9 de agosto de 2014 00:05

Los sabores de Romerillo deleitan a los turistas

comunidad Romerillos

La Asociación Valle del Sunfo, de la comunidad Romerillos, recibió capacitación en servicio al cliente y normas de higiene. Foto: Alfredo Lagla / EL COMERCIO

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Ana María Carvajal. Redactora
(F-Contenido Intercultural)

Lucen trajes negros con detalles coloridos y cubren su cabello con gorros con un logotipo del Café del Tren, en la estación ubicada en el Área Recreacional El Boliche, en Cotopaxi. Nueve personas integran la Asociación Valle del Sunfo que está a cargo de este emprendimiento comunitario.

Ellas ofrecen platos típicos de la zona a las personas que visitan este sitio turístico y reserva natural en la provincia de Cotopaxi. El cordero asado, el mote con fritada y chicharrón y el locro de papa tienen el sabor tradicional de la parroquia latacungueña de Pastocalle.

Liliana Toaquiza, quien forma parte de la Asociación, cuenta que la constituyeron legalmente en julio del 2011 y desde entonces han trabajado con el apoyo de Ferrocarriles del Ecuador.

En el momento de elaborar la carta para el Café del Tren, estas mujeres dejaron salir los conocimientos que desde niñas habían adquirido y que ponían en práctica en sus hogares. Su objetivo era ofrecer un producto tradicional de calidad a los turistas.

Para lograr que las carnes y las sopas adquirieran ese sabor que su paladar fácilmente reconoce, decidieron consultar a sus expertos maestros.

“Hemos buscado las sugerencias de nuestros antiguos. Para hacer el locro, el asado de borrego o de cordero, el mote con fritada, hemos seguido las recomendaciones de nuestros abuelos, de nuestros padres de cómo sazonar los alimentos”, relata Toaquiza.

Las nubes y el fuerte viento se sienten al llegar a la comunidad de Romerillos, en la Panamericana Sur, en donde viven y cocinan estas mujeres. El ingreso al poblado está justo al frente de la entrada al Boliche.

La Escuela Leopoldo Rivas Bravo y algunas casas y pequeñas construcciones son minoría en este sector cuya temperatura mínima por estos días llega a los 8°. Al recorrer sus caminos, se puede ver principalmente extensas áreas de sembríos de cebolla, papas, habas, rábanos y otros productos a los que no les afecta el frío de la zona aledaña al volcán Cotopaxi para crecer.

Muchos de esos cultivos son una especie de supermercados para las integrantes de la Asociación del Valle del Sunfo. Cada semana, ellas le compran a la señora Olimpia, madre de Toaquiza, uno o dos quintales de papas y de 10 a 15 costales pequeños de las habas que cultiva en sus terrenos, para cocinarlas y venderlas en su negocio.

A su vecina Aída Chancusig, quien tiene cuatro vacas y ordeña entre 30 y 40 litros por día, le compran algunos de ellos. Los usan para preparar chocolate caliente o ponerlos en las sopas que preparan.

También, es su proveedor Alfredo Chancusig, quien tiene vacas y una parcela en donde actualmente cultiva cebolla blanca. Él cuenta que vende el litro de la leche a 40 centavos, lo mismo que les paga el ‘piquero’ (intermediario entre campesinos y industrias de lácteos), cuando llega a diario a esta localidad a recoger leche.

Liliana Toaquiza camina bastante por los alrededores de su casa en Romerillos. Así se puede fijar en cómo están los cultivos de sus vecinos. Cuando va a hacer compras, se fija en los productos que están cercanos a cosecharse y les reserva algunas filas de cebolla, papas, habas y otros productos.

Para ellos es un buen negocio: venden una buena cantidad de golpe y, con suerte, ya no deben ir hasta el mercado de Machachi para ofrecer el producto que les da su tierra.

Así empieza el proceso para preparar las delicias de la zona. Las mujeres abren el Café del Tren de jueves a domingo, entre 08:00 y 16:00. Pilar Chauca, otra integrante de la Asociación, cuenta que las tareas en la cocina se inician alrededor de las 05:00. Ellas preparan los alimentos en sus hogares en Romerillos y los llevan en calentadores al Boliche.

Allá tienen vajillas, vasos, ollas, utensilios de cocina y cubiertos para atender a los clientes. Algunos visitantes llegan en automóviles o en buses, para conocer la estación del tren o caminar por los senderos del Boliche.

Ellas, antes de atender a la clientela, se colocan sus trajes y sus delantales con figuras decorativas de Ecuador. Venden de todo un poco. Entre las golosinas que ofrecen están variados chocolates Salinerito, hechos en la comunidad de Salinas, en Bolívar.

Cuando el tren llega a las 12:00 desde la estación de Chimbacalle, en Quito, ellas ya están listas. Lo primero que entregan son grandes termos con agua de sunfo, la hierba aromática rastrera que le da el nombre a su Asociación. Esta bebida tiene propiedades energizantes y es ideal para soportar las bajas temperaturas que pueden llegar a los 0° y los fuertes vientos en el lugar.

Las mesas reservadas están listas para recibir a los comensales. Durante julio y agosto, la temporada alta por las vacaciones escolares, además del chicharrón, los quimbolitos y otras delicias se preparan almuerzos. Un humeante locro de papas abriga a los turistas y se complementa con un seco de pollo y un jugo. Los turistas satisfechos vuelven a la ciudad.

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