja a los traficantes”.

Según sus datos, en Colombia un kilo de clorhidrato de cocaína cuesta USD 2 000, en Ecuador 4 000, Estados Unidos 34 000, Europa 41 000, Inglaterra 66 000 y Australia USD 240 000. “Mientras se manejen estos márgenes de ganancia ilegal existirá el narcotráfico”, explica el oficial.

En El Oro, el hallazgo más fuerte ocurrió a finales de mayo. Un sumergible de 15 metros de longitud, valorado en USD 400 000 y con capacidad para transportar hasta cuatro toneladas de drogas estaba escondido en una camaronera del sitio Sabanas de Pagua, en el noroccidente de la provincia. La idea de los narcos -según la Policía- era llevar el cargamento vía fluvial hacia México. Para ello intentaban aprovechar las aguas de un estero cercano.

En el trayecto entre Machala y Guayaquil, un maltrecho camino de tierra, de 16 km, conduce al sitio del hallazgo. Víctor Hugo Villacís, jefe provincial de la Policía de El Oro, dice que este descubrimiento confirmó otra sospecha: “La provincia es un punto de producción de los alcaloides”.

La actividad ilícita en la zona no es reciente. Hace un año, en un lugar cercano donde estaba el sumergible (cantón Santa Rosa), se descubrió una infraestructura que estaba diseñada para procesar y almacenar la droga.

Según la Policía Antinarcóticos de El Oro, desde el 2006 y en lo que va de este año se han desmontado ocho estructuras similares.

Los agentes dicen que la hallada en Malvas (Zaruma) era la más grande y tecnificada.

Entrevista

José A. Figueroa / Especialista en seguridad en la frontera

‘La legalidad debe discutirse ’

¿El narcotráfico empieza a ganar terreno en la frontera sur?

Los Estado ha perdido el control, pero no es un problema solo en el sur. En general, el narcotráfico ha adquirido fuerza en todas las fronteras. Desde la década de 1980, ese delito se ha transnacionalizado.

En ese contexto, ¿qué papel desempeña Ecuador?

Se sabe que cada vez es más utilizado por los narcotraficantes para el lavado de activos.

¿Qué hace atractivo al país?

El capital del narcotráfico siempre está buscando nuevos nichos. No es que Ecuador tenga condiciones particulares, pero de lo que conozco en las fronteras se están instalando tercerizadoras que tienen como objetivo lavar activos.

¿Es verdad que este tipo de capitales son tolerados en los Estados porque permite dinamizar la economía local?

El capital del narcotráfico se adapta fácilmente a las realidades de cada localidad, como cualquier capital en este tiempo. Es frecuente encontrarlo en las actividades financieras al margen del sistema formal y en las redes de contrabando. Existe una relación evidente entre mayor circulante y presencia del narcotráfico, pero ese dinero no es útil para el Estado.

¿Por qué?

Estas inversiones generan procesos especulativos que pueden eventualmente disparar, por ejemplo, la inflación. Además, no se utiliza para nutrir el aparato producto sino para el gasto corriente. Por la naturaleza del dinero no puede ser ahorrado o guardado, más bien se lo emplea en gasto corriente.

¿Qué tan efectivas han sido las políticas de Ecuador?

Existen medidas importantes como el seguimiento a las inversiones financieras, pero estas iniciativas deben darse en un marco de lucha internacional. Otro tema pendiente es discutir el tema de la legalización de la droga. La ilegalidad de la cocaína conduce al alto costo y esto no se combate solo con la persecución de narcotraficantes.

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