28 de July de 2010 00:00

Las Águilas Negras atraviesan la frontera y llegan hasta Quinindé

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Las Águilas Negras reprodujeron su estrategia paramilitar en Ecuador. El grupo colombiano difundió panfletos en los cuales se anunciaba el asesinato a trabajadoras sexuales, secuestradores, adictos a las drogas y narcotraficantes.

Las hojas volantes aparecieron desde el 2009 en las entradas de las viviendas de La Concordia, Quinindé y San Lorenzo, en Esmeraldas, límite con Colombia.

Según Inteligencia del Batallón de Infantería Motorizada Esmeraldas (Bimot-13), las Águilas Negras son una amenaza en la región. Buscan amedrentar a personas y controlar el territorio, que es estratégico para el narcotráfico.En Colombia, las Águilas Negras comenzaron a operar como un ejército privado. Los hacendados los contrataban para mantener alejada a la guerrilla. Luego, los narcos los ocuparon como grupo de choque y más tarde los paramilitares empezaron a adueñarse del negocio de la droga. Según Inteligencia del Ejército ecuatoriano, esta organización tiene el control en la frontera norte, especialmente en Esmeraldas y cuenta con su propia red de sicariato para custodiar el transporte de drogas.

En Ecuador, se les atribuye la muerte de los sicarios locales que operaban en la frontera norte. Así -dice Inteligencia Militar- han posicionado a sus hombres en la frontera, para que se apoderen de las principales rutas fluviales y terrestres para el tráfico de drogas.

Pero no es el único grupo armado vinculado al narcotráfico. Frente a Esmeraldas también actúa la columna móvil Daniel Aldana del Frente 29 de las FARC. La evidencia de la existencia de narcos es el hallazgo de sumergibles para llevar productos ilícitos.

El 2 de julio, agentes antinarcóticos revelaron el hallazgo de un submarino en medio de una caleta de difícil acceso, ubicada en el sector La Loma, al sur del río Mataje, en San Lorenzo. Hace dos años la Policía de Colombia halló una nave similar al norte del fronterizo Mataje, como parte de la operación Huracán.

La influencia de las Águilas Negras se ha extendido al centro de la provincia de Esmeraldas. Allí, además de los panfletos de ‘limpieza social’, se han registrado muertes violentas, vinculadas al narcotráfico, como la del comandante de Policía de Quinindé, Luis Villafuerte.

El oficial fue asesinado el 19 de agosto, en El Oro. Según el parte policial, el gendarme fue emboscado por un grupo de personas armadas con armas largas, en la vía entre Balsas y Zaracay.

El oficial y los policías Juan Z. y Segundo S. viajaban en una camioneta Ford Sport Trac, verde, sin placas. En ella se encontraron 272 kilos de cocaína. Segundo S. fue el único sobreviviente del ataque y fue dado de baja de la Policía el 10 de septiembre.

Segundo S. únicamente argumentó que cumplía órdenes de Villafuerte. Ahora, el ex policía está detenido en el Centro de Rehabilitación de Machala.

Las investigaciones en torno al tiroteo, por un posible ajuste de cuentas entre miembros de una red de narcotráfico, todavía no terminan. Las autoridades policiales consideran a Esmeraldas, especialmente San Lorenzo, como una zona estratégica para el tráfico de alcaloides.

Desde el viejo muelle de este poblado se observa decenas de canales, cubiertos de manglares, que conectan al puerto con el mar. “Hay que conocer bien esta zona para poder circular sin problema”, comenta el teniente Víctor Sánchez, vestido con camuflaje verde, mientras comanda la lancha Amazonas, a través del Canal del Viento. Esta es una de las rutas fluviales, que enlaza a San Lorenzo con decenas de pequeños pueblos. Se trata de una geografía compuesta por esteros, riachuelos, islas y manglar que, por la frondosa vegetación, se tornan complicados para los patrullajes.

Eso lo sabe Sánchez, que recorre la zona en la lancha metálica y acompañado de un motorista y cuatro hombres armados con fusiles de asalto. La vigilancia de las rutas fluviales, terrestres y marítimas es la misión encomendada al grupo de Tarea 1.4, de las Fuerzas Armadas, que tiene a cargo la seguridad de Esmeraldas.

Inteligencias Militar y Policial saben que por los canales fluviales circula buena parte de las drogas, combustibles y armas que van y vienen de Colombia. Las autoridades consideran que el narcotráfico tiene conexión directa con la violencia. En San Lorenzo y Eloy Alfaro hay denuncias contra perpetradores que bajo el membrete de las Águilas Negras y Los Rastrojos están acusados de asesinatos y extorsiones.

El 15 de julio pasado, el relator especial de las ONU, Philip Alston, reveló que en Esmeraldas y Sucumbíos el número de muertes excede los 100 por cada 100 000 habitantes. En esa lista está el caso de Raúl V., asesinado el 22 de noviembre en Quinindé. Hasta ahora no existen indicios de los responsables del crimen.

El mayor Manuel Silva, ex jefe de la extinta Unidad de Investigaciones Especiales de la Policía (UIES), sostiene que las Águilas Negras también operan en el sector de Las Golondrinas, cercano a Quinindé. “Esa zona sirve de acopio de armas y drogas”.

Las Águilas Negras son consideradas como disidentes de los paramilitares (derecha) de Colombia que trafican drogas. COmbaten por territorios con la columna móvil Daniel Aldana del Frente 29 de las FARC (de extrema izquierda). Eso obligó a la fuerza pública a reforzar su presencia en el norte de Esmeraldas. La Infantería de Marina cuenta con un batallón en San Lorenzo.

En conjunto con la Dirección de Antinarcóticos, entre enero y diciembre del 2009, se decomisaron 10,5 toneladas de droga en la provincia de Esmeraldas. Esto significa el 14,7% de todo lo que se incautó en el país (68 toneladas).

Entre enero y julio de este año ya se han incautado 537 389 gramos de alcaloides. Según el ex director de Inteligencia del Ejército, Mario Pazmiño, estas cifras demuestran “la fuerte actividad de los narcotraficantes en esa zona”.

El 13 de mayo, tres pescadores fueron detenidos en alta mar. La embarcación que ocupaban trasladaba clorhidrato de cocaína y había zarpado desde Esmeraldas. Un guardacostas de EE.UU. los capturó en aguas internacionales y entregó a las autoridades ecuatorianas con 10 kilos de la droga.

Las parroquias La Tola y Las Peñas, del cantón Eloy Alfaro, son clave para el tráfico de droga, precursores químicos y combustible, estos dos últimos son llevados a Colombia, según agentes encubiertos de la Policía.

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