23 de diciembre de 2014 20:49

En Saraguro, la Navidad indígena huele a solidaridad

Niños indígenas participan en los preparativos para la celebración de la Navidad hoy, martes 23 de diciembre de 2014, en la población de Saraguro. Foto: Robert Puglla / EFE

Niños indígenas participan en los preparativos para la celebración de la Navidad en la población de Saraguro. Foto: Robert Puglla / EFE

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 1
Sorprendido 6
Contento 2
Agencia EFE

En Saraguro la Navidad refleja el sincretismo entre el nacimiento de Jesús y la época de la germinación de las semillas, en una fiesta que huele a solidaridad y reciprocidad.

Esta comunidad se ha resistido a la entrada del árbol navideño y de Papá Noel, así como al consumismo que supone el intercambio de regalos entre familiares y allegados.

"La gente trae comida y bebida para compartir entre todos" y se crea "un espacio de reciprocidad entre las comunidades" que rodean la ciudad, comentó Luis Macas, dirigente de Saraguro que hace algunos años fue el líder máximo de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie).

Niños indígenas participan en los preparativos para la celebración de la Navidad en la población de Saraguro. Foto: Robert Puglla / EFE

La fiesta tiene relación con el solsticio de invierno, que sucede el 21 de diciembre, y se mantiene como celebración hasta el 28 de este mes.

"Se comparte mucho dulce de caña entre los niños", pero también platos tradicionales elaborados, sobre todo, con base en el maíz, como los tamales, porque "esta es la tierra del maíz", añadió Macas al referir que la Navidad en su pueblo tiene una significación "cósmica, porque va más allá del hombre".

"Se trata de esa comunión con la naturaleza, con la espiritualidad andina", pero que recoge también la figura del Niño Jesús, agregó.

El personaje principal de la fiesta en Saraguro es el "markantaita" o "jefe padre", en quichua, escogido de entre los miembros de la comunidad y en cuyo hogar permanece la figura del Niño Jesús hasta el día 25 de diciembre, una imagen facilitada por la Iglesia principal de la ciudad.

Niños indígenas participan en los preparativos para la celebración de la Navidad en la población de Saraguro. Foto: Robert Puglla / EFE

Los niños, que representan el 60% de los miles de indígenas que se encuentran en Saraguro, son los que gozan con la celebración, pues son ellos los que reciben las mejores atenciones.

Se organizan juegos, danzas, desfiles, declamaciones en idioma quichua, actividades que se entremezclan con los rezos católicos, aunque siempre "está presente el principio de reciprocidad y solidaridad", remarcó Macas.

Esta celebración, apuntó, proviene de una celebración ancestral denominada "Kapac Raimy", anterior a la conquista española, donde intervienen personajes de la cosmovisión indígena como los "wikis", que son personas disfrazadas de entre seres humanos y elementos de la naturaleza.

También los "aja", con vestimenta española que, según Macas, parece ser una "mofa a la conquista".

"Mañana (en Navidad) habrán varias mesas" con comida en la casa del "markantaita" para que "todos se sienten a compartir los alimentos y bebidas que han traído para celebrar la Navidad", agregó al mencionar que el menú incluye "sopa de quinua (una gramínea andina)" y arroz cocido acompañado de patatas y queso.

Niños indígenas participan en los preparativos para la celebración de la Navidad en la población de Saraguro. Foto: Robert Puglla / EFE

Y mientras en Saraguro la Navidad se celebra en medio de la sencillez y la espiritualidad, en el resto de Ecuador el frenesí del comercio acapara la actividad ciudadana, centrada en la compra de regalos de última hora y la preparación de la cena de Nochebuena.

Las calles, centros comerciales y terminales de autobuses lucen en esta época abarrotadas de gente y los restaurantes ultiman sus preparativos para acoger a clientes en la cena.

Mucha gente aprovechará el puente festivo, entre el jueves y domingo, para visitar a familiares en el interior del país o acudir a centros turísticos, especialmente las playas.

Sin embargo, la mayoría de ecuatorianos celebrarán en familia la Navidad, por lo que se aprecian a simple vista los árboles decorados con guirnaldas y luces de colores que lucen cerca de los ventanales de las viviendas.

El pesebre del Panecillo, edificado por Municipio de Quito con tubos de metal y adornado por más de 60 000 pequeñas luces de colores, resplandece en la noche y ya se ha convertido en un icono de la ciudad en esta época.

Niños indígenas participan en los preparativos para la celebración de la Navidad en la población de Saraguro. Foto: Robert Puglla / EFE
Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (4)
No (1)