27 de March de 2010 00:00

La falta de fuentes de trabajo afecta a los armeros de Chimbo

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Redacción Sierra Centro

En el taller de metalmecánica de Hugo Muñoz ya no se fabrican armas. Hace un año dejó esta actividad, a la que se dedicó tres décadas, y ahora se dedica a hacer pupitres escolares. Sin embargo, hace cinco meses, no recibe pedidos.

Actualmente, Muñoz y otras 20 personas de la Asociación de Artesanos 22 de Abril de San José de Chimbo (provincia de Bolívar) están en la desocupación. “Pensé que sería la solución a la falta de empleo después de dejar mi antiguo oficio. Desde hace meses que no tengo un contrato”, cuenta.

Esto preocupa a Napoleón Guillén, presidente de la Asociación, una de las más grandes de Chimbo. Él contó que entre el 2008 y el 2009 se firmaron tres contratos con la Dirección Nacional de Servicios Educativos (Dinse) para fabricar 5 600 juegos de pupitres por un monto de USD 253 000.

Los artesanos compraron soldadoras, equipos para pintar y otras herramientas. La Asociación invirtió USD 30 000. El dinero se consiguió a través de un crédito en una cooperativa. El año pasado cancelaron la deuda.

“Los pedidos no son constantes. Los contratos se firmaron cada cinco meses. No nos gusta estar cruzados de brazos. Por eso algunos compañeros volvieron a fabricar armas. Además, los pagos no son puntuales”, señala Guillén.

El gremio recibió este año un crédito del Ministerio de Industrias por USD 72 000. USD 60 000 se usarán en la compra de más maquinaria y los 12 000 en la capacitación. “El objetivo es formarnos en construcción de carrocerías. Tenemos la tecnología y la mano de obra para hacerlo”.

Muñoz contó que no podrá regresar a su antiguo oficio. En el 2009 devolvió el permiso de funcionamiento de su taller que le otorgó el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. “Estamos buscando trabajo y hasta ahora no tenemos ni para la comida”.

Para el artesano, en el momento es difícil hacer armas. “La Policía decomisó las herramientas y las armas de los talleres. Parece que la vieja tradición de fabricar armas desaparecerá, pero no nos dan otra alternativa de trabajo”.

Eduardo Cruz, otro artesano, contó que fabricar pupitres parecía un buen negocio. “Pero me equivoqué. Desde octubre pasado no tengo ningún contrato”. Por ello, decidió construir coches para transportar cilindros con gas.

Cada uno se comercializa en USD 25, pero él no ve que exista demanda en Chimbo.

Su taller, que está cerca del parque central de Chimbo, está abierto pero no hay clientes. “Esperamos que la situación cambie. En ocasiones soldamos o realizamos estructuras metálicas para poder sobrevivir. No sabemos qué más hacer porque nos quedamos sin los permisos de funcionamiento para los talleres”.

En la Dirección Nacional de Servicios Educativos (Dinse) se informó que la entidad impulsa el Programa de Renovación de Mobiliario. Para la fabricación de los pupitres se firman convenios con colegios técnicos y grupos artesanales. No obstante, no se precisaron cifras de cuántos contratos se suscribirían con los armeros de Chimbo, pero se aseguró que en este año, la Dinse pedirá que los artesanos de esa localidad realicen más pupitres.

 Artesanos piden indemnización

Una veintena de artesanos afectados por el decomiso de las herramientas, en el operativo policial del miércoles, mantienen reuniones con el alcalde de Chimbo, Rodrigo Peñaherrera.

El objetivo es gestionar con las autoridades del Ministerio de Gobierno la devolución de los equipos que se confiscaron en el operativo que emprendió la institución uniformada.

Peñaherrera aseguró que exigirá que se entreguen las herramientas a todos los artesanos. “No permitiremos que únicamente a las personas que tienen los papeles en regla se devuelva sus instrumentos de trabajo. Las autoridades deben entregar todo”.

En tanto, Napoleón Guillén, presidente de la Asociación de Artesanos 22 de Abril, que aglutina por lo menos a 43 socios, explicó que por el daño causado al sector solicitarán al Gobierno Nacional el pago de una indemnización de USD 60 000 por cada artesano que labora en ese lugar.

El estudio realizado por el sector así lo determina. “Se causó un problema socioeconómico al quitarnos las herramientas con las que trabajamos. Además más de 200 oficiales (ayudante de los artesanos) se quedaron sin empleo y habrá que remunerarlos”.

El dirigente indicó que aspira que el martes 30 de marzo se reúnan con el ministro de Gobierno Gustavo Jalkh. La intención es que se inicie la devolución de las herramientas y armas de fuego que estaban listas para entregarse a las empresas de seguridad con quienes trabajan.

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