26 de October de 2012 00:01

Los colegios tienen programas aislados para prevenir las drogas

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Se dormía  en clases o caminaba tambaleante por el patio a la hora del recreo. Su semblante alertó a sus maestros. Ojeras marcadas, rostro pálido, manos heladas. Sus calificaciones bajaron repentinamente y cada vez se aislaba más.

Kevin tiene 17 años y es uno de los 50 estudiantes de un curso de segundo de bachillerato en un colegio del Suburbio de Guayaquil.

 Entre las clases de matemática y los partidos de fútbol le  ofrecieron la ‘H’, un polvo amarillento empaquetado en una funda diminuta,  de medio centímetro. Pagaba hasta USD 3 por cada dosis.

“Hablar de la ‘H’ (heroína), la perica (cocaína) o la hierba  (marihuana) es común entre los chicos”, dice el doctor Wilfrido Parrales.  Él trabaja  en el departamento médico de un colegio y asegura que el problema no es nuevo. Sin embargo,   no  es  un    tema  que se debata   en las  aulas. Hay establecimientos  en donde  apenas   se da una charla al   año.

Hoy la Subsecretaría de Educación de Guayaquil dará un   taller preventivo y la Policía apenas estrena  el      plan Colegio Seguro.

Esto ocurre  pese a que  en el país existe  el Plan Nacional de Prevención de Drogas. Ese  informe fue presentado en el 2004, se reeditó este año  y se planificó hasta el    2013 con un presupuesto de USD 91,3 millones.

En Quito también aparecen  falencias. Hay establecimientos  sin  programas,  otros en donde  se realizan tres jornadas de orientación familiar cada año o simplemente se desarrollan   talleres que   duran siete semanas.

Profesores de un colegio del norte de la capital advierten que  en esos  talleres  se elaboran  carteles  y  estos se colocan en los corredores.

Un instructivo   reeditado

Hace dos años, debido a conflictos que se presentaban entre estudiantes de los  colegios, la entonces  Subsecretaría de Educación del Litoral,   elaboró  el    Instructivo de Disciplina para Guayaquil.  

Un censo a los vendedores  que permanecen en   las afueras de los planteles, el uso de mochilas transparentes y que la Policía escolte  hasta los colegios a quienes se fugan eran algunas medidas.  

El miércoles, la  viceministra de Educación, Mónica Franco, presentó la reedición de ese  instructivo. Lo  denominaron  Protección Integral para el Alumno. Y se planteó algo similar, pues se habla desde carnetizar a los  que  venden en las afueras de   colegios hasta una capacitación de la Policía Antinarcóticos para profesores, alumnos y padres de familia.

Pero la psicóloga Carmen Peralta considera que se  deja de  lado la capacitación de los educadores. “El maestro no solo debe dar la clase. Debe saber identificar qué pasa con el chico, hacerse su amigo, hablar con sus padres, porque por lo general el problema surge en el hogar, y tenderle la mano”.

En diálogos con jóvenes, la especialista descubrió las estrategias que usan para ocultar alcaloides: las  corbatas de los uniformes, las tapas de los esferográficos, pequeños sobres de papel, etc.

La última encuesta del Consejo Nacional de Sustancias Psicotrópicas y Estupefacientes (Consep) sobre consumo de alcaloides  en adolescentes reveló que la edad promedio del primer consumo era de 12,9 años.

La edad promedio del primer consumo de marihuana y cocaína era entre los  14,4 y  14,6  años, respectivamente. Las cifras son a escala nacional. En Guayaquil, el 4,8% de jóvenes encuestados  aseguró  haber probado marihuana en el último  mes.

La vigilancia  

Cuando Kevin probó la ‘H’ por primera vez se sintió “bacán”,  sintió  que no podía despegarse de ella y   que era aceptado en el grupo.   Al  principio    decidió callar, porque no era un tema para discutir “con  grandes”.  Cuando lo recuerda se mordisquea las uñas de las manos.  

