Depositarios judiciales acumulan bienes por años

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Estefanía Celi. Redactora

Una televisión blanco y negro, marca RCA, se destaca entre la pila de objetos que se ubican en tres filas de anaqueles de la bodega.

Ese artefacto, cubierto de polvo, está bajo la custodia de un depositario judicial desde hace más de 10 años, pues un juez ordenó su secuestro dentro de un juicio civil.

Un piano, dos refrigeradoras ya descontinuadas, cinco cuadros, innumerables parlantes, pantallas, máquinas de escribir, teclados... Todo se guarda en el cuarto. Hay cosas que no han vuelto a sus dueños desde hace más de 20 años.

"Son los objetos olvidados", asegura uno de los ocho depositarios judiciales del cantón Quito. Él lleva 28 años en el cargo y tiene a su cargo pertenencias desde ese tiempo. En una de sus bodegas, ubicada en el sector de la Rumiñahui, tiene las cosas más antiguas y con más valor.

Los depositarios judiciales se encargan de, a petición de un juez, custodiar los bienes que tienen órdenes de secuestro, embargo o retención. Esto sucede en los casos de juicios civiles, de inquilinato, laborales y en algunos penales.

Ellos guardan y guardan los objetos con la esperanza de que, una vez terminado el litigio, alguien los reclame. Pero eso no siempre sucede.

"No hay una ley que diga que tienen que retirar las cosas. Muchas veces pasan años hasta que se termine un juicio y las cosas se deterioran, así que a la gente no le interesa recuperarlas", cuenta Freddy Cedeño, otro depositario judicial.

Él lleva 18 años en ese cargo y durante ese tiempo ha visto todo tipo de casos. "En mi bodega tengo unos vestidos de novia que retiramos de una boutique", recuerda.

Funcionarios sin sueldo

Los depositarios judiciales no reciben un sueldo, a pesar de que son trabajadores judiciales. El Código Orgánico de la Función Judicial (COFJ) establece que ellos cobrarán por sus servicios los derechos que determine el Consejo de la Judicatura.

Para esto, se estableció una tabla de los valores por el depósito de los bienes, de acuerdo con su cuantía. Por ejemplo, si el objeto está avaluado entre USD 1 y 1 000, se paga USD 95, pero si el bien cuesta más de USD 1 millón, el arancel asciende a 2 280.

Este valor se paga una sola vez, el momento en el que el juez lo ordena. Pero una vez que el juicio termina, hay que pagar otro valor por el bodegaje, que lo fija el depositario.

"Muchas veces la gente no quiere pagar, o dice que las cosas se han deteriorado dentro de la bodega, pues los juicios pueden durar años", manifiesta Freddy Cedeño.

Él cuenta que tiene cinco máquinas de coser industriales bajo su custodia desde el 2001. Ahora que el litigio terminó, los dueños creen que el precio por el bodegaje es excesivo "y no hay nadie que les obligue a pagar y llevárselas".

Como no tienen sueldo, también deben pagar de su bolsillo el arriendo de las bodegas. En total, entre los ocho depositarios tienen 10 galpones y 10 patios de vehículos. Todos están repletos.

"Incluso tengo el esqueleto de un helicóptero", recuerda Víctor Paucar. Él es depositario judicial desde hace tres años, pero antes era alguacil, es decir agente civil. Lleva 45 años trabajando en la Función.

En ese tiempo, ha realizado miles de diligencias, y no siempre ha salido bien librado. Asegura que le han aruñado, le han soltado los perros, le han roto los lentes y la cabeza. "Muchas veces la gente se resiste a entregar las cosas, pero es una orden judicial y hay que cumplirla. Una vez incluso dispararon al aire, pero no hay como dejarse".

Un vacío legal

Los bienes muebles e inmuebles que están a cargo de los depositarios judiciales pueden pasar allí por años, pues ellos no pueden disponer su remate.

Esto porque, a pesar de que en el Código Orgánico de la Función Judicial se les dio la potestad de disponer el remate de los objetos, aún no está aprobado el reglamento que norme esa disposición.

Por eso, si los dueños de las cosas no piden el remate de los bienes o no pagan el bodegaje para recuperarlas, los depositarios siguen siendo los custodios y no se pueden deshacer de las cosas.

"Por eso estamos a pérdida en las bodegas, porque nosotros mismo pagamos el arriendo y las cosas que están ahí se desperdician", asegura Cedeño. Él estima que el 90% de los objetos que guardan y están embodegados ya fueron abandonados por sus dueños.

En contexto. Los depositarios judiciales se encargan de guardar y custodiar bienes muebles e inmuebles, por orden de un juez, dentro de un juicio. Ellos cobran de acuerdo a la cuantía del objeto que les es asignado. En la capital, son ocho funcionarios y tienen 10 bodegas.

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