14 de April de 2012 00:01

Las dos caras del perjuicio al Estado en el caso Filanbanco

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Los jardines están rodeados con palmeras. La piscina a un costado y en el muelle un yate cierran la escena. Son dos casas, construidas en zonas exclusivas de Miami. La primera mide 1 942 metros cuadrados y está valorada en USD 3,1 millones. Los dueños son William Isaías y su esposa María del Carmen Arellano.

El valor comercial de la segunda es de USD 3 millones, tiene 2 041 m² y está a nombre de Roberto Isaías. El archivo de propiedades del Condado de Miami detalla esta información al 2011 y menciona a los dos ex banqueros que el pasado miércoles fueron sentenciados en Quito a ocho años de cárcel por un supuesto mal uso de dineros públicos para salvar al Filanbanco.

Antes de que en la Corte Nacional de Justicia, el juez Wilson Merino anunciara oficialmente la condena, los hermanos Isaías hablaron con su abogado Xavier Castro y descartaron dejar Miami para volver al país. “Los que han regresado han tenido un previo consenso político con el Gobierno y en este caso no hay previo acuerdo ni hay forma de que se llegue a uno”, sostuvo el jurista.

Juan Alfonso Moreno vio por televisión cómo Merino anunciaba la pena para los ex banqueros. Hace 14 años ocurría algo similar. En 1998, en los noticieros veía cómo se revelaban los problemas de liquidez que arrastraba el Filanbanco, entidad en la que meses antes había depositado USD 80 000 que recibió de la venta de la casa de Nueva York (NY), en la que vivió 25 años.

En octubre, él cumplirá 86 años. Está solo y vive en un departamento en el norte de Quito por el que paga USD 320 mensuales. Camina despacio y arrastra su pierna izquierda. El brazo del mismo lado lo mantiene casi inmóvil. Son las secuelas de una trombosis que se le produjo tras el cierre del Filanbanco. Tiene problemas para recordar fechas y no se acuerda exactamente cuánto dinero le han devuelto.

“Me daban de USD 5 000 en USD 5 000 y la última vez que me pagaron fue hace seis meses”. Se queda en silencio, se le quiebra la voz y llora. “Era dinero que lo junté de dólar en dólar y si regresé fue porque me jubilé. Aquí quise pasar días tranquilos, pero no lo logré”. Después de un momento de silencio Moreno suspira: “Los dueños del Filanbanco deberían regresar para pagar la condena”.

En los registros de la Policía de Migración se advierte que Roberto Isaías salió de Ecuador el 1 de junio del 2000 y que en Guayaquil tomó un vuelo comercial con destino a Miami. Ese día, su hermano William también viajó desde Quito hacia Bogotá, Colombia. Y desde allí a Estados Unidos.

En mayo del 2011, los dos hermanos volvieron a la lista de prófugos buscados por la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol). La notificación a este organismo internacional se produjo en el contexto de la apertura de la fase final de juzgamiento penal en la Corte Nacional.

Pero no era la primera vez que los hermanos Isaías figuraban en el listado de ciudadanos ecuatorianos buscados con difusión roja. Interpol señaló en ese entonces que la primera vez que los ex banqueros aparecieron con esa ficha fue en el 2002.

Moreno guarda los periódicos donde habla de este caso. En ellos, él aparece en las calles pidiendo que se devuelva el dinero. “Nos quedamos en la calle, no teníamos qué comer y mis dos hijos iban a la escuela sin desayuno”.

Quería viajar a Guayaquil para reclamar en las oficinas del Filanbanco, pero no tenía para el pasaje. Sus amigos se enojaron con él, porque no pudo pagar el dinero que le prestaban para la tienda. Hasta le pidieron que dejara la clínica porque no tenía para pagar las facturas de dos meses de curaciones tras la trombosis.

Las cosas no han cambiado. Cuando le falta dinero para las medicinas que debe suministrarse por su parálisis, los doctores le regalan las dosis. “Cómo cambió mi vida”, se lamenta. En NY dirigía a 150 empleados de una empresa de artículos de cuero, en la que se jubiló y sus fotos salían en revistas.

