30 de enero de 2016 00:00

Bandas captan a víctimas por redes sociales

El miércoles, Cristina fue entregada a sus padres luego de estar secuestrada en El Oro. Foto: EL COMERCIO

El miércoles, Cristina fue entregada a sus padres luego de estar secuestrada en El Oro. Foto: EL COMERCIO

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Redacción Seguridad

El secuestro de una joven tras haberse contactado con un desconocido por Facebook alertó a los policías.

Agentes especializados en cybermafias conocen que estas plataformas digitales también son usadas para delitos como trata de personas, pornografía infantil y acoso sexual.

De hecho, este último es una de las “amenazas más preocupantes”. Eso lo indica un informe de ESET. Esta empresa experta en seguridad informática hizo un estudio en el 2014.
En ese año, en el país se presentaron casos, por ejemplo, en Manabí. La Policía indagó al menos nueve hechos en esa ciudad. Todas las víctimas tenían entre 12 y 20 años.

La razón: los adolescentes y mujeres son más vulnerables y no tienen precauciones cuando navegan por Internet. Así lo indican policías especializados en ciberdelincuencia.

Los especialistas que han estudiado este tipo de ataques conocen la forma cómo actúan en la Red las bandas delictivas.

Christian Escobar es experto en seguridad informática y desde hace cinco años trabaja este tema en ESET. Durante ese tiempo ha identificado que los sospechosos crean distintos perfiles y se hacen pasar como menores de edad.

Suplantan fotos y nombres de adolescentes. Así es como luego de ganarse la confianza del menor, los citan y los agreden sexualmente. Este tipo de hechos se la conoce como ‘grooming’ y en Latinoamérica es muy frecuente. De hecho, según una encuesta realizada a adultos de la región durante el 2015, el 26,3% confirmó conocer a un niño que ha sido víctima de este delito. Además, en el 2014, una encuesta de ESET reveló que el 30,7% de adolescentes en América Latina fue víctima de acoso a través de la Internet.

De allí, que las autoridades recomiendan a los padres supervisar el acceso de tecnologías de los menores.

Pero las víctimas no solo son adolescentes. El caso de Cristina reveló que las bandas usan las redes sociales para ofertar trabajos cuya remuneración es excesiva y así captar su atención para otros delitos.

En ese caso específico, los sospechosos pedían USD
15 000 para liberar a la joven que estuvo retenida cuatro días. Ella fue llevada desde Quito hasta Huaquillas, El Oro.

Precisamente en esa ciudad también se han registrado el paso de ecuatorianas al vecino país del Perú. Uno de los casos del año pasado ocurrió en la frontera sur. 200 mujeres fueron rescatadas tras ser captadas por una red de trata.

Según las investigaciones, las ecuatorianas fueron llevada con base en engaños y promesas de trabajo por medio de redes sociales.

La organización que se dedicaba a la explotación sexual tenía dos personas a cargo de la captación. Ellos interactuaban por medio de estas plataformas digitales para ofrecer trabajos en hoteles y restaurantes. La Policía detectó que entre las mujeres habían menores de edad.

El martes, la Policía rescató a una joven que fue secuestrada y llevada a Huaquillas.

NO OLVIDE

Vigile que los niños no publiquen información personal como la dirección de la casa, el colegio o el número de celular.
Instale en las computadoras o celulares programas que permitan filtrar sitios peligrosos para los menores.
Cerciórese de que los amigos en redes sociales sean personas reales. Mantenga su cuenta privada de desconocidos.

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