15 de diciembre de 2017 18:42

Así operaba la Santa Inquisición en la biblioteca conventual de San Francisco, en el Centro Histórico de Quito

Entre los aproximadamente 8 600 libros, que actualmente están en el convento, existen registros que dan cuenta de la riqueza histórica del que es considerado “la gloria máxima de todos los templos franciscanos del mundo”.

Entre los aproximadamente 8 600 libros, que actualmente están en el convento, existen registros que dan cuenta de la riqueza histórica del que es considerado “la gloria máxima de todos los templos franciscanos del mundo”. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Andrés García
Redactor (I)

La biblioteca conventual de San Francisco, en el Centro Histórico de Quito, guarda celosamente innumerables tesoros que aún están por descubrir. Durante dos semanas, un grupo de expertos de la Universidad Autónoma de Querétaro inició un proceso de conservación de la biblioteca, que en su momento fue la más importante del Virreinato del Perú, durante la época colonial.

Entre los aproximadamente 8 600 libros, que actualmente están en el convento, existen registros que dan cuenta de la riqueza histórica del que es considerado “la gloria máxima de todos los templos franciscanos del mundo”.

El profesor David Saavedra, experto mexicano especialista en papel, resaltó el valor artístico de algunos ejemplares, en los que se emplearon técnicas de encuadernación en cuero, principalmente de cabra, además de ilustraciones, viñetas y letras capitulares que hacen de los libros unas verdaderas obras de arte colonial. La mañana de este viernes, 15 de diciembre de 2017, Saavedra habló con EL COMERCIO y destacó la importancia de preservar el patrimonio documental de Quito.

Dentro de un ejemplar que data de 1672, Saavedra encontró una señal negra en las primeras páginas. Eso, según el experto, indica que el libro pasó por un proceso de la Santa Inquisición. Saavedra recordó que, en esa época, para que un libro sea publicado, primero debía contar con la aprobación teológica del “santo oficio”. Posteriormente, el Rey también determinaba si se podía editar o no el libro. “Era todo un proceso eclesial y un proceso del Rey”, sostuvo.

Tras esas deliberaciones, se decidía si un libro pasaba a la biblioteca, era desterrado en el denominado “infiernillo”, o de plano, era incinerado. Dentro de la biblioteca, también se encontró un área que contenía el índice de libros prohibidos de la Inquisición, denominada Index. Se trata de textos en los que se detalla cuáles obras no podían ser leídas, con base en lo que establecía la Inquisición.

Sergio Rivera, coordinador de la carrera de restauración de bienes muebles de la Universidad de Querétaro, resaltó la importancia cultural del convento de San Francisco. Según el experto, en Quito estuvo la primera cervecería americana gracias a los franciscanos. Pero, ¿cuál era la función de la bebida? Rivera aseguró que era una forma de higienizar la calidad del agua. “Para los que se escandalizan, en ese entonces la cerveza era pensada como un bien para el ser humano”, sostuvo.

En el proceso de producción se cumplía una suerte de pasteurización, ya que en aquel tiempo no había agua limpia, por eso la cerveza, que se hervía, era consumida para tener buena salud. “Esta es otra muestra de la máxima representación de los conventos franciscanos en todo el mundo”, manifestó el experto.

Como parte del proceso de conservación que impulsa el Instituto Metropolitano de Patrimonio, conjuntamente con la Orden Franciscana y la Universidad Autónoma de Querétaro, se fumigó la biblioteca para eliminar agentes biológicos. También se limpiaron los cerca de 8 600 ejemplares y se colocó señalética en las estanterías. Después de la fase inicial de conservación, se deberá trabajar en un proceso de clasificación y restauración de los ejemplares que lo necesiten.

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