6 de enero de 2015 20:15

Los saraguros dejan su huella en seis cantones

Los representantes de las comunidades indígenas de Loja y Zamora Chinchipe se reunieron en el cantón Saraguro. Foto: Lilia Arias / EL COMERCIO.

Los representantes de las comunidades indígenas de Loja y Zamora Chinchipe se reunieron en el cantón Saraguro. Foto: Lilia Arias / EL COMERCIO.

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Lilia Arias
F-Contenido Intercultural

Gastronomía, vestimenta, organización… son características que transmiten los indígenas saraguros en los poblados de Yacuambi, Yanzatza, Paquisha, Zumba, Zamora y Loja.

Son originarios del cantón lojano de Saraguro y desde hace 50 años emigraron a otras jurisdicciones de Zamora Chinchipe y Loja. En ambas provincias hay 109 comunidades donde existe la presencia de estos indígenas, de acuerdo con datos del Gobierno Provincial de Zamora Chinchipe y del Municipio de Saraguro.

El éxodo de los saraguros se dio por la falta de espacios agrícolas y productivos, dice el historiador Félix Paladines. “Buscaron suelos productivos para fomentar la soberanía alimenticia de su pueblo”.

José Sarango, de 23 años, vive desde hace 15 años en Yacuambi. Sus abuelos estuvieron entre los primeros en buscar nuevos lugares para la crianza del ganado y cultivar. Cuando encontraron la zona adecuada llevaron a la familia. Él llegó caminando desde Saraguro por un camino angosto. Ahora, este Administrador de Empresas labora en el Municipio.

Según Paladines, estos indígenas son reconocidos por su organización y el respeto a sus costumbres. En gastronomía, por ejemplo, no dejan de consumir el mote y el trigo, que acompaña a las comidas que ofrecen a diario o en sus festividades tradicionales.

Para la indígena Tránsito Vacacela, los hombres son los primeros en migrar para verificar que las condiciones sean buenas y luego llevan a su familia. “Cuando ya están radicados en otro territorio inmediatamente se asocian para no perder sus costumbres y tradiciones”.

En el cantón Loja, los saraguros tienen una importante presencia en la parroquia Vilcabamba. Allí se dedican a los tejidos y artesanías que ofrecen a los extranjeros que están radicados en ese valle.

De acuerdo con datos de la Junta Parroquial de Vilcabamba, 85 saraguros están radicados en esa zona y comparten su legado cultural con el resto de la comunidad.

En la capital lojana, ellos se ubicaron en el norte. Allí, adquirieron terrenos para cultivar. Son los principales proveedores de leche, quesillo y queso a los seis mercados y ferias libres de la capital lojana.

Mercedes Guamán, de 45 años, vive en el barrio Motupe. Hace dos décadas se radicó en esta ciudad con sus padres y hermanos. Se dedican a la agricultura y venden hortalizas en las ferias libres y en el mercado El Pequeño Productor de Loja.

El legado que dejan los saraguros fue investigado. El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural publicó hace dos años el libro ‘La memoria oral del pueblo Saraguro’. En el documento se analizaron los aportes que hicieron en San Lucas, Selva Alegre, Tenta, Yacuambi, Nangaritza y Yanzatza, que son los sitios donde más presencia de aquellos existe.

Para el indígena Patricio Lozano, su pueblo también tiene presencia en el extranjero. Pone como ejemplo a quienes viven en Nueva Jersey, Estados Unidos, donde comparten sus costumbres.

“En esta Navidad, los residentes en ese país vivieron las fiestas, tradicionales con los wikis, ajas, sarawis… eso es una huella que ha trascendido fronteras”, cuenta Lozano.

Otros saraguros están radicados en España. Ellos lograron el aporte de organizaciones no gubernamentales, para la ejecución de proyectos. En la parroquia lojana de San Lucas, donde el 95% de la población es indígena, se fortaleció el ahorro a través del cooperativismo en las comunidades.

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