4 de April de 2011 00:00

5 000 matas de coca halladas en Sucumbíos

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El militar tiene cubierto el rostro con un pasamontañas negro. Carga un fusil HK y viste uniforme camuflaje con un parche que lo identifica como comando. Desde el viernes, el soldado está en la selva de Sucumbíos, cerca de Puerto Rodríguez y del fronterizo río Putumayo. Allí, una patrulla ecuatoriana descubrió dos hectáreas sembradas con 5 000 matas de coca.

El militar se limpia una y otra vez el sudor que cubre el pasamontañas y dice que “este es el hallazgo más grande de plantaciones en los últimos tres años”. El soldado lidera la operación y su versión es corroborada por el mayor Claudio Abril, comandante del Batallón 55 Putumayo, asentado en Puerto El Carmen, también en la frontera con Colombia.

Sus soldados encontraron el sembrío, a 4 kilómetros del Putumayo. Pasado el mediodía de ayer, el coronel Arturo Coral, jefe de Estado Mayor de la Brigada de Selva 19 Napo, de la cual depende el Batallón 55 , llegó al sitio en un helicóptero con agentes de Inteligencia, la Policía Antinarcóticos y el fiscal de Sucumbíos, Carlos Jiménez, quien vestía pantalón jean y botas de caucho.

Los soldados arrancaron las matas, que crecían en medio de productos como yuca, cacao y caña, y las incineraron en la selva. Otro militar que estuvo en el patrullaje dice que al sembrar así se pretende mimetizar la coca y para que desde el aire sea difícil encontrarla. Agentes antinarcóticos calculan que el producto fue sembrado hace un año y medio y que ya hubo cosechas anteriores.

Las tierras donde se hallaron los sembríos estaban abandonadas. Tras la operación militar tampoco hubo detenidos. Inteligencia señala que la coca era sembrada para luego procesarla en laboratorios y sacar la droga para abastecer a los grupos irregulares de Colombia. Frente a Puerto Rodríguez opera el Frente 48 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El hallazgo de estas plantaciones se produce precisamente cuando en el país se habla de la presencia de los carteles mexicanos vinculados a los productores de coca de Perú y Colombia. Hace 11 días, el presidente Rafael Correa señaló que Ecuador “es el único país de la Región Andina que no tiene producción de estupefacientes”. En un informe que en junio del año pasado presentó la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) se reveló que “para el 2009, se ha determinado que la presencia de cultivos de coca (en Ecuador) sigue siendo incipiente y en apariencia ya no existirían cultivos de coca en la frontera norte”. En ese documento se presentaron resultados de las inspecciones realizadas en Sucumbíos, Esmeraldas y Carchi, provincias fronterizas con Colombia.

Al referirse a Sucumbíos, en donde se produjo el último hallazgo, el informe indica que “no se ha observado presencia de plantas de coca”. Y se aclara que los investigadores llegaron a una finca cercada a Lago Agrio, en donde se encontraron apenas “una planta de coca de entre 10 y 12 años de edad y tres más pequeñas, retoños de la primera”.

No obstante –según el dueño de la finca, cuyas declaraciones están recogidas en el informe de Naciones Unidas- las hojas se utilizaban exclusivamente para la preparación de infusiones principalmente contra el dolor estomacal, es decir, “su uso está ligado a la medicina tradicional”. Tras conocer las cuatro plantas, los investigadores concluyeron que la cantidad de hoja que producen “no es suficiente para sustentar la producción de cocaína”.

Esta vez, el mayor Abril dice que seguirán con las operaciones para impedir que se presenten nuevas plantaciones. Según Naciones Unidas, en América del Sur, los productores más grandes de hoja de coca son Perú y Colombia. Precisamente por ello, un análisis realizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) señala que el alcaloide de esos dos países sale por las rutas marítimas ecuatorianas.

El investigador Fernando Carrión incluso advierte que allí se produce el vínculo con el cartel de Sinaloa. “Este maneja el 70% del mercado peruano y está entrando con fuerza en Colombia. Sinaloa controla las rutas del mercado hacia EE.UU. y Asia”. Y añade que esas mafias no tienen necesidad de estar físicamente en Ecuador. “Las rutas (para sacar droga al exterior) terminan tercerizándose a bandas criminales locales. Por eso, creo que Sinaloa está en el país desde hace tiempo”.

El militar con pasamontañas ordena a los soldados avanzar y la patrulla se interna en la selva. Entonces, el militar hace una revelación: “No hallamos solo plantas, sino también un laboratorio para procesar la coca”. Se trata de una casa levantada con tablas, a tres kilómetros del río Putumayo. Una vía lodosa abierta entre la maleza conduce hasta ella.

Soldados armados protegen el lugar. En las paredes de la vieja casa están escritos nombres de cinco hombres y frente a ellos el número de kilos. Por ejemplo: “Al Chiqui siete kilos, Freddy 14 kilos...”. Inteligencia dice que estos pueden significar el número de cargamento que salió del lugar, pues a 20 metros de la covacha también se encontró un riachuelo y en su orilla dos pequeñas embarcaciones de madera.

En la covacha se hallaron cuatro galones de gasolina blanca, combustible posiblemente robado del complejo hidrocarburífero de Sucumbíos (desecho de la refinación del crudo), útil para convertir la hoja de coca en pasta base de coca. También se encontraron prendas de vestir, una cocina de leña y un sartén con aceite.

El militar con el pasamontañas ordenó a la patrulla custodiar el laboratorio, levantado en 30 metros cuadrados, entre la selva.

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