2 de April de 2010 00:00

El río Teaone soporta constantes derrames

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Redacción Esmeraldas
ecuador@elcomercio.com

Araceli Klinger, vecina del barrio Propicia 4, ubicado junto al río Teaone, recuerda que hasta el año pasado sus hijos se bañaban en el afluente, todas las tardes.

Ahora, les pidió que no lo hicieran. La razón: con frecuencia se observan manchas negras en la corriente de agua.



Daños por la lluvia
La crecida de los ríos  Onzole, Cayapas, Ostiones y Bogotá también causó daños entre el martes y miércoles pasados. En la parroquia Rioverde hay 80 casas afectadas y nueve   familias evacuadas. Además, hay damnificados en el cantón San Lorenzo.  
Los organismos de  socorro de la provincia tienen un plan para evacuar a las personas que sean afectadas por el aumento de caudal en los ríos. Están incluidas las familias que viven en las orillas del Teaone.


El pasado miércoles, una sustancia aceitosa se deslizaba por el lecho del río. Un fuerte olor a combustible preocupó a los vecinos de los barrios asentados en las orillas del Teaone. “Nos alarmamos, porque había un gran riesgo de incendio. Una sola chispa era suficiente para acabar con estos barrios pobres”, dijo Klinger.     

Según los Bomberos, durante ocho horas hubo flujo de residuos de petróleo. La mancha era visible desde las casas de las personas que habitan en las riberas y desde el puente que conecta a la ciudad con los barrios del sur.

Ayer, un técnico de la Refinería de Esmeraldas, que prefirió la reserva de su nombre, informó que el derrame se produjo por un rebosamiento de un dique de retención de desechos. “Eso afectó a una piscina de recuperación. La causa fue el fuerte aguacero”. 

Los representantes de la Refinería de Esmeraldas se negaron a proporcionar información a los medios de comunicación.
Juan Montaño, director de la Unidad de Gestión Ambiental del Municipio de Esmeraldas, reconoció  que el río Teaone está muy contaminado por las constantes descargas que salen de  la Refinería Esmeraldas.

En lo que va del año, se han registrado tres derrames de hidrocarburos. Dos de ellos, en febrero. “Lo más lamentable es que no se han ejecutado acciones para remediar el destrozo ambiental. Eso, a pesar de las evidencias”.   

El Municipio tiene equipos de medición de descargas líquidas y  registros fotográficos de los daños que dejan los derrames, pero no la competencia para sancionar.  

Fanny Arizala, vecina de La Propicia 1, dijo que están obligados a vivir con el constante olor a gasolina y con el miedo.   

Aún no olvida el incendio de 1998 causado por un derrame del poliducto.  “Han pasado 12  años y los recuerdos de esa pesadilla reviven cada vez que el río baja con olor a combustible”. 

Los vecinos de los barrios levantados junto a las riberas del Teaone utilizan el agua del río para el consumo humano. Según Arizala, la suspensión del servicio de agua potable es constante. “Ante la falta de dinero para comprar agua embotellada, tenemos que tomar la contaminada”.
 
Ayer, el olor a combustible era menos intenso en los sectores por donde pasa el Teaone.

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