26 de April de 2010 00:00

3 496 denuncias por maltrato en Guayas

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Redacción Judicial

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

Los cuatro hijos se quedaron al cuidado de los abuelos. El padre huyó tras asesinar el 18 de abril a su esposa.

En la Cooperativa de Vivienda 1 de mayo, los vecinos aún comentan lo ocurrido. “Fue terrible. Escuchamos unos gritos como a la 01:30. El hombre estaba borracho, descontrolado... Ella cayó al piso y después solo dio un suspiro”, recuerda Sonia, moradora de la cooperativa 1 de Mayo, en el Guasmo norte de Guayaquil.En su mente quedó grabado el tatuaje que marcaba la espalda de Maricela García, de 25 años, cuando agonizaba sobre el asfalto. Fue el día en que su conviviente, Carlos Julio Tello, la habría matado a pedradas frente a su casa.

Con tinta marcó sobre su piel la palabra Junior, el nombre del último de sus cuatro hijos, de apenas dos años. Los abuelos aún no saben cómo explicar la ausencia de la madre. Junior fue testigo de otras agresiones que se dieron en el pasado.

“En el 2009 le dio como 16 puñaladas. Se la llevaron grave. Pero ella siempre regresaba con él. Dicen que la tenía amenazada”, cuenta Geoconda, otra vecina.

En otro sector de Guayaquil, en la cooperativa 6 de Noviembre Evelyn T. encontró el cuerpo de su hermana Cinthya, de 28 años. Tenía huellas de asfixia y moretones en los brazos y en el rostro. Sus familiares acusan del asesinato a Víctor A., su ex conviviente.

“Era muy celoso. Siempre le pegaba y yo me metía a defenderla. Pero ese día no estuve y la mató”, cuenta Evelyn.

En la casa donde se registró la muerte, las puertas y ventanas permanecen cerradas. Los vecinos coinciden en que Cinthya era una joven trabajadora. “Parece que ella mantenía al esposo. Ese día dicen que regresaba de un bautizo. Estaba dormida cuando él la ahorcó por celos”, comenta Néstor V., un testigo.

Solo la semana pasada se reportaron cuatro crímenes pasionales en Guayaquil. A esto se suman las denuncias por maltrato. En los tres primeros meses del 2010, el Departamento de Violencia Intrafamiliar de la Policía, en Guayas, registró 3 496 quejas.

Diana Estrada, jefa operativa de esa dependencia, explica que la mayoría de los casos se presenta en zonas marginales como el Guasmo, Isla Trinitaria y Prosperina. “El 50% de los casos de violencia se produce por celos y un 12% por alcoholismo. La agresión casi siempre ocurre en el domicilio de la pareja y el promedio de edad de las mujeres agredidas está entre los 21 y 30 años”, explica la subteniente.

Jenny Pontón, investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), cita datos del 2008 y revela que en ese año hubo 44 casos de muertes por femicidio (asesinatos de mujeres por razones de género o machismo) en el país. En la Fiscalía solo existen registros de homicidios, pero se calcula que en el 2009 hubo 48 femicidios.

A diario, decenas de mujeres acuden a las Comisarías de la Mujer de Guayas, ubicadas en los bajos de la Gobernación. Algunas muestran moretones en sus brazos. Usan gafas oscuras para ocultar parte de su rostro.

Jenny camina presurosa por los pasillos de la Comisaría Cuarta, en Guayaquil. Su cabello ensortijado encubre la huella del maltrato. Con una mano, muestra las tres cicatrices que atraviesan su cráneo. Con la otra, sostiene a su pequeño hijo, de 2 años.

“Fue para Semana Santa. Mi marido estaba tomando afuera de la casa, en el suburbio, cuando comenzó a golpearme”, recuerda la mujer. “Mi marido cogió unas piedras y me golpeó hasta romperme la cabeza. Logré escaparme, pero el infeliz me detuvo y luego hasta se llevó los USD 100 que había ahorrado con tanto esfuerzo para mi hijo”.

Francisco Mármol Vera, comisario segundo, explica que por día reciben unas 30 denuncias similares en los pequeños cubículos de las comisarías. En su mayoría son casos de violencia física y sicológica. “Muchos casos se quedan en el camino. Algunas mujeres solo quieren la boleta de auxilio y la denuncia se estanca”.

Los niños son los más afectados

El rol que se impone a la mujer desde niña es el problema de fondo de la violencia en el hogar, según la psicóloga Sonia Díaz, de la fundación María Guare. “Se le enseña que debe ser sumisa, abnegada, que tiene sus actividades definidas en casa. Entonces hay un abuso de poder del hombre que es el proveedor”.

El chillido de los escalones de madera que conducen a su oficina anunciaba la llegada de otra visita. A diario, unas 10 mujeres acuden hasta esta Fundación, especializada en brindar ayuda psicológica y legal a quienes sufren algún tipo de agresión, en su mayoría económica (manipulación en cuanto al sustento de los hijos) y psicológica.

El pasado jueves, Verónica llegó en busca de un consejo. Desde hace un mes, su ex esposo la acosa constantemente. “Me va a buscar a la casa y me insulta, me grita. Nuestro hijo de 10 años ve toda la agresión y eso le afecta en su rendimiento”, cuenta la mujer.

Díaz asegura que la violencia puede comenzar con un simple gesto o un insulto y terminar en golpes y hasta la muerte. “La mujer maltratada vive un círculo de violencia que es muy difícil de romper si no toma a tiempo la decisión de decir basta”.

La psicóloga Anabel Arévalo, coordinadora de equipos técnicos del Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer (Cepam), asegura que las principales víctimas de la violencia intrafamiliar son los hijos.

Los más pequeños pueden desarrollar conductas agresivas, depresión, y hasta replicar esa violencia con sus pares en la escuela.

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)