27 de enero de 2016 00:00

En Rumiñahui hay 74 camales improvisados

Tras el cierre del Camal Municipal se adecuaron casas y otros espacios como centros de faenamiento de cerdos. Foto: Valeria Heredia/ EL COMERCIO

Tras el cierre del Camal Municipal se adecuaron casas y otros espacios como centros de faenamiento de cerdos. Foto: Valeria Heredia/ EL COMERCIO

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Valeria Heredia
Redactora (I)
jheredia@elcomercio.com

Un espacio abandonado. Olvidado. En su interior aún se observan los mesones de baldosa, un poco manchados por el paso del tiempo y por la actividad que allí se realizaba. Así luce el excamal de Rumiñahui, ubicado en el barrio San Marcos (Sangolquí). Hace casi cuatro años cerró sus puertas.

Las malas prácticas ambientales fueron la principal causa, esto generó contaminación en el río Cachaco, malos olores en los sectores aledaños... No solo eso, el cierre de este espacio trajo consigo la proliferación de camales improvisados.

Pero si no hay un camal, ¿dónde se faena en esta localidad que es considerada la capital del hornado? La respuesta es sencilla. Los patios y los zaguanes de las casas se convirtieron en mataderos. O, también, hay terrenos adecuados por los más de 74 introductores de ganado menor. Aunque, según datos proporcionados por Agrocalidad, a través de la Dirección de Salud del Municipio de Rumiñahui, existirían más de 100 “minicamales”.

En las noches, en sectores como Sangolquí, Salcoto, Selva Alegre, San Fernando se escuchan los chillidos de los animales, que están a punto de despostar. Tras los muros de las viviendas, las personas realizan desde la matanza del animal hasta su preparación.

“La situación nos obligó a trabajar en nuestras casas. Es nuestra labor y la de nuestras familias”. Así lo dijo Fabián Iza, faenador y exdirigente de la Asociación de Introductores de Ganado Menor. Relató que, en varias oportunidades, fueron al Municipio para impulsar la construcción de un nuevo espacio, que se constituiría en un alivio para evitar la contaminación ambiental y problemas sanitarios. “Lo único que obtuvimos fueron promesas de lugares, convenios... Nada más”.

Actualmente se faenan 1 000 cerdos semanales, por lo que se necesita urgentemente un camal, señaló Iza.

La falta de un espacio no es el único inconveniente para los faenadores. Se suman los controles y las clausuras que realizan entidades como Agrocalidad. Desde el 2013 hasta el año anterior, se realizaron operativos para controlar estos camales a escala provincial. Se contabilizaron 20. En estos se clausuraron 15 camales, según datos de la entidad.

Además, se explicó que la sanción en caso de que una persona practique esta actividad en estos espacios es un proceso administrativo y una sanción pecuniaria de USD 4, la clausura del establecimiento y el decomiso del producto (Ley de Sanidad Animal).

En el excamal, ubicado en el barrio San Marcos, se realizan trabajos para que funcionen bodegas del Municipio. Foto: Paúl Rivas/ EL COMERCIO

En el excamal, ubicado en el barrio San Marcos, se realizan trabajos para que funcionen bodegas del Municipio. Foto: Paúl Rivas/ EL COMERCIO

El alcalde Héctor Jácome reconoció que el proceso para la construcción del camal ha sido complicado, ya que se necesitan permisos de diferentes entidades. Además, relató que hubo una sanción económica por las condiciones en las que se faenaba en el excamal. Alcanzó los USD 58 400.

A esto se suma que la Contraloría General del Estado hizo una auditoría. Se espera el informe (solicitud realizada por los concejales frente a la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional).

Los proyectos
En casi cuatro años de cierre del camal se han realizado varias acciones para su construcción. El último se dio el pasado 15 de enero. Jácome firmó una carta compromiso con la Empresa Pública Santa Bárbara.

El lugar: un terreno de cuatro hectáreas perteneciente a la Universidad de las Fuerzas Armadas, Espe, en Loreto. El financiamiento alcanzará los USD 5 millones. “Parte de estos recursos se los tiene. La otra se pediría al Banco del Estado”, dijo el Alcalde.

Con este proyecto se espera faenar unos 110 000 cerdos por año. En una segunda etapa se ampliará el centro de faenamiento para otros animales. Estaría listo a fines de año.

Otro de los proyectos fue una mancomunidad entre Rumiñahui y Mejía. Consistía en que Mejía ponga el terreno y Rumiñahui, los estudios. No hubo avances. Según Jácome, no se lo hizo porque los pobladores de las localidades vecinas de Mejía tenían proyectos inmobiliarios a futuro.

Dentro de este proceso, también, se conformó una comisión de ediles que daría seguimiento al tema. Édgar Aguirre fue uno de los ediles que estuvo en esta mesa. Sostuvo que hubo varias propuestas. Ninguna se concretó.

Precisamente, la falta del camal trajo consigo un pedido de remoción de las funciones del Alcalde. En diciembre pasado, Rita Medina, ciudadana, hizo esta solicitud. Su motivación se basó en la necesidad de tener esta infraestructura. “Me cansé de la situación de insalubridad que se vive por la falta del camal”, explicó.

No olvide

- Contar con un manejo adecuado de desechos ya sea por combinación de barreras múltiples, tratamiento integrado o por objetivo. 

- Manejo adecuado de aguas residuales (agua de lavado de corrales, agua implementada en la limpieza de la planta y más espacios). 

- Manejo adecuado de desechos sólidos (estiércol, restos y demás) y líquidos (orina, en algunos casos sangre de los animales).

- Sistema de tratamiento físico, físico-químico y biológico aeróbico o anaeróbico para disminuir la incidencia de organismos patógenos.

En contexto

La construcción de un camal en Rumiñahui se convirtió en un tema prioritario en el cantón. Esto provocó, incluso, un pedido de remoción de las funciones del Alcalde, pero no progresó. Se espera la consolidación de estas obras.

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