11 de April de 2012 00:01

La frontera norte, punto de la lucha armada

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El fuego salió de dos frentes. Era un poco antes   de las  23:00  del lunes. En la frontera norte caía una fuerte lluvia y  una patrulla  de militares  ecuatorianos  fue  atacada  cuando  regresaba a su unidad militar,   tras  un patrullaje en  el  fronterizo río San Miguel. Esta   información  la  confirmó  ayer  el Comando Conjunto de las   FF.AA.,  que en su informe señala que los disparos en contra de los soldados salieron desde las selvas de Ecuador y Colombia  y que   los militares también respondieron.    

Los uniformados  atacados pertenecían al destacamento  General Farfán, que opera  en   Sucumbíos. Las FF.AA., no descartan que quienes dispararon en contra de la patrulla sean  miembros  de grupos ilegales de Colombia. Pero hasta la tarde de ayer no hubo confirmación oficial  alguna.

En su informe del pasado miércoles, el saliente jefe del Comando Conjunto, general Ernesto González,  reveló que una de las amenazas fuertes que en este momento tiene el país es  el conflicto  en el norte. “No  se pueden desconocer los efectos que el conflicto colombiano ha generado en Ecuador. Los grupos ilegales colombianos han afectado no únicamente a las poblaciones fronterizas, constituyéndose en este momento en la principal amenaza para el país”, dijo el oficial.

La frontera norte es  considerada como un “gran paso”  para el contrabando. Los soldados ecuatorianos también se enfrentan a las denominadas ‘bancrim’ (bandas criminales de Colombia).   “Puede haber patrullas por toda la selva, pero las características geográficas del sector ponen limitantes en la labor militar”, aseguró ayer Fernando Proaño, comandante de la División.

Un informe del Ejército justamente  señala que  dentro de sus operaciones antidrogas en  la  frontera, en el 2011, destruyeron 30 400 matas  de coca  descubiertas en  nueve plantaciones.

En el  Plan de Seguridad   que en diciembre pasado presentó el  Gobierno  se determina que  la política de  defensa admite  el  “uso  racional” de los militares en el combate a las nuevas amenazas  del país: narcos y crimen.

Otro  hecho   similar al del lunes  ocurrió el 16 de noviembre del año pasado. Una patrulla militar fue atacada por presuntos contrabandistas en el cruce de los ríos San Miguel y Putumayo, frontera con Colombia. El hecho se dio cuando soldados ecuatorianos ordenaron a un bote que se detuviera para requisar su  carga.

Durante el control fluvial hubo disparos del lado colombiano. Una bala impactó al cabo Fabián Chango, causándole la muerte.

 Luego se conoció que en ese  momento, el  militar fallecido no usaba  chaleco antibalas. En esa arremetida armada  hubo además dos heridos.

El 11 de agosto del año pasado   hubo otro enfrentamiento armado en Puerto Mestanza (Sucumbíos).  Un infante de Marina resultó herido y en esa ocasión, los soldados respondieron  la arremetida.  Como carnada para atraer a los militares ecuatorianos, presuntos subversivos habrían puesto tres tanques  grandes vacíos en el río San Miguel.

Según las FF.AA., durante  enfrentamientos armados en el 2011 en la frontera   murieron 25 guerrilleros, se  destruyeron  37 refugios ilegales y al menos cuatro laboratorios en donde  presuntamente se procesaba droga.

Tras la emboscada  del lunes, los soldados ecuatorianos -dice el informe del Comando Conjunto-  se defendieron con  disparos  hacia los dos lados del río San Miguel y que mantuvieron  fuego cruzado. Sin embargo, no se detectaron ni muertos ni heridos.

El  relevo militar  

Ayer finalizó el plazo  para   que el  presidente Rafael Correa nombrara  al nuevo Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas  Armadas, en reemplazo del  general Ernesto González.
    
El oficial    se  ha despedido  en  todas las unidades militares.  El nuevo  jefe militar será elegido  de una terna conformada por los   comandantes de la  Fuerza Aérea,  Marina y del Ejército.

‘En  todos los países de la región hay  presencia de  carteles mexicanos’
Lizette  Yrizarry.  Es la  directora para el Cono Sur de la DEA (agencia antidrogas de  EE.UU.).

El desembarco de los carteles mexicanos de narcotráfico en el sur del continente americano -donde están los tres primeros países productores de cocaína del mundo- parece más una estrategia de expansión hacia nuevos mercados que una búsqueda de materias primas para sus principales clientes,  en EE.UU., asegura la directora regional de la DEA (la agencia antidrogas estadounidense) para el Cono Sur, Lizette Yrizarry.

En un reporte de octubre del 2011, la DEA advirtió que los carteles mexicanos estaban trabajando en Perú y Bolivia, además de sus nexos ya existentes con bandas criminales colombianas. Esos tres países encabezan la lista de productores de cocaína a escala mundial, con Perú alcanzando a Colombia en el primer lugar, según la ONU.

“En todos los países (la región) existe cierta presencia de carteles mexicanos, porque estos han desarrollado sus organizaciones y los países de Sudamérica son lugares fértiles para que ellos puedan avanzar en el narcotráfico. Pero no es lo único que se ve: también hay organizaciones nativas con cierto poder y cuya función en todos los países del Cono Sur no podemos dejar pasar”.

Yrizarry señaló que, como la mayor parte de la droga que sale de Sudamérica no va a EE.UU., sino  a Europa, África o Asia, es probable que la aparición de los carteles mexicanos en la región sea la oportunidad de acceder a nuevos mercados, a través de las organizaciones locales. “Creemos que tiene en parte algo que ver con llegar a un mercado diferente, al que en el pasado las organizaciones mexicanas no tenían entrada. Quizás es la razón por la que están acá”.

La relación entre  carteles mexicanos y las  mafias locales varía en cada país. “A ciertos países quizás los están usando para lavado de activos, para su dinero, en otros posiblemente están buscando el producto en bruto, en otros viendo las rutas de tránsito. Cada país es diferente, y en mi opinión sería un despropósito incluirlos a todos en una sola categoría”.

La funcionaria sostiene que la presencia de esos carteles es una preocupación, pero no el único foco de la lucha antidrogas en la región.  “El narcotráfico no es solo droga: es lavado de activos, es el transporte, impacta en el crimen normal callejero. Sí  hay un problema de consumo, pues hay delincuencia que trata de conseguir el dinero para eso”.

Así como en Perú y Bolivia el narcotráfico consigue materia prima, y en Colombia laboratorios para fabricar la droga, en el caso de Chile,  Yrizarry dice que es “posiblemente un lugar de tránsito”, por “la frontera tan amplia”, que las bandas criminales pueden usar para sus objetivos.

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