10 de December de 2011 00:02

La cobertura por daños en casas es gradual

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Mery Morales faltó ayer a su trabajo para recoger los vidrios desperdigados en los dos pisos de su casa, en el conjunto Cántaros IV, Pusuquí. La explosión del polvorín del Grupo de Intervención y Rescate (GIR) hizo estallar cuatro ventanales.

A las 08:00, se acercó a las carpas instaladas en la esquina de las calles Camino de la Luna y La Alborada, donde la Policía improvisó un centro de atención para reembolsar a la gente los daños en las casas afectadas anteayer.

Carlos Proaño, gerente de Fabrec, a cargo del reembolso, seguía la disposición dada anteayer por el ministro del Interior, José Serrano, quien en un Acuerdo Ministerial delegó a esa firma, ex Tecnistamp, la inspección, reparación y reembolso por daños a las personas afectadas. “Hay disponibles USD 10 millones”. La mañana de ayer recibió 1 200 solicitudes de pago por perjuicios. Hasta el mediodía se había pagado USD 3 156 a 15 personas.

Para el resarcimiento de los daños había dos procedimientos. En el primero, el dueño de casa debía hacer un registro fotográfico de las estructuras dañadas y luego pagar la reparación por su cuenta. Luego debía acercarse al punto de atención, llenar un formulario y adjuntar las facturas y una copia de la cédula. En el segundo caso, el propietario podía llenar un formulario y solicitar una inspección para el cálculo de los gastos, para que estos fueran cubiertos.

Bajo un intenso sol, decenas de personas hacían fila . Hubo quejas de los vecinos por la falta de información. A las 11:00, se realizaba la tercera inspección en la casa de Morales. “Ayer (jueves) hubo una inspección, esta mañana (viernes) otra y esta es la tercera ”.

César Rondal, del departamento de logística de Fabrec, utilizaba una cinta métrica para calcular el tamaño de los vidrios rotos. Rosa Vásquez, inspectora encargada, apuntaba en los formularios las medidas y las observaciones de los daños de la casa de Morales. Se contabilizaron cuatro ventanales rotos. En la casa de Carlos Ríos los vidrios habían atravesado las cortinas y se habían incrustado en el tapiz de los muebles. En otras viviendas había puertas rotas, marcos de ventanas desencajados, electrodomésticos dañados, etc.

En cerca de dos horas, se inspeccionaron siete viviendas de las 15 casas de la cuarta etapa del conjunto Cántaros. Proaño explicó que la reposición de daños iba a tener varias etapas. “Primero se repondrá todo lo que son vidrios. Luego se harán inspecciones para la cobertura de daños en vehículos, muebles, enseres y otras estructuras de las casas”.

A las 12:40, Juan Faicán recibió USD 120 por la reparación de los vidrios de su casa. Pidió permiso en su trabajo y la mitad del día se le fue en limpiar la casa, hacer el trámite y buscar un vidriero.

Según la Policía, 650 uniformados fueron asignados para la vigilancia de viviendas y personas en las ciudadelas John F. Kennedy, San Gregorio, De los Arquitectos y Dos Hemisferios.

Testimonios
María Maji   / Empleada doméstica
‘Con la explosión más grande, la casa tembló’
Estaba en la cocina cuando escuché las primeras explosiones. No me dio miedo porque aquí estoy acostumbrada a escuchar esos ruidos. Pero cuando ocurrió la explosión más grande, la casa tembló. Tres ventanales de la casa se rompieron en pedazos pero no resulté herida. Del susto lo único que se me ocurrió fue esconderme debajo de las gradas hasta que pasó el temblor. Enseguida llamé a mi familia que vive en la Mitad del Mundo para decirles que estaba bien. En la calle se escuchaban gritos y los policías nos decían que corriéramos a la av. Córdova Galarza.

César Rondal   / Empleado de Fabrec
‘Vi cómo se alzó una columna de humo’
Cerca de las 09:30  escuché las primeras explosiones, cuando estábamos trabajando en el techo de la fábrica. Luego de un tiempo ambulancias y bomberos empezaron a llegar al cuartel. Hubo tres explosiones grandes pero también se escucharon otras cuatro de menor intensidad. Vi cómo se alzó una columna de humo. Con un compañero corrimos a la guardería de la empresa donde había  40 niños. Les llevamos a la oficina de recaudación, en la av. Córdova Galarza  hasta que llegaron buses para evacuarlos.

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