13 de November de 2009 00:00

A salir del armario

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Pablo Ortiz García

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El Consejo de Participación Ciudadana violó la ‘espléndida’ Constitución, pues en el texto redactado en Montecristi o, según las malas lenguas, en Carondelet se dispuso que nadie podrá ser discriminado por razones de edad o sexo.

Este derecho de los habitantes de Ecuador no lo aplican los vocales del Consejo. En el Registro Oficial de septiembre 11 de 2009, se publicaron los reglamentos expedidos por el Consejo, tendientes a normar los concursos públicos para la selección y designación de miembros del Consejo Nacional Electoral, el Tribunal Contencioso Electoral, el Consejo Nacional  la Judicatura, el Contralor General del Estado y el Fiscal General.

En estos reglamentos se dispone que los aspirantes a los cargos indicados deberán obtener una calificación en base de conocimientos y méritos. Así por ejemplo, por ser bachiller se obtiene

8 puntos; por tener título universitario, 10 puntos; por haber asistido a cursos o seminarios, otros 4 puntos; por haber publicado obras, 4 puntos; por ser profesor universitario, 2 puntos. Obvio, los aspirantes con más alto puntaje son los elegidos.

Entre los ‘méritos’ que dan puntos están los que violan la Constitución: el primero, a las personas menores de 35 años se les premia con 2 puntos. Los mayores de esa edad y hasta los 65 años, no tienen derecho a acceder a esa bonificación. Se les castiga por la experiencia y conocimientos adquiridos a través del tiempo. Por haberse superado en su vida. Hay discriminación en razón de la edad: a menos edad y menos experiencia, más puntos.

El segundo ‘mérito’ violatorio de la Constitución se lo tiene al conceder amorosamente dos puntos extras a los gays, a lesbianas, a bisexuales y a transexuales.

El discrimen se presenta al tratar de manera diferente a los heterosexuales, es decir, a aquellos ajenos a prácticas sentimentales y sexuales contra natura. Este tratamiento discriminatorio puede ser un incentivo para que muchas y muchos salgan del clóset, ya que serán premiados por su inclinación sexual diversa (¿?). La preferencia sexual no es digna de premiarse ni castigarse.

En este Gobierno en el que la burocracia ha tomado más poder para exigir documentos no previstos en la ley, ¿qué requisito adicional  pedirán a estos seres para certificar su inclinación sexual? ¿Acaso en Carondelet, a través del círculo rosa, se hará la verificación? ¿O para bajar las elevadas tasas de desempleo y subempleo se contratarán proctólogos?

Los puntos de bonificación por ser joven o tener gustos sexuales extraños, novedosos o excitantes, violan la norma. Son reglamentos discriminatorios al perjudicar a los ‘mayorcitos’ y las personas que admiramos, respetamos y nos atrae el otro sexo.

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