15 de March de 2011 00:00

‘Nos amarraron los pies con cargadores de celular’

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Recuerdo ese lunes, eran cerca de la 19:30, yo limpiaba el baño y mi hermano menor Guillermo de 19 años estaba en el primer piso haciendo un deber.Vivimos solo los dos en una casa en el valle de Los Chillos, cerca de la autopista. Es un conjunto cerrado de nueve casas pero no contamos con guardia privado.

Escuché voces, pensé que eran amigos de mi hermano que llegaron y me acerqué al pasillo, vi cómo un desconocido le apuntaba a Guillermo en la cabeza, detrás subían dos hombres y dos mujeres, una de ellas me dijo que estuviera tranquila, que se llevarían cosas materiales y no nos harían nada. Yo respondí altanera, les pedí que se fueran, ella trató de aplacarme.

Como la casa tiene tres cuartos pensaron que uno era de mis papás y preguntaron que a qué hora llegaban, les respondí que ya debían haber estado en casa, que se fueran antes de que llegaran.

Había un hombre, nunca me voy a olvidar de su cara, mientras él nos apuntaba nos amarraron los pies con cables de cargadores de celular y las manos con las corbatas de mi hermano; nos dejaron en una de las habitaciones cubiertos con una cobija en la cama.

Desde el cuarto escuchábamos como rebuscaban todo; en los 15 minutos que estuvieron en la casa se llevaron mi ropa, dos televisores, un computador, las compras que había hecho un día antes, electrodomésticos pequeños y

1 200 dólares para mi matrícula de la universidad. En total se robaron unos 6 000 dólares.

Después de tanto forcejeo logré desatarme. Cuando ya no escuché ruidos, pensé que se ya no estaban y salí de la habitación; me encontré con uno de ellos que estaba vigilando la puerta, amenazó con matarme mientras me apuntaba, solo pedí que se fuera, que ya se lo llevaron todo.

La casa estaba desordenada, con todo en el piso. Según lo que nos contaron los vecinos se llevaron los objetos en dos vehículos: un Volkswagen Golf azul y un Chevrolet Corsa gris, ellos pensaron que eran familiares.

Poco tiempo después llegó mi primo que nos llevó a la casa de mi tía, ahí estuvimos una semana, no queríamos volver a mi casa. Quedé muy afectada. Cada vez que escucho ruidos por la noche me levanto inmediatamente, no importa que sea de madrugada.

Después del robo cambiamos las puertas por unas más seguras, levantamos el cerramiento y en el conjunto nos organizamos colocando alarmas. Hace poco evitamos un robo activándolas.

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