26 de abril de 2016 00:00

El sector agrícola de Manabí intenta levantarse

Desde ayer, 25 de abril, Pierina Cedeño sacó a la venta zapallo, fréjol, maracuyá y melón, en el sector Pajonal, en la vía Bahía-Portoviejo, en Manabí. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

Desde ayer, 25 de abril, Pierina Cedeño sacó a la venta zapallo, fréjol, maracuyá y melón, en el sector Pajonal, en la vía Bahía-Portoviejo, en Manabí. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Ronald Ladines

El domingo los personeros del Ministerio de Agricultura Acuacultura y Pesca (Magap) realizaron un recorrido por los cantones Rocafuerte, Portoviejo, Tosagua y demás zonas agrícolas de Manabí. El objetivo era cuantificar los daños que se generaron luego del sismo que sacudió a la provincia el pasado 16 de abril y que alcanzó los 7.8 grados.

Moisés Mieles, ingeniero de esta Secretaría de Estado, contó que la zona venía recuperándose de los estragos e inundaciones que dejó la estación invernal. Una semana antes del terremoto habían detectado 5 500 hectáreas de cultivos afectados a lo largo de esta provincia costera. Las plantaciones de arroz, zapallo, maíz, fréjol… sufrieron afectaciones por las lluvias en el período que va de enero a mayo.

El terremoto puso de nuevo en emergencia a la zona y, hasta el momento, se siguen cuantificando los daños.

El sector agrícola apenas supera el temor que quedó como secuela de los movimientos telúricos, que siguen sintiéndose en la localidad. En las comunas Pajonal y Polval, en la vía Bahía de Caráquez-Portoviejo, los agricultores poco a poco empiezan a vender sus productos en la carretera.

Ese es el caso de Pierina Cedeño, que cultiva zapallo en Pajonal. Su producto se afectó por el sismo. La fruta, que crece sobre la tierra, estaba picada y eso la obligó a cosechar antes de tiempo. “Nosotros tenemos un comprador que se encarga de distribuir, pero no nos contesta el teléfono así que debemos vender aquí”, contó.

Ella también siembra habichuelas y melón. Aunque eso no se afectó, se preocupa porque no ha conseguido un comprador mayorista para su cosecha, que le permita recuperar el dinero que invirtió en la siembra, a inicios de este año.

A escasos 50 metros Ricardo Méndez descargaba sandías que compró en Tosagua y que vende a los turistas que transitan por el carretero. Él sembró melones en sus dos hectáreas de terreno, para lo cual hizo un préstamo de USD 3 000 en el Banco de Fomento.

No puede vender sus productos y se preocupa por el pago de la deuda, que adquirió a tres años plazo ya que las ventas cayeron.
Frente a esa situación, Mieles aclaró que se establecerán convenios con las entidades financieras para evitar que los agricultores se vean perjudicados luego del terremoto. Analizan refinanciar los créditos y otorgar períodos de gracia.

Unos 300 técnicos de la Dirección Agropecuaria de Manabí complementan las labores de revisión de estragos. Ellos entregarán un informe oficial en los próximos días y luego se determinarán las acciones que se implementarán para ayudar a los afectados.

Una de las soluciones que se analiza, según Mieles, es abrir nuevas líneas de crédito para el sector productivo. En eso trabaja la Mesa Técnica de Productividad, que se reúne a diario en el ECU911, de Portoviejo.

El Magap tenía previsto atender a los afectados desde ayer (25 de abril), en las oficinas que adecuaron en la Universidad Técnica de Manabí. El edificio del Ministerio, en Portoviejo, quedó seriamente afectado.

La Cartera de Estado quiere evitar desabastecimiento en los mercados, por eso se reunieron con algunas municipalidades para delinear un plan que permita la habilitación de los mercados, ya sea con ferias libres o con espacios para la libre comercialización.

En Bahía de Caráquez, por ejemplo, los comerciantes ubicaron sus carpas afuera del mercado. La estructura, de dos pisos y 180 locales, quedó destruida tras el sismo y se analiza su posterior demolición.

Pedro Paucar es dueño de tres locales en ese mercado, pero tras la tragedia se ubicó con sus productos en una camioneta. Contó que ahora han disminuido la compra de frutas y verduras a los distribuidores, que llegan desde la Sierra, para evitar almacenar el producto. “Si antes yo compraba cuatro sacos de tomate, ahora compro uno. Nos hemos organizado con compañeros para pagar a medias y repartirnos los productos”, narró el ambateño que vive en la localidad manabita hace 20 años.

Susana Dueñas, gobernadora de Manabí, resaltó esas iniciativas que buscan revitalizar al sector productivo tan venido a menos. Ella hizo un llamado para que agricultores, mayoristas y minoristas eviten la especulación.

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