13 de March de 2011 00:00

250 víctimas del delito informático

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En cuestión de segundos, los USD 5 600 que Jorge Q., tenía en su cuenta bancaria desaparecieron. Alguien había sustraído el dinero a través de dos transferencias electrónicas y lo depositaron a personas desconocidas. El hecho ocurrió 17 de enero pasado.A María de los Ángeles P., una comerciante de Durán, le ocurrió algo similar. Desconocidos le transfirieron USD 3 250.

El dinero fue depositado en dos cuentas diferentes, de las cuales la perjudicada no sabía a quienes pertenecían. La transferencia ocurrió el 12 de febrero.

La mujer se percató del robo al siguiente día y presentó la denuncia en la Fiscalía de inmediato.

Esta modalidad delictiva cobra cada vez más notoriedad. En Guayaquil, la última semana de febrero la Fiscalía receptó por lo menos seis denuncias.

La forma de operar de los ‘hackers’ es similar en todos los casos. Así lo indica el fiscal Jackon Lima, quien participó del reciente allanamiento a una vivienda considerada como un supuesto centro de operación de una organización que se dedicaba a cometer delitos informáticos. “Vulneran seguridades de cuentas virtuales en Internet, y desde allí realizan transferencias a otros lugares”.

El dinero es retirado en pequeños montos, en distintas agencias y lo hacen diferente personas”. En el 2010, el delito por medios informáticos tuvo 76 víctimas en Guayaquil. La cifra se desprende de las denuncias de la Fiscalía recopiladas por el Centro de Investigaciones Estadísticas de la Escuela Politécnica del Litoral.

En el segundo piso del edificio del Ministerio Público del Guayas, la fiscal Sandra Morejón lleva procesos por este delito. La Fiscal dice que si se suman otro tipo de delitos relacionados, como el robo de claves de cajeros automáticos, la cifra supera los 250 casos, el año pasado. Según Morejón, el robo informático se ha vuelto común, a la par del incremento de las transacciones electrónicas.

En el Código Penal, este tipo de delito se tipifica como fraude informático y falsificación electrónica. Las penas implican reclusión de seis meses a cinco años.

Una de las personas que retiró el dinero sustraído electrónicamente de la cuenta de Jorge Q. fue detenido posteriormente, cuando trataba de debitar dinero transferido supuestamente de forma fraudulenta desde la cuenta de otro cliente.

La cajera del banco se percató de la anomalía y llamó a la Policía. El detenido dijo que otra persona estaba tras de todo y que ella era el cerebro detrás de la manipulación de claves en la Internet.

La Policía dice que tiene pista de los denominados piratas informáticos. “Trabajamos coordinadamente con la Fiscalía en el tratamiento especial de estos casos. Tenemos gente especializada en la Unidad de Criminalística, ingenieros en sistemas, por ejemplo, que se capacitan constantemente para estar al día con estas modalidades de robo”, indica el jefe de la Policía Judicial del Guayas, Nelson Villegas.

El equipo de Criminalística analizó las evidencias encontradas en el caso más reciente, de una presunta banda de delincuentes informáticos que operaba desde una vivienda en la urbanización La Alborada, en el noreste de Guayaquil. La Policía dio con el inmueble tras la detención de dos personas que intentaban retirar dinero en una agencia bancaria, en el Puerto Marítimo.

Previamente el dinero se había transferido electrónicamente a sus cuentas, desde otra que estaba registrado en un banco diferente.

En total, de la cuenta de la perjudicada se debitaron USD 9 000.

En la vivienda allanada se encontraron libretas de diferentes bancos, papeletas de retiro y tarjetas de crédito. La Policía cree que los dos detenidos por tratar de retirar el dinero robado son parte de una organización que opera con un cerebro informático. El fiscal Lima revela que existe un patrón similar en las operaciones y que por allí se espera atar cabos.

Santiago Acurio, jefe del Departamento de Investigación y Análisis Forense de la Fiscalía, asegura que una causa de los delitos informáticos es el mejoramiento de la conectividad en las zonas urbanas. “La gente tiene más acceso a las tecnologías de la información y prefiere hacer las transacciones desde la comodidad de su casa. La banca en línea ha facilitado las cosas pero implica peligros”, advierte Acurio.

Los bancos aconsejan cerrar por completo la página por la que hizo la transacción virtual. Esto para evitar que queden archivos.

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