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Ahora solo la dueña de una tienda llega en las tardes para dejarle pan y leche en su departamento. Los hijos de su primer matrimonio viven en EE.UU. Su segunda esposa se separó tras el quiebre de Filanbanco y los dos hijos que tiene con ella viven con la madre.

En la sentencia del martes, la Corte Nacional dice que el perjuicio de los Isaías suma USD 654 millones. Según el documento, los ex dueños de Filanbanco incurrieron en “peculado general” (mal uso de fondos públicos, previsto en el Código Penal de 1983) y no en peculado bancario (vigente desde 1999). Además, los jueces descubrieron que los administradores del Filanbanco llevaban una “contabilidad irregular, y que en diciembre de 1998 no reportaron el manejo de los recursos que les había entregado el Estado para el banco.

Las historias se repiten entre los afectados por el Filanbanco. Por 1998, Carmen Chávez trabajaba en la Contraloría y por la radio escuchaba que la gente llamaba y pedía que se acercaran a los bancos a retirar el dinero, porque “un feriado bancario estaba por decretarse”. Ahora, la mujer tiene 65 años y es secretaria de la Asociación de Jubilados de Pichincha. “La gente lloraba. Recuerdo que hicimos una cola larguísima en la agencia del Filanbanco y una chica nos dijo que a los que teníamos poco sí nos iban a pagar”.

Pero recuerda que “abandonaron a los que más tenían”. Está molesta, pues cree que la sentencia para los ex banqueros no es suficiente. “Deberían darles una sentencia fuerte para que aprendan y confiscar sus propiedades”.

Para el 2011, el valor comercial de las propiedades que los dos hermanos tienen en Miami era de USD 6,1 millones. Según el archivo de propiedades del Condado de Miami, las casas de los dos son de dos pisos y el año pasado vivió solo una familia en cada una.

El último fallo de la Corte hizo que la situación jurídica sobre el pedido para que EE.UU. extradite a los ex banqueros cambie ‘radicalmente’. Al menos eso dice el fiscal Galo Chiriboga. “Cuando se utilizan los tratados de extradición, uno de los requisitos que los Estados piden es que la sentencia esté en firme. Sobre la base jurídica que hay, condena en firme, impulsaremos la extradición”. Pero documentos de la Cancillería a los que el jueves accedió este Diario señalan que esa solicitud está vigente desde el 16 de agosto del 2001, cuando mediante nota diplomática 4-2-84/01 Ecuador se dirigió al Departamento de Estado de EE.UU. y trasladó el requerimiento de extradición planteado por la Presidencia de la entonces Corte Suprema de Justicia.

Moreno dice que ninguna medida será suficiente. Su teléfono suena. Camina con dificultad. Habla rápido y cuelga. Luego regresa. “Me llaman para ofrecerme tarjetas. Creen que tengo dinero”. De su bolsillo saca USD 20 y dice que es lo que tiene para este mes.

Testimonios

Jorge Rojas 

‘El Estado nos mintió, dijo que el banco estaba bien’

Ocurrió cuando yo tenía 42 años. El Estado nos mintió a los acreedores, cuando se hizo cargo de Filanbanco.  Fuimos  6 500 afectados en Loja, muchos de la tercera edad. Yo tenía USD 280 000 ahorrados. Ese dinero era  para mi jubilación. Esos ahorros se transformaron en USD 170 000, que me los devolvieron en 10 años. Eran abonos de USD 2 000, de USD 10 000... Les fueron dando en migajas. No hubo decisión política.

Abdón Logroño   

‘Fue muy grave, al punto que la gente  se moría’

Mi cuenta en Filanbanco tuvo muchos años, porque era un banco  dinámico  que aparentemente se administraba bien. El temor de la gente en general y de los clientes particularmente era generalizado, porque desgraciadamente no había información de las autoridades y todo el mundo estaba asustado.  Nunca hubo una sospecha de lo que estaba pasando. Esto fue muy grave, al punto de que la gente hasta se moría.


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