5 de March de 2012 00:05

El conflicto colombiano aún causa temor

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El enfrentamiento entre Grupos Ilegales Armados de Colombia (GIAC) y Fuerzas Militares de ese país deja su huella en territorio ecuatoriano. Agujeros plagan el techo de zinc que cobija a Juan E. y a su familia en Puerto Nuevo, Sucumbíos. Una bomba estalló en su casa la noche del martes.

El rastro del mortero aún es visible en el patio de la vivienda. Un agujero de 50 centímetros de diámetro quedó en el suelo lodoso. En él, los soldados hallaron la espoleta del mortero. Un especialista militar indicó que el objeto era de fabricación casera.

Según las autoridades militares, el explosivo no pertenecía a las Fuerzas Militares de Colombia. “Las bombas de fabricación casera son las que utilizan principalmente los grupos ilegales armados”, afirma Fernando Proaño, comandante de la IV División del Ejército, asentada en El Coca.

El último enfrentamiento pone en evidencia que la población civil es vulnerable frente al conflicto colombiano. Esto pese al reforzamiento fronterizo luego del ataque en Angostura, el 1 de marzo del 2008. Alrededor de 3 000 hombres de las FF.AA. operan en el sector de Sucumbíos.

“Esto nunca será suficiente por la geografía de la zona amazónica”, dice Proaño.

Los patrullajes, luego del bombardeo de Angostura, hace cuatro años, unificaron a las tres ramas de las FF.AA.: fuerza aérea, terrestre y marítima, en especial en la zona selvática. Precisamente esa División tiene cuatro helicópteros para infiltraciones en selva. Los militares ecuatorianos organizan operaciones cada mes.

Durante una presentación militar, el 1 de diciembre del 2011, en Palma Roja, Putumayo, las FF.AA. dieron a conocer la situación de la frontera norte. Para controlar los 728 kilómetros del límite político internacional con Colombia, el Comando Operacional N°1 del Ejército ecuatoriano tiene tres grupos operacionales: el Amazonas, en Coca, el 1.3-Andes en Carchi y el 1.4 en Esmeraldas.

El martes, Proaño fue el primero en recibir la llamada de un homólogo militar de lado colombiano. El alto oficial de Colombia inicialmente presumía que el ataque a sus soldados se perpetraba desde Ecuador.

Sin embargo, la huella del mortero caído en territorio ecuatoriano delata lo contrario. En el fondo del hogar de Juan E. corre el río San Miguel y, al frente, en lugar de bosque tropical como en Ecuador, se divisan pastizales. Los GIAC han sido una constante preocupación para FF.AA.

El presidente Rafael Correa expresó que los soldados ecuatorianos operan al 50% pese a la inyección presupuestaria. El pasado 14 de febrero, en la Base de Taura, en Guayas, dijo que su Gobierno ha invertido USD 680 millones en armar a las FF.AA. En esa fecha se entregaron los aviones sudafricanos Cheetah, cuyo monto asciende a los USD 78 millones.

Antes del ataque de las Fuerzas Armadas colombianas a las FARC en territorio ecuatoriano, el presupuesto era mínimo. “El Ejército no contaba con el presupuesto como para movilizar vehículos. . Para los patrullajes fluviales (en la frontera amazónica) teníamos canoas con motor fuera de borda”, señaló Proaño.

El panorama militar cambió luego de Angostura. El 24 de febrero, militares de la Brigada de Selva N° 19 Napo, en el Coca, recibieron siete embarcaciones para los patrullajes fluviales. Estas se suman a las 50 ya existentes que son de tipo Thunderjet, Pukuna, Phantom y Pantano. Se caracterizan porque tienen tecnología de punta como radares que calculan el nivel de agua de un río.

Pero ante todas las prevenciones ¿cómo operan los GIAC para convertirse en un enemigo potencial del Ejército ecuatoriano y amenazar a la población civil? El general explica que “el guerrillero es una persona informal. Puede estar de civil y en algunos casos puede tener un documento de refugiado”. De ese modo su infiltración en territorio ecuatoriano es prácticamente indetectable.

Según el Alto Mando, hay dos razones por las que los GIAC se movilizan en la frontera. La primera es cuando reciben abastecimientos y la segunda cuando reciben instrucciones.

En esta última los irregulares pueden usar cualquier casa y tener una reunión de amigos para conversar, incluso en el Ecuador. En esos casos el Ejército ecuatoriano no puede actuar. “Los militares intervenimos cuando están cometiendo un delito flagrante”.

Pese al refuerzo de armamento y patrullajes, la población aún tiene temor. El caso de Juan E. no es el único. En agosto del 2011, un joven falleció a causa de una bala perdida, en el sector de Puerto Mestanza, cerca de Lago Agrio.

Las FF.AA. informaron que los GIAC tienen fines que involucran al territorio ecuatoriano. Entre ellos: consolidar la zona de retaguardia del Bloque sur, implementar corredores logísticos e incrementar el campo de finanzas.

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