2 de November de 2009 00:00

Los salasacas comparten la comida con las almas de sus muertos

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Redacción  Sierra Centro 

José Jiménez pinta de blanco una cruz de cemento que colocó en la tumba de su suegro. Su trabajo es parte de los preparativos previos a la celebración del Día de los Difuntos, que cada 2 de noviembre los 12 000 habitantes de la parroquia Salasaca, a 15 kilómetros al oriente de Ambato, lo recuerdan.

El hombre, de 45 años, cuenta que tiene listos cinco cuyes, tres conejos y dos gallinas. Su esposa las iba a preparar ayer en la tarde. La comida la compartirá con sus hermanos, tíos, sobrinos, quienes se reunirán alrededor de la tumba de su ser querido. Ellos también llevarán alimentos.

El culto a los muertos, en Salasaca, es una tradición cultural y religiosa que se conserva desde hace más de 150 años. “Esta se transmite de generación en generación. Los ancianos y adultos son  los más entusiastas por evitar que esta fiesta no muera”, comenta Jiménez, quien se desprendió de su poncho negro y sombrero blanco para limpiar la tumba.

Cuenta que la costumbre es  intercambiar los alimentos entre los presentes, quienes se sientan al rededor de la  tumba. Pero antes de comer, oran y  recuerdan las enseñanzas que les dejó su familiar. 

“Para la celebración se cocina lo mejor de la cosecha (papas, granos, maíz, de donde se hace el mote), se asan y cocinan los mejores animales (gallinas, conejos y cuyes) y se visten las mejores prendas típicas de la comunidad”, indica  Jiménez.

Según Bernardo Chango, ex director de Educación Intercultural Bilingüe, el 2 de noviembre es una fecha especial en el calendario del pueblo Salasaca.

Por esta razón, las mujeres visten su traje autóctono compuesto por anaco negro, sujetado por la  faja blanca con franjas de colores (rojo, azul, negro, verde).

La camisa también es blanca bordada en la parte superior; el collar de mullos (mientras más de estos adornos porte  en el cuello más poder representa). Además, el sombrero blanco de lana de borrego o de gamuza fina y las bayetas  verdes y moradas.

Los hombres lucen pantalón y camisa blancas. Llevan dos ponchos, un blanco por debajo y  el  negro por encima y el sombrero, grande de lana de borrego.

Un día antes al festejo, en el pueblo nadie duerme hasta tarde, todos trabajan en los preparativos de los alimentos que llevarán al cementerio, hoy desde  las 07:00.

Durante la ceremonia de culto a sus muertos, que dura cinco horas, no hay marido ni mujer, todos los esposos se separan  para compartir los alimentos con  sus familiares directos (hermanos, tíos, sobrinos, padres, primos).

En la tumba los deudos se ubican en círculo y  dejan un  espacio específico para que sea ocupado por el espíritu  de su ser querido.

En el centro se colocan  dos pilches (una especie de taza). En el uno  se deposita la comida con la cual  se alimentará el difunto, el otro se llena con  licor o chicha.

Luego de una plegaria todos comen hasta que ya no pueden ingerir nada, pues ellos piensan que mientras más se alimenten más lleno estará el muerto y eso le durará hasta el año siguiente.

Eso también piensa Carlos Villa, otro de los vecinos de la parroquia. El sesentón llegó con su cuñada Rosa Chango para pintar la tumba de sus abuelos. Cuenta que todo está listo para el ritual de hoy. Preparó cuy, conejo, papas, colada y pan. “Cada una de las familiares alista sus alimentos y luego los compartimos”.

Alrededor de la tumba también se colocan coronas de flores.

Las artesanías, tejidos, ropa...

La feria de Finados se ha transformado en una de las actividades comerciales más grande de la Sierra centro. Esta se  realiza en las avenidas Los Atis, Julio César Cañar y Julio Jaramillo.

En esta muestra participan 1 857 artesanos y comerciantes que llegan de las provincias de  Azuay, Pichincha, Cotopaxi, Bolívar, Chimborazo, Tungurahua e Imbabura. Allí exhiben artesanías en madera, barro, yeso, bronce. Además, ropa, DVD, juguetes, electrodomésticos...

Asimismo, en el Centro de Exposiciones Ambato, en la vía a Picaihua, se abrió la feria de la industria. En los 350 estantes se muestra zapatos, ropa, maquinaria, artesanías, manualidades. Estas muestras son buscadas por los propios y extraños.

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