16 de March de 2015 21:17

El Ring de Viena, uno de los más famosos bulevares de Europa, cumple 150 años

Este ícono de Viena se completa con un bulevar de cinco kilómetros.

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Agencia AFP
Viena

Cinco kilómetros de belleza rodeando el centro de Viena como un precioso collar: el Ring, uno de los más famosos bulevares de Europa, celebra sus 150 años.

La capital de Austria ha querido festejar este aniversario con varias exposiciones que recuerdan cómo ha marcado la historia de la ciudad esta larga vía semicircular, para lo bueno y para lo malo.

Antes de ser una de las principales atracciones turísticas de la ciudad, el Ring ('anillo' en alemán) fue el sueño del emperador Francisco José, que en 1857 proclamó que su capital necesita una transformación que reflejara su riqueza y su proyección.

La enorme muralla, que había repelido la invasión de dos ejércitos turcos -no así la de Napoleón-, cayó.

Carta blanca para los arquitectos

La Viena imperial se inspiró en el proyecto contemporáneo que el barón Haussmann tenía para París, y en la transformación de Múnich que hizo Luis I de Baviera.

Se gastó sin control, dando carta blanca a los mejores arquitectos, como Gottfried Semper, Theophil Hansen o Heinrich von Ferstel.

A partir de entonces, el bulevar albergaría el ayuntamiento neogótico, la universidad neorrenacentista, la ópera neorromántica y el parlamento neoclásico...

Se añadió el imponente Burgtheater, los edificios gemelos del Museo de Historia Natural y del de Bellas Artes, la ampliación del palacio imperial del Hofburg, la iglesia Votiva y el Ministerio de Guerra.

El Ring, que se descubre mejor a bordo de uno de los tranvías que lo recorren sin cesar, “es un museo de arquitectura”, dice a AFP el historiador Ranald Franz, del Museo de Artes Aplicadas (MAK) . “Servía para decirle al mundo entero que la ciudad era una metrópolis internacional”.

Y el Ring, de hecho, fue el escenario principal de la edad de oro de Viena, hacia el 1900. Sus legendarios cafés eran los lugares de encuentro de la élite intelectual, desde el compositor Gustav Mahler (1860-1911) al padre del psicoanálisis Sigmund Freud (1856-1936), pasando por el pintor Gustav Klimt (1862-1918) y tantos otros.

De Mahler, Freud y Klimt...

Entre los monumentos públicos, se erigen suntuosos palacios privados, levantados por una nueva clase enriquecida por la rápida industrialización del imperio. Muchos de estos, judíos.

Pero “al lado del maravilloso Ring, las masas debían luchar para sobrevivir, tanto judíos como no-judíos”, recuerda Gabriele Kohlbauer-Fritz, comisaria de la futura exposición “El Ring, un bulevar judío”, del Museo Judío de Viena.

La mayoría de los ladrillos empleados estaban producidos en grandes fábricas donde los obreros, a menudo checos, trabajaban por un mísero sueldo, quince horas diarias, los siete días de la semana.

Sus dramáticas condiciones de vida y el resentimiento de los olvidados de la revolución industrial acabarían por alimentar el antisemitismo, explica la historiadora.

...a Hitler 

El Ring será también escogido por Adolf Hitler para celebrar la anexión de su país natal a la Alemania nazi en 1938. El dictador se hizo aclamar por la multitud durante largo rato desde el balcón del Hofburg.

Unos años antes, había dado cuenta en sus escritos la gran 'admiración' que había sentido al descubrir el bulevar en 1906, cuando no era más que un joven provinciano.

Más adelante, cuando vivía en un hogar para indigentes, el futuro genocida pintaba los edificios del bulevar para subsistir, tras haber fracasado dos veces en el examen de ingreso de la Academia de Bellas Artes... que linda con el Ring.

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