2 de April de 2010 00:00

Santa Elena tiene su Ruta de las Iglesias

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Elena Paucar, redactora
guayaquil@elcomercio.com

El susurro del mar no se detiene.     Hace eco en el altar, en el campanario,  entre las bancas. La furia de sus   olas contrasta con el pasivo rostro de un  Cristo de madera, que en    su      cruz se deja   acariciar   por la   brisa.

Desde lo alto del santuario Blanca Estrella de la Mar, el horizonte no tiene fin. La    playa de Olón abraza al    templo   en forma de barca. Está   levantado  en una peña de 100 m de alto.   Allí se escucha el rezo de los fieles.   

Este sitio de recogimiento es el refugio de la Virgen María Rosa Mística, que reposa dentro de una concha  gigante.    Pero también es parte de la Ruta de las Siete Iglesias, un recorrido turístico y religioso de Santa Elena, que atrae a los fieles en los días santos.

En esta fecha,  los templos tradicionales de la Ruta del Spondylus se convierten en  paradas obligadas para los turistas que van a la playa y buscan un momento de reflexión frente a los altares.

La familia Villacís Yépez recorrió 180 km desde Guayaquil para meditar en la capilla de Olón.  La hermana Nancy Rodríguez, de la orden del Inmaculado Corazón de María, cuenta que el santuario fue construido en 1984. Y   en 1990  ocurrió un milagro. “La imagen de la Virgen lloró sangre, por eso esta    iglesia es un regalo”.  

Pasando las cabañas turísticas de Montañita y los vistosos restaurantes de San Pablo, 45 minutos hacia el sur,  está  Palmar.  Ahí, las     gaviotas custodian  la iglesia de Nuestra Señora de Fátima.   Este es otro punto significativo de la ruta.

Una cima de rocas macizas es el altar  de este  templo que atesora la vida de Jesucristo:    mide 33 metros de largo y 33 m de ancho, que simbolizan la edad de Cristo y   fue cimentado en 12 columnas, que representan a los discípulos.    

El silencio  envuelve a Colonche,  un pequeño pueblo,  a 15 minutos de Palmar.     En medio de sus  casas de caña   se eleva  un imponente templo colonial, de más de 50 m     de alto,  es la visitada iglesia de Santa Catalina.

“Es  de puro guayacán”,   dice doña Ofelia Ascencio, una  vecina.    Las huellas de los hachazos  están  frescas en sus pilares,  de   1537.  Las manos de los viejos  colonches  tallaron sus paredes  y los peces que adornan el altar.  

Su tono   café    es   similar al de la Catedral Emperatriz, en el cantón Santa Elena. Un mural  de  piedras   coloridas refleja  la imagen  de  Jesús. Con sus brazos abiertos, contempla a dos  pescadores que abren sus  redes  tras la  faena.

Cada Semana Santa, don Aurelio Pihuave recorre el pasillo  de la iglesia mientras repite: “Tú eres  el corazón de Santa Elena”.

La iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza es el ícono religioso de  La Libertad. Desde el mirador, que es su morada, se observan las lanchas de los pescadores que reposan en la orilla.   En 1978  fue   declarada  iglesia matriz.

Salinas también es parte de la ruta.    Su          parroquia Muey     acoge a la iglesia de San Rafael Arcángel. Sus paredes albergan  otro  milagro.   En 2007,  nueve   albañiles vieron   que la imagen  del santo lloró.   Desde entonces, recibe  a cientos de fieles que   buscan su milagro. 

La fe avanza hasta Ballenita, donde reposa   la capilla de Nuestra Señora de las Nubes. El párroco Alfonso Loaiza prefiere llamarla la iglesia de las conchitas, como la conocen los  pobladores.

Cubierta de conchas   y caracoles que  forman    ballenas,    aguarda a sus  visitantes.  Doña Concepción Santa Cruz   llegó puntual el miércoles, para la misa de las 16:00. En   la puerta hizo la señal de la cruz, frente a Cristo.

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