14 de November de 2009 00:00

Los Rosado conviven con los mangos seis días a la semana

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Redacción Guayaquil

Los hermanos Rosado viajan una hora cada día para llegar desde Mocul (Los Ríos) hasta la hacienda San Judas, en el kilómetro 8 de la vía Palestina - Vinces (Guayas). Ahí su trabajo empieza a las 07:00.

En temporada de cosecha recorren los lotes del cultivo en busca del mejor mango. En el suelo agrietado y polvoriento quedan las huellas de sus zapatos de lona, color negro. Las manchas en sus pantalones y camisas son las huellas de su trabajo. Durante la recolección, el látex que chorrea del mango salpica su ropa y también las herramientas.



7 700 hectáreas
de mango se cultivan en Guayas, según la Fundación Mango Ecuador.Wellington (28 años) y Joseph (22) tienen seis años trabajando en la hacienda. Lo primero que aprendieron fue el sitio donde cortar la fruta para no dañarla. “Se arranca en la última línea del tronquito que sostiene el mango”, explica el hermano mayor.

Su experiencia acumulada se refleja cuando, por ejemplo, deciden qué fruto cortar. La parte de arriba del mango  debe ser fuerte y llena de carne. La piel de la  fruta tiene que estar verde y con manchas rojizas.

Del bolsillo, envuelta en una tela raída, Joseph saca una tijera. Con cuidado, pero ágilmente, corta el resto del pedúnculo de la fruta y luego la coloca en una trabilla, una especie de red de tubería de PVC. “Es para que  salga la leche y no manche al resto”.

La recolección se realiza hasta las 12:00. A esa hora, un camioncito los traslada, junto al resto de jornaleros, hasta el comedor de la hacienda. Luego de almorzar van al centro de acopio, para empacar la fruta antes de llevarla  a la planta . 

Toda la familia Rosado se dedica a la agricultura. Por los pocos recursos económicos, los jóvenes solo pudieron cursar la primaria. Pero, desde entonces, cultivan el campo. Antes se dedicaron a la siembra de arroz y de maíz. “Ese trabajo era más difícil. Nos gusta más el mango”, asegura el más joven. 

En la hacienda trabajan de lunes a sábado. El domingo lo dedican a la familia. Ayudan en la casa, arreglan algunas cosas y salen de paseo. A las 15:00 termina la jornada. En su barrio los espera un grupo de amigos y una pelota de indor.

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