22 de December de 2011 00:01

La agresión a un conscripto forzó una cita entre mandos militares

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El hermetismo envuelve al caso de Rommel C., conscripto del Ejército que denunció una supuesta agresión física y verbal por parte del contralmirante Luis Jaramillo, comandante de Operaciones Navales, en Guayaquil. El oficial dijo que ayer daría detalles de lo ocurrido ese 16 de enero pasado, pero sus colaboradores aclararon que no se referirá más al tema.

No obstante, este Diario accedió a nuevos informes oficiales en los que se señala que un familiar (civil) del alto oficial de la Fuerza Naval también agredió verbalmente a los militares. Estos hechos constan en el informe que el sargento segundo Marco Godoy remitió al entonces comandante del Fuerte Militar Salinas, teniente coronel Luis de la Torre.

En el documento de dos páginas se señala que en el momento de investigar lo ocurrido, el pariente de Jaramillo respondió a Godoy “de manera déspota”.

Según ese relato, el civil dijo al oficial que el sargento segundo no tenía por qué reclamarle sobre la agresión al sargento. Incluso el familiar de Jaramillo habría señalado: “Si quiere que realice un informe por escrito (...) y como eres más antiguo hasta allí llegó esto”.

Pese a ello, el capitán Jorge Altamirano, jefe de Estado Mayor de la Primera Zona y subalterno de Jaramillo, dijo ayer que “el caso está cerrado y finiquitado”. Y que “este es un tema que se ventiló ante la justicia ordinaria”.

De hecho, el comisario de Policías de Salinas, Luis Hidalgo, declaró“sin lugar” la demanda presentada en contra del supuesto agresor de Rommel C. e interpuso una multa de USD 14 al denunciante, es decir, De la Torre.

Este último oficial, quien ahora labora en Orellana, sostuvo que por recomendación de su abogado no se referirá al caso.

Pero a través de las redes sociales, ayer él aseguró que su informe, en el que inculpó a Jaramillo, lo elaboró para defender a un subordinado. Y añadió que lo han llamado sinvergüenza únicamente “por decir la verdad”.

Este hecho incluso movilizó a los mandos militares del Ejército y la Marina. El martes, el comandante de la Fuerza Naval, vicealmirante Jorge Gross, reveló que tras conocer el tema se reunió con el comandante del Ejército, general Patricio Cárdenas, y con él contralmirante Jaramillo. No obstante, dice que escuchó al oficial inculpado y que él le dijo que no había tocado al conscripto.

“Incluso fui a hablar con el comandante del Ejército para indicarle, porque había un cierto entredicho entre las Fuerza Terrestre y Naval”, sostuvo Gross.

El general Luis Aguas, quien del 2003 al 2005 comandó el Ejército, no descarta que podrían presentarse casos aislados de abuso de poder de los superiores, pero que de confirmarse “deberían ser sancionados enérgicamente”.

De allí que el militar en servicio pasivo señala que el conscripto (en el país hay 17 464) tiene “un régimen interno adecuado y un trato mucho más humanitario”.

El caso de Rommel C. refleja otra cosa. En su informe, el sargento segundo Godoy indica que Jaramillo le pidió que “no diera parte de lo sucedido al comandante de la unidad”. Pero que luego decidió hacerlo, porque hubo continuos abusos del personal naval hacia los subordinados.

En otro informe firmado por De la Torre se advierte que el personal de voluntarios pidió una reunión en el que informaron sobre inconformidades que tienen “por los diferentes atropellos inferidos por parte del personal naval”.

Dos testigos que sobre la presunta agresión a Rommel C. dieron su versión ante los jefes militares recomendaron que se realicen las averiguaciones para que el caso no quede impune. “Nosotros estamos cumpliendo nuestro servicio militar voluntario y tenemos derecho a que se nos respete como persona que somos”, dijo otro conscripto, en Salinas.

Similar sugerencia planteó un sargente primero que ratificó que sí ocurrió la agresión al conscripto del Ejército Rommel C.

Las reformas  
Las condiciones para el   servicio militar cambiaron  con    la Constitución   del 2008 y se  determinó que no será   obligatorio, sino voluntario.  Los  conscriptos no serán destinados a áreas de alto riesgo militar. Luis Aguas, ex jefe del Ejército, dice que por eso  ya   no   operan    en la frontera.

En el artículo 161  de la   Carta Magna se  indica   que   “este servicio se realizará  en el marco del respeto a la diversidad y a los derechos, y estará  acompañado de una capacitación alternativa en  campos ocupacionales que coadyuven al desarrollo...”.

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