5 de marzo de 2016 16:11

Rousseff visita a Lula en su casa y recibe apoyo de militantes

El expresidente de Brasil junto a Dilma Rousseff, actual presidenta del país sudamericano.

El expresidente de Brasil junto a Dilma Rousseff, actual presidenta del país sudamericano. Foto: EFE

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Agencia DPA

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, visitó hoy a su antecesor Luiz Inacio Lula da Silva en su casa, un día después de que el ex mandatario fuera llevado a declarar ante la Policía por sospechas de corrupción.

La presidenta llegó poco después del mediodía al edificio de Sao Bernando do Campo, en el interior de Sao Paulo, en el que vive el fundador del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y fue recibida con aplausos por una multitud que realiza una vigilia frente a la residencia del líder de izquierda, informó la TV Globo.

"¡No habrá golpe!", fue la consigna con que la multitud recibió a la presidenta, quien enfrenta un proceso con miras a su destitución en la Cámara Baja y varios pedidos de renuncia por parte de opositores.

Estas acciones tendientes a despojarla del poder son consideradas "intentos golpistas" por parte del partido de Gobierno. En determinado momento, Rousseff y Lula aparecieron en la ventana del apartamento del ex presidente, y éste levantó el brazo de su sucesora y ahijada política, en un gesto que inflamó a la multitud.

La relación entre Rousseff y Lula se había enfriado en los últimos meses debido a discrepancias respecto a la conducción de la economía y también porque, según medios de prensa, el expresidente se queja de que la mandataria no lo escucha.

Además, Lula y el PT han criticado a Rousseff por no "controlar" a la Policía Federal, que depende del Ministerio de Justicia, y por tanto en última instancia del Gobierno, a raíz de las investigaciones sobre el escándalo de corrupción en Petrobras.

Puntualmente, las críticas apuntan al hecho de que suelen filtrarse a la prensa declaraciones de implicados en la trama ilegal que colaboran con los investigadores. Según Lula y el PT, esas filtraciones son "selectivas" y solo perjudican al partido y al ex mandatario.

Pese a la distancia entre Rousseff y Lula, horas después que el ex presidente fuera llevado a interrogar, la mandataria expresó a través de un comunicado su "plena disconformidad" con lo sucedido.

Lula fue conducido en forma coercitiva el viernes a primera hora de la mañana para declarar ante la Policía Federal, que lo interrogó durante más de tres horas por denuncias que lo vinculan a la red de corrupción en Petrobras.

"Manifiesto mi plena disconformidad con el hecho de que un ex presidente de la República, que muchas veces compareció voluntariamente para ofrecer aclaraciones ante las autoridades competentes, sea ahora sometido a un innecesario traslado coercitivo para dar testimonio", expresó Rousseff.

Las sospechas contra Lula parten de denuncias realizadas por el Ministerio Público Federal (Fiscalía). Según el organismo judicial, existen "evidencias contundentes" de que el ex dirigente sindical se benefició con los desvíos de fondos en la petrolera estatal y favoreció además a sus familiares y al PT.

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