16 de diciembre del 2014 00:00

Siete sectores de la Ruta Viva esperan las vías de conexión

Ruta Viva

Los vecinos de barrios como la Tola Grande decidieron pasar por medio de la vía. El paso peatonal más cercano está a unos 400 metros. Foto: Pául Rivas / EL COMERCIO

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Valeria Heredia T. Redactora (I)
jheredia@elcomercio.com

La construcción de la Ruta Viva (Quito-Aeropuerto Mariscal Sucre, en Tababela) dividió sectores y barrios ubicados a lo largo de los 12,9 kilómetros. Son sitios del valle de Tumbaco que quedaron, prácticamente, cortados. Esto pasó en Cumbayá, Tumbaco y Puembo.

Desde que se inició la construcción de la vía (hace 23 meses) hubo barrios que se quedaron sin acceso, pero circular por la vía en construcción no era peligroso ya que no estaba habilitada. La situación cambió con la apertura el viernes 12.

Son siete sectores en los que se evidencia este problema con magnitud. Patricia Guamán, quien vive en el sector de La Tola Grande, Tumbaco, es una de las afectadas por la división de su barrio. Se demora 40 minutos en llegar a la Interoceánica, cuando antes los hacía en 10.

Para ella, la solución es que se coloquen más puentes peatonales para que las personas puedan pasar de un tramo a otro. En su caso, el paso más cercano queda a más de 400 metros. “Nos cortaron nuestro principal acceso y ahora necesitamos más tiempo”.

Ella cuenta que los buses o taxis ya no llegan, porque no hay una conexión alterna.

Desde que se inició la construcción de la vía (hace 23 meses) hubo barrios que se quedaron sin acceso, pero circular por la vía en construcción no era peligroso ya que no estaba habilitada. La situación cambió con la apertura el viernes 12.

En las actuales condiciones, cruzar la Ruta Viva representa un peligro. El promedio de velocidad de cada vehículo es de 90 kilómetros por hora. Pero los moradores de estos sectores deben hacerlo, para evitar “dar un vueltón”.

Carmen Coyago, de 85 años, mira hacia los dos lados para seguir. Tiene que hacerlo sola y cargando sus productos que comercializa en el centro de Tumbaco. Según Coyago, no tiene posibilidades para pagar un taxi. “Las carreras subieron. Ahora cobran USD 5”.

Gustavo Pérez, vicepresidente de la Junta Parroquial de Tumbaco, afirma que con la apertura de la Ruta Viva se solucionarán varios problemas de movilidad, en especial de las personas que van hacia el aeropuerto. Pero, se mantienen los problemas locales. “Las personas se quedaron sin vías de salida.

Tienen que caminar más de tres kilómetros, en algunos casos”. Para él, se necesita una solución rápida.

En un recorrido hecho por este Diario, desde la Séptima Transversal, a la altura de Cumbayá, hasta la calle La Merced, en Tumbaco, se observa que los obreros todavía realizan trabajos. La remoción de la tierra, la construcción de aceras, bordillos, ciclovías y la pavimentación son algunos de estos.

En sectores como Oyambaro, los trabajadores ya pavimentaron la calzada. A la altura de Chiviqui falta la acera. En La Tola Grande, la maquinaria pesada remueve la tierra.

Las dos vías laterales, que van paralelas a la Ruta Viva, miden 5,5 kilómetros cada una. Ambas empalman con 15 calles. Su importancia radica en que las personas podrán ir desde estos sectores hasta la Ruta Viva.

En Cumbayá, dos sectores

En zonas como Rojas y Santa Rosa, los barrios también se dividieron. Carmen Vega, quien reside en Rojas, sostiene que esta división fue un problema para su movilidad.

Tiene carro y debe darse la vuelta en Lumbisí, para llegar a su trabajo en Nayón. “Fue preocupante, ya que vimos nuestro barrio tapado”. Ahora pide que se aceleren las obras.

Gustavo Valdez, presidente de la Junta Parroquial de Cumbayá, asegura que hay varios temas pendientes que se pasaron por alto en la construcción de la Ruta Viva. Se puede mencionar las obras de remediación. “Al momento de dividir los barrios se dijo que se acomodarían las tuberías del alcantarillado. No lo han hecho.

Incluso hay barrios que siguen con las vías deterioradas, pese a que se habló de que se las dejarán en buenas condiciones”.

Según la Empresa Pública de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop), los avances, hasta la semana pasada, son del 70%.
Señalización, pendiente.

En el cruce con el intercambiador de la Intervalles (conexión Los Chillos-Tumbaco) no hay una señalización adecuada; esto confunde a los conductores. Los choferes tienen dificultades para guiarse hacia la Ruta Viva o a la Intervalles. Además, falta señalización en las vías transversales que están a lo largo de la nueva vía, para ayudar a los conductores.

En contexto

La construcción de conexiones viales deben ser vistas de una manera integral. La habilitación de la Ruta Viva solucionó los inconvenientes de movilidad hacia el aeropuerto de Tababela. Pero no se tomó en cuenta la movilidad interna, ya que hay barrios sin accesos.

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