26 de septiembre de 2015 18:47

Dos sacerdotes distintos constan en historia de La Manga del Cura

Este domingo, 27 de septiembre del 2015, se definirá por una consulta popular la disputa de límites internos entre Guayas y Manabí por la zona  Manga del Cura. Foto: Juan Carlos Pérez / EL COMERCIO

Este domingo, 27 de septiembre del 2015, se definirá por una consulta popular la disputa de límites internos entre Guayas y Manabí por la zona Manga del Cura. Foto: Juan Carlos Pérez / EL COMERCIO

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Juan Carlos Mestanza
Coordinador

Mañana domingo, 27 de septiembre del 2015, los propios moradores de esta zona no delimitada definirán con su voto si pertenecerán definitivamente a Guayas o a Manabí.

Ambas provincias serán parte de una consulta popular resuelta desde el Ejecutivo como mecanismo para zanjar una de las más complicadas disputas de límites internos en el país.

Son alrededor de 487 km2 el territorio que se anexarán a una de las dos provincias, desde donde se defienden sus posiciones con distintas argumentaciones o interpretaciones históricas.

Incluso con versiones diferentes con relación a lo ‘original’ del nombre de este poblado. En lo que sí coinciden es que tuvo que ver con el sacerdocio.

Por el lado de la defensa de Guayas dicen que la historia está debidamente documentada. Aseguran que consta en los archivos históricos del cantón Daule que allá por 1865 el cura de la Villa de Daule, padre Leandro Fierro, en compañía de los sacerdotes José Villegas y David Dugleth, fueron los primeros en ascender, incursionar y atravesar las montañas San Francisco de Peripa, ubicadas en la parte norte de Balzar, y que en 1837 había comprado el señor Nicolás de Avilés en Daule.

El objetivo de los curas era extender el camino hacia la Sierra. En el sector aledaño a las montañas, existían colonos con quienes Fierro mantuvo comunicación para poder internarse en la zona y seguir el camino que lo iban abriendo a manera de trocha.

Al no poder cumplir con esa intención Fierro tuvo que regresar a Daule, pero dejaron enseñanzas evangélicas a su paso. En gratitud los colonos denominaron a aquél camino, trillo, trocha o manga trazada por el sacerdote como La Manga del Cura.

Algo similar por los hechos aunque diferente en los datos es la versión manabita. Desde la tierra de la sal prieta se narra que en 1928 Luis María Pinto, párroco de Calceta, comenzó con la tarea de abrir con machete en mano una trocha o manga. A través de este nuevo camino buscaba una ruta más corta hacia Quito.

Junto a varios manabitas, el padre Pinto llegó a una meseta fértil de unos 1 000 km2, ubicada entre lo que es hoy Manabí, Guayas, Pichincha y Los Ríos.

Incluso, según algunos relatos, la manga de su traje se rasgó y a alguien se le ocurrió ponerle al sitio La Manga del Cura.

Según el historiador Fernando Zeballos Ross, entre los acompañantes de Pinto en esta tarea estuvieron Jacinto Moreira Cruz, Pomerio Pazmiño, Ezequiel García, Metodio Intriago, José Ángel Cedeño, Honorato Cedeño, Dimas Zambrano, Cecilio Peñarrieta, Melchor Palacios, José Auxilio Peñarrieta y Segundo Victoriano Bravo quienes a filo de machete fueron desbrozando la montaña para cruzar por Quiroga, Pechichal, Valentín, Río Barro, Juan Candela, Relámpago, Bejuco, Los Ángeles, La Bóveda, La Iguana, Puente de Piedra, Tranca de Piedra, La Caraca, Dos bocas, Algodón, El Ají, saliendo a Membrillo, Conguillo, Salazar, hasta llegar a La Aurora, y avanzar a Santo Domingo de los Colorados.

Lo cierto es que luego de los resultados habrá una provincia ganadora y otra perdedora. Pero al quedar la duda de la real leyenda del lugar, sí será importante recopilar los datos para que al final se cuente documentadamente la verdadera historia de La Manga del Cura.

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