26 de julio de 2015 21:25

Sabios kichwa y universitarios aprenden juntos

En Otavalo, provincia de Imbabura, sabios indígenas y universitarios intercambiaron conocimientos como parte de la identidad de los pueblos de la Sierra norte. Foto: José Luis Rosales / EL COMERCIO

En Otavalo, provincia de Imbabura, sabios indígenas y universitarios intercambiaron conocimientos como parte de la identidad de los pueblos de la Sierra norte. Foto: José Luis Rosales / EL COMERCIO

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José Luis Rosales

Los yachacs (sabios, en español), que son los responsables de la salud física y espiritual en las comunidades indígenas de Imbabura, compartieron sus saberes con los estudiantes de la Universidad Técnica del Norte de Ibarra (UTN).

El último fin de semana, siete yachacs y 150 estudiantes de las carreras de Enfermería, Nutrición y Salud Comunitaria, intercambiaron conocimientos. 
La cita, que se realizó en Otavalo, se enmarcó en el III Encuentro de Saberes Ancestrales, organizado por la UTN, el Centro de Sabiduría Ancestral Achillsami (Espíritu de Dios) y la Asociación de Jóvenes Kichwas de Imbabura (AJKI).


Para Arturo Moreira, estudiante de sexto semestre de Enfermería, fue importante conocer sobre las técnicas del parto ancestral, que aún practican las denominadas comadronas en la zona rural.
La partera Estrellita Rosero, por ejemplo, comentó a los universitarios que una mujer embarazada debe estar de pie o en cuclillas, durante el alumbramiento, para que el bebé pueda nacer rápido y sin complicaciones. “Esta es la manera más natural que existe”.


Asimismo, el yachac José Santos Muñoz, de la comunidad de Quitugo, cantón Cotacachi, detalló las propiedades curativas de las plantas medicinales. Se trata de especies, como la ortiga, que golpeando sobre la piel de una persona mejora la circulación. La infusión de hojas de llantén refresca el hígado y los riñones.

Las ramas de eucalipto curan el “mal aire”.
El ‘mail aire’ se denomina a las presuntas energías negativas que alteran la armonía que debe tener un ser humano. Así, Muñoz detallaba las facultades de un sinfín de plantas que crecen en el campo.


El intercambio de saberes incluyó un ritual andino, a cargo de los siete yachacs. Para ello, se decoró una especie de altar en el suelo, utilizando flores y hojas de plantas curativas.
Inclusive, Alfonso Cachimuel, catedrático de la UTN y responsable del proyecto, explicó que hay un altar para cada una de las cuatro celebraciones de la cosmovisión andina. 


Se refiere al Pawkar Raymi (Fiestas del Florecimiento), que se festeja en marzo; el Inti Raymi (Fiesta del Sol), en junio; el Kuya Raymi (Fiesta de la Feminidad), en septiembre; y, el Kapak Raymi (Fiesta de la Nueva Vida), en diciembre. 
“En el ritual de junio solamente hay que utilizar granos secos de maíz y los últimos frutos de las cosechas”.

La explicación de los yachacs se da entre un mundo mágico y científico. Las charlas de los “médicos indígenas” son parte del programa: Fortalecimiento de la interculturalidad en la zona 1, que emprendió hace tres años la Facultad de Ciencias de la Salud de la UTN, el Centro Achillsami y la AJKI.
La propuesta incluye la enseñanza del idioma kichwa y la producción de radiorevistas.

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