10 de January de 2010 00:00

El Rock tiene 5 paradas en Ambato

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Renata Salazar
Red. sierra centro

El reloj en forma de  calavera marca las 23:30. El proyector instalado en el techo  refleja en una de las paredes la imagen del mítico Ozzy Osbourne cantando  ‘Charges’.



Elíxires de la noche ambateña

Si solo ha probado el tequila mexicano, sorpréndase con el  tequila ambateño, que  se oferta en el ‘down town’.

En todos los bares  se vende cerveza. Hay poca variedad de cocteles. En el Crazy Horse la especialidad es el tequila ambateño,  que es la mezcla de tequila con gaseosa blanca.  El precio del vaso  es de USD 3.

El ingreso a los bares es gratuito. En el  Monster Bar se debe presentar la cédula de identidad. La Policía patrulla la zona para impedir el ingreso de menores de edad. 

El bar Fratelli  es el único sitio donde se venden pizzas. En los otros bares solo se oferta música y cerveza. Sin embargo, cerca del viaducto La Yahuira hay restaurantes de comida rápida.La voz del famoso artista de rock se confunde entre los gritos de  sus fanáticos que se congregan los viernes y sábados   en el bar Scropp.

El lugar está ubicado al  final del viaducto La Yahuira,  en el  centro de Ambato, en una  zona  conocida como el ‘down town’ o  la ciudad escondida.

Es viernes.   En el Scropp -inaugurado hace 25 años- no se puede dar un paso.   A las 24:00  está repleto de diseñadores gráficos, médicos, comerciantes, mecánicos… que aman el rock.

Antes de ir al bar reemplazan las batas, los uniformes, las corbatas o los mandiles llenos de grasa por chompas de cuero, pantalones ajustados y botas.

Algunos  llevan el cabello tinturado con colores fosforescentes, largos abrigos  y la cara pintada de blanco y negro. Tratan de imitar la imagen de Brandon Lee cuando interpretó a El Cuervo.

La gente está parada junto a las  pequeñas mesas, escasamente separadas entre sí, donde hay candelabros con velas.   Las  luces alumbran las  fotos de Jim Morrison, Los Beatles  y de  Homero Simpson vestido de roquero.  

Roberto Lemus, el propietario del bar, está en un rincón. Busca y rebusca  entre cerca de 2 000 videos  guardados  tras la barra. Luego toma uno de color azul y lo inserta en el reproductor de DVD.

En la pantalla se proyecta  ‘Duende’, de Héroes del Silencio. De inmediato, decenas de roqueros  corean la canción: “He oído que la noche es tan mágica y el duende te invita a soñar...”

El público no se contiene. Aunque no todos llevan cabello largo agitan sus cabezas de adelante hacia atrás  mientras suena la canción.  Lourdes Manzano, estudiante de Ingeniería en Sistemas de la Universidad Técnica de Ambato, dice que cuando baila se traslada a otro mundo.

“Cuando tengo problemas vengo acá. Encuentro gente buena y estoy segura”.   Es la  01:00. Cerca del  bar  Scropp  está el Crazy Horse. Allí se escucha In through the out door, de  Led Zeppelin.

Álvaro Pérez, un médico treintón, entona la canción a todo pecho y con los ojos cerrados. Sus cuatro amigos de farra lo acompañan. Una foto en blanco y negro de la agrupación inglesa luce  sobre la mesa donde está  Roxana Castillo, quien los mira sonreída

Pérez viste un ‘jean’  azul, botas negras y una camiseta blanca.  “Mi oficio es el rock y en mis tiempos libres soy  médico farmacéutico. El rock es una forma de vida, no un hobby”, sentencia.

Además, él es integrante del grupo ambateño Distimia, que toca death corp, uno de los géneros de rock más fuertes. “En nuestro grupo todos nos dedicamos a la Medicina. Por eso no llevamos cabello largo. Nunca lo permitirían en el trabajo”.

Juan Francisco Pazmiño es diseñador gráfico. También  lleva el cabello corto  y usa lentes, zapatos de lona de color café, saco plomo y pantalón negro.    Además es el dueño del bar.

Dice que su establecimiento nació  con el objetivo de brindar un espacio a los amantes de este género.  “En nuestra ciudad se congregan roqueros de  Riobamba, Latacunga, Baños,  Puyo y de otras ciudades. No se necesita tener cierta apariencia para disfrutar del rock. Hay que sentirlo”.

A más de los bares Scrop y Crazy Horse están El Pogo, Monster Bar y Fratelli. A este último llega Daniel Feijó, a las 01:30.

Daniel es ingeniero comercial en una empresa, y  toca el bajo en una banda de rock llamada  Necropsia. 

La agrupación se presenta  a menudo  en ese bar.  Cuando tiene que tocar  adelanta el trabajo, va a la casa, se cambia de ropa y luego va al bar. 
Necropsia tiene temas de death metal, otro de los géneros fuertes del rock. “Hago bien el trabajo para estar tranquilito y tocar bien”.

A las 02:00 los médicos, los ejecutivos, los diseñadores… siguen agitando las cabezas y pidiendo a gritos más rock. Aunque las puertas se cierran a esa hora, adentro   la fiesta sigue hasta el amanecer.

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