La clonación de tarjetas no dura más de 15 minutos

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Redacción Seguridad y Justicia

La clonación de las tarjetas de débito de 25 clientes de un banco, la semana anterior, puso nuevamente en evidencia la facilidad con la que los grupos delictivos adulteran estos documentos. En Internet incluso se ofertan kits completos para clonar tarjetas.

El dispositivo que se utiliza para este fraude informático se denomina ‘skimmer’, que fue precisamente lo que personal de seguridad de un banco encontró implantado en un cajero ubicado en el norte de Quito.

Este aparato electrónico recopila todos los datos que contiene la banda magnética de las tarjetas de débito o de crédito. Luego, los grupos delictivos retiran el ‘skimmer’, lo conectan en una computadora y copian la información confidencial.

Esos datos son ‘pegados’ en una tarjeta con banda magnética en blanco. Luego de este proceso, que dura no más de 15 minutos, los sospechosos ya pueden utilizar el documento y retirar dinero de los cajeros automáticos.

Además de esa modalidad, agentes de la Policía Judicial detectaron dos más. La primera ocurre con la complicidad de empleados de restaurantes, bares, tiendas de ropa.

Cuando el cliente cancela sus compras con una tarjeta de débito o crédito, el empleado registra el pago en el lector original y también en un ‘skimmer’. Por ello, los uniformados aconsejan que no pierdan de vista el documento cuando realizan este tipo de transacciones.

La tercera modalidad que los agentes descubrieron recientemente fue la colocación de un dispositivo en los cajeros, diferente al ‘skimmer’. Cuando los clientes retiran dinero, los datos de la transacción se envían al banco y también a un equipo clandestino.

Los consejos

Cuando retire dinero de un cajero automático revise que no esté implantado un ‘skimmer’ en el lector original de la tarjeta.

Si cancela una orden de comida en un restaurante no entregue la tarjeta al mesero. Acuda personalmente a la caja y esté atento al movimiento que hacen con su documento.

Al digitar su clave en el cajero, trate de ocultar con la otra mano esos movimientos. La Policía ha detectado que, en ocasiones, los grupos delictivos han instalado microcrámaras para grabar las claves.

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