Diego Plúas,  coordinador de jóvenes de la  Asociación Pro Bienestar de la Familia Ecuatoriana (Aprofe), cree  que el gran error  ha sido no discutir el tema. “Con el fallecimiento de una niña de 13 años (de un colegio guayaquileño) se    encendieron las alarmas y se   quiere   tomar medidas. Pero el problema siempre estuvo  presente. Hay que interesarse más por lo que piensa  el adolescente”.

A Kevin  le gusta el hip hop. En     horas libres, en hojas raídas arrancadas de su cuaderno de lenguaje   compone canciones pegajosas que entona en los recreos. “Amigos les voy a cantar/ una historia que es familiar/ es la hora ya de empezar...”,     entona al ritmo de los aplausos  de la gente.

Y hace una pausa.  “Aquí  todos saben que venden droga. Dan en sobres de hasta un dólar.  Yo no me he metido porque no me gusta esa movida”, dice el  adolescente. Él apenas tiene 15 años.
 El microtráfico

La tarde del   miércoles,  la Policía Antinarcóticos del Guayas decomisó 1 600 dosis de marihuana y 50 gramos de cocaína en una vivienda frente a un colegio público   del norte de Guayaquil.

La Policía dice que  los  cargamentos destinados al microtráfico van a las escuelas. Un informe de Antinarcóticos  revela  que el año pasado,  seis de las 26 toneladas incautadas en el país  estaban destinadas a  la venta al menudeo.

En el primer semestre de este año se han incautado de 21 toneladas de carga ilegal.   Los agentes indican  que siete estaban destinadas para la venta en las calles.  

La Policía de Guayaquil sostiene   que La Florida es uno de los sectores en donde se ha extendido el microtráfico. Otros cinco sectores del noroeste, sur y centro de la ciudad también están identificados como focos para esta actividad montada por grupos ilegales.

Antinarcóticos revela más datos sobre la microventa de marihuana. Los agentes detectaron que al menos un grupo ilegal se dedica a traficar grandes cargamentos desde Perú, para luego distribuir en pequeñas dosis en la ciudad.

Los 300 kilos de marihuana hallados dentro de un carro en un sector del Suburbio lo corroborarían, según  las investigaciones  realizadas por la   Policía.

 Una guía  preventiva

La Policía tiene programas  en favor de los jóvenes. Allí  están, por ejemplo, Escuela segura y Campo estudiantil de orden y seguridad ciudadana. Estos buscan prevenir la violencia y el consumo de drogas.

En los programas  participan las policías comunitarias con líderes juveniles y estudiantiles. Las charlas se realizan en planteles y casas comunales.

En junio, el Consep  comenzó a montar una nueva encuesta sobre el consumo de drogas en instituciones educativas. Los primeros datos se recogen en planteles de la región Costa.  

Hasta agosto pasado,  670 personas fueron detenidas en Guayas, por microtráfico de drogas. Esto,  según la Policía Antinarcóticos que opera en esta jurisdicción.

Según la encuesta que   sobre el consumo de drogas en estudiantes del país levantó el Consep en el 2008, el 2,6% de los  consultados reconoció que le ofrecieron droga en el colegio.

Judith Vintimilla. Directora UCA: 'La sanción no es la cura'

Cuando hablamos de adolescentes  y   drogas hay que partir de una base:  la familia y el colegio.    Ambos  espacios deben   estar capacitados para tratar el   problema.   Imponer normas como  mochilas transparentes   o   el cambio de colegio    si  le encuentra    droga   a un chico   son mecanismos paliativos.

La sanción no es  cura.  Cada colegio debe  formar  grupos  de apoyo, con    médicos, psicólogos, orientadores  y padres, que apliquen la  psicoeducación como terapia, para que juntos    conozcan los riesgos del   consumo de estupefacientes.  Hay  que  saber  que el    alcohol es la puerta de entrada a las drogas.

Luego, por relación, viene el tabaco y por curiosidad  se llega a la marihuana. De  ahí se está a un paso de  la base, la cocaína y ahora, con mucha  fuerza,  la heroína.

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