31 de julio de 2014 00:05

La salud de las comunidades tsáchilas se debilita

Tsáchilas

El pasado martes los tsáchilas acudieron a practicarse los últimos exámenes en el Hospital Hesburgh de Santo Domingo. Foto: Juan Carlos Pérez / EL COMERCIO

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Redacción Santo Domingo
(F- Contenido intercultural)

A María C. le detectaron artritis en unos recientes exámenes. La habitante de la etnia Tsáchila llegó al centro médico con hinchazón en sus articulaciones y dificultades para mover los dedos.

No recuerda desde hace cuanto tiene esos síntomas pero el especialista le recomendó seguir un tratamiento, antes de que empeoren sus síntomas. Ella es parte de 400 miembros de la nacionalidad Tsáchila de Santo Domingo que fueron examinados hace un mes y medio por los médicos de Salud y Desarrollo Andino (Saludesa). La comunidad tiene 2 500 integrantes en total.

Un convenio entre la Gobernación Tsáchila y esta organización sin fines de lucro permitió que los pacientes sean atendidos gratuitamente.

Los resultados de los exámenes, que fueron entregados el martes pasado, determinaron que 120 tsáchilas presentan enfermedades crónicas degenerativas entre las que están el reumatismo, mal de Parkinson, problemas cardíacos, diabetes, hipertensión, cáncer…

Este tipo de dolencias hace 25 y 20 años no eran comunes en la etnia. Así lo asegura Alfonso Aguavil, uno de los curanderos más experimentados de la comuna Chigüilpe.

Recuerda que las costumbres de alimentarse con pescado, guanta, guatuso, venado, armadillo, puerco saíno y endulzantes naturales les permitía mantenerse saludables.

Otra de las formas de protegerse eran sus hábitos ancestrales de pintarse rayas negras en la piel y colocarse achiote en la cabeza. “Nuestros antepasados lo enseñaron para no contagiarnos de viruela y otras enfermedades”. Teníamos protección propia”, añora Aguavil.

Pero algunas de las nuevas generaciones no solo dejaron esas enseñanzas de vida sino la formas de alimentarse con las bondades de la naturaleza. Ahora consumen comida chatarra, embutidos y alimentos condimentados.

Alfonso Aguavil dice que esa transición a la rutina de los mestizos les trajo consecuencias. A su consultorio de medicina ancestral, en la comuna El Poste, llegan enfermos crónicos que no los puede atender porque rebasan sus posibilidades. María C. fue su última ‘paciente’. A ella le practicó una sesión de chamanismo porque creía que su dolencia habría sido por un maleficio.

Al notar que no mejoraba decidió derivarla a un especialista. Diego Herrera, médico de Saludesa, señala que las enfermedades que padecen los tsáchilas son una consecuencia de la contaminación ambiental y del cambio en su estilo de vida.

“Son de una comunidad que vive de la agricultura y de lo que genera el campo. Su territorio está afectado por varios agentes contaminantes”, sostiene el doctor Herrera.

Leonidas Calazacón, analista de salud intercultural del distrito 23D02 de la Dirección de Salud refuerza la afirmación de este galeno.

Dice que los tsáchilas utilizan el agua de los ríos y de los pozos que no es garantizada para el consumo. Esto pese a que se los capacita para que hiervan el agua y le apliquen cloro para purificarla antes de beberla.

Calazacón explica que cada tres meses se hacen visitas a las siete comunas tsáchilas para realizar controles odontológicos, de medicina general, vacunación y exámenes de papanicolaou a las mujeres.

No obstante, los tsáchilas atribuyen otros factores a sus actuales condiciones de salud.

Alfonso Aguavil indica que ya no hay alimentos saludables como en el pasado en sus tierras, porque el bosque se está perdiendo y porque el agua de los ríos está contaminada.

Uno de los posibles factores de contaminación son las descargas de aguas servidas en los afluentes, según Gonzalo Cortez, director distrital del Ministerio del Ambiente.

Esta entidad y la Secretaría Nacional del Agua realizaron un muestreo de la calidad del líquido de ocho ríos de Santo Domingo. Los resultados aún no se notifican a las partes.

En contexto

En los últimos 20 años la nacionalidad Tsáchila viene enfrentando problemas de territorio y de pérdidas de sus costumbres. A esto se suman los recientes análisis médicos que determinaron enfermedades crónicas en varios comuneros. Los resultados preocupan.

Punto de vista

‘No podemos gozar de salud’

Javier Aguavil. Gobernador de la nacionalidad Tsáchila

Este convenio con Saludesa es un gran aporte para la nacionalidad porque no tiene costo. Es una muestra de que la medicina alternativa con la ancestral pueden lograr aportes significativos. Vemos que los resultados son a causa de la contaminación de nuestros ríos y eso no permite de gozar de buena salud. Se ha encontrado problemas de descargas de aguas servidas en los ríos y eso debe atenderlo el Municipio. El uso de los químicos en la agricultura también afectan a los afluentes. Su inhalación produce daños en los agricultores. Necesitamos de una política pública para que se atiendan estos problemas.

Esperamos que con los resultados de los análisis médicos podamos organizarnos para pedir atención a nuestras falencias a nivel de salud y a su vez prevenir las enfermedades en las nuevas generaciones. Estos males por la contaminación no son problema únicamente de los tsáchilas sino de toda la comunidad.

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