6 de abril de 2015 17:36

Santo Domingo vivió la fiesta Kasama en tres comunas tsáchilas

Una semana duró la fiesta del Kasama en Santo Domingo, ubicado en el occidente de Ecuador. Foto: EL COMERCIO

Una semana duró la fiesta del Kasama en Santo Domingo, ubicado en el occidente de Ecuador. Foto: EL COMERCIO

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María Victoria Espinosa

Una semana duró la fiesta del Kasama en Santo Domingo, ubicado en el occidente de Ecuador. Está celebración es la más tradicional e importante de la nacionalidad tsáchila porque significa un nuevo renacer. Por ello, se realizan varios rituales en los que se purifica el cuerpo, el espíritu, la mente y se renuevan energías en las siete comunas.

Este año la tradición tuvo variación. Según la Gobernación Tsáchila, desde hace 10 años aproximadamente se fijó una regla en la que cada año se designaría una comunidad para realizar los rituales fundamentales de la fiesta. El día principal de la fiesta es el sábado de Gloria, donde el ritual inicia a las 24:00. Este año estaba previsto que se hiciera en la comuna Otongo Mapalí, ubicado en la vía Santo Domingo – Quevedo.

Pero Henry Calazacón aseguró que el cronograma fue cambiado y que le tocaba a la comuna Chigüilpe a la que él pertenece. “No nos sentimos bien si las tradiciones y normas se irrespetan solo para atraer turistas”. Por eso en las comunas Chigüilpe y Peripa también se realizaron festividades.

Según el ex gobernador tsáchila, Héctor Aguavil, hace 200 años atrás había un sitio sagrado para la conmemoración del Kasama, que era en la comuna San Miguel conocida como la Pam pá. Pero por la colonización se decidió realizarlo por separado en las siete comunas hasta que de a poco se perdió la tradición. “Hace 40 años se retomó por turismo y no por tradición”.

El gobernador tsáchila, Javier Aguavil, afirmó que la fiesta Kasama oficial se realizó en Otongo Mapalí desde el 1 al 5 de abril de 2015. “Como cada año de las comunas se envió a representantes para que la tradición no se perdiera y la nacionalidad se uniera”. También aseveró que no hubo variaciones en el programa y que más bien se trató de incluir las tradiciones que se han perdido.

Una de estas es la utilización del ampú, que es una hierba que se masticaba en los rituales y que pintaba de negro temporalmente los dientes. El líquido de la planta servía para proteger la dentadura. En la actualidad es difícil obtenerla en el bosque de los tsáchilas.

Además también se realizó un encuentro de adultos mayores de la nacionalidad. Ellos recordaron cómo era antes la fiesta tradicional. Según Gerónimo Aguavil hace más de 100 años, los tsáchilas preparaban en grandes calderas la chicha (Malá en tsáfiki) y se hacían danzas al son de la marimba. “No había tristezas esos días porque renovábamos las energías con rituales y eso hacía que las personas estuvieran felices y confiadas en que la cosecha, por ejemplo, daría frutos”.

El Consejo de Ancianos Tsa’chila aprovechó la fiesta Kasama para impartir conocimientos ancestrales a los curanderos y chamanes jóvenes. Ellos explicaron en la comuna Otongo Mapalí los pasos para preparar la ayahuasca, que es la bebida alucinógena principal para lograr –según sus creencias- la conexión con los dioses y que purifiquen el alma, según la tradición tsáchila.

En la comuna Chiguilpe, en cambio, se utilizó una planta del bosque tsáchila que fue conservada por 25 años para el ritual del Kasama. “Habíamos esperado hasta que se hiciera en nuestra comuna, para purificar a las personas que necesitan ayuda por problemas médicos en especial”, señaló el poné (curandero en tsáfiki) Alfonso Aguavil.

Con esa planta se hizo la ayahuasca. Esta bebida fue ingerida por nativos, santodomingueños y extranjeros que asistieron el viernes sábado 4 de abril de 2015 a la comuna Chigüilpe desde las 24:00. Luego debieron bañarse en el río de la comuna para que el río se llevara las malas energías. “En la madrugada hay un estado de quietud. Eso hace que los dioses estén más alertas y puedan sanar rápidamente a las personas”, dijo Aguavil.

En la comuna Peripa, en cambio, la fiesta Kasama se inició con la molienda de la caña de azúcar para las bebidas tradicionales.

Según Manuel Calazacón se ofrecieron comidas típicas como la bola de verde con pescado envuelto en hojas de plátano. “Fue muy especial, porque nos sentamos a comer en el piso como era la costumbre ancestral. Esta fiesta nos unió como nacionalidad”.

Según la Gobernación Tsáchila, durante los tres días de feriado más de 7 000 personas festejaron la fiesta Kasama en Otongo Mapalí. El 40% (2 800) fue turismo local, el 8% (560) extranjero de España, Perú y Colombia y el 52% (3 640) fue tsáchila. A Chigüilpe asistieron 5 000 personas y 2 000 a Peripa.

El gobernador tsáchila aseguró que contaron con el apoyo de la Prefectura y el Municipio de Santo Domingo. Estas entidades aportaron con USD 50 000 en Otongo Malapi. “Estamos gestionando para que se considere incluir en el calendario de feriados del próximo año a la fiesta Kasama”.

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