29 de enero de 2016 00:00

Rigidez de Alianza País en la Asamblea desata nuevas desafiliaciones

Ayer, a las 08:30, Bustamante presentó su desafiliación ante la autoridad electoral. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Ayer, a las 08:30, Bustamante presentó su desafiliación ante la autoridad electoral. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

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Paúl Zamora
Redactor (I) pzamora@elcomercio.com

Los ahora legisladores independientes Fernando Bustamante y Oswaldo Larriva coinciden en que la poca capacidad del oficialismo para solucionar las discrepancias internas los llevó a alejarse de Alianza País (AP).

En el caso de Bustamante fue la “presión y el acoso político” por parte de sus excompañeros de bancada lo que le obligó a decir adiós; en el de Larriva, fueron las discrepancias con la dirección provincial del Azuay por la manera en cómo se llevó adelante la fiscalización del tema vial.

Bustamante reconoció ante la opinión pública que durante “muchos años” luchó al interior del oficialismo para que el proyecto político de AP volviera a sus orígenes. Sin embargo, en los últimos años vio cómo algunas de las ideas originales se desvanecieron.

“El movimiento al cual pertenecí hasta las 08:30 ha perdido la capacidad de procesar la discrepancia, ha perdido la capacidad de la autocrítica, la capacidad de verse a sí mismo y, por lo tanto, de ser un movimiento capaz de aprender de la ciudadanía y de sus errores”.

Con esta frase, Bustamante se declaró como un nuevo legislador independiente por el distrito norte de Quito.

Dentro del bloque de AP la decisión de Bustamante y de Larriva no causó mayor sorpresa y los legisladores aseguran que no existe una crisis política interna. Sin embargo, tras micrófonos, otros reconocen que la salida de dos legisladores con trayectoria no es compartida por todo el bloque y que refleja la polarización de posturas y la rigidez de una disciplina partidaria jerárquica.

Larriva no acudió ayer, 28 de enero del 2016, al Pleno de la Asamblea por problemas de salud y en su caso decidió alejarse “antes de que se les ocurra tratar de humillarme en el campo político expulsándome”.

Reconoce que existen diferencias irreconciliables con la dirección del oficialismo en Azuay (acudió cinco veces ante el Tribunal de Disciplina) por su actitud en defensa de los intereses de los ciudadanos en los campos de la vialidad, educación. En especial, el conflicto es con el ministro de Trabajo y exgobernador, Leonardo Berrezueta, quien señaló que Larriva ya no es considerado un compañero en AP.

“¿Qué hago en una organización que ya no soy visto bien por el que se cree dueño del movimiento en la provincia, sin tener ningún cargo político?”, se preguntó Larriva.

Una de las obras que fiscalizó Larriva fue el avance de la construcción de la carretera Gualaceo-Limón, que lleva cinco años en ejecución. Larriva ha cuestionado que no haya estudios de tramos críticos como el de Ingamullo y que tampoco haya respuestas.

La legisladora del Azuay, Lilian Guzmán (AP), prefirió no expresarse sobre las declaraciones de Larriva, pues son su “postura personal”. No obstante, reconoció que existen demoras en la construcción debido a estudios y obras complementarias, pues es una zona de dificultad geográfica.

Al igual que Larriva y Bustamante, en junio del 2015, Ángel Vilema se convirtió en el primer oficialista dentro de la Asamblea en desafiliarse. En su caso fue por discrepancias con la Ley de Régimen Especial de Galápagos, pues aseguraba que el ajuste propuesto en las remuneraciones iba en detrimento de los pobladores.

Para opositores como Patricio Donoso, los últimos acontecimientos revelan que existe una crisis en el oficialismo. Recordó, a más de las desafiliaciones de los legisladores, lo que ocurrió en Cotopaxi el 19 de enero cuando se dio una desafiliación grupal de cerca de 100 militantes.

Para los oficialistas Antonio Gagliardo y Gina Godoy, el movimiento está sólido. Para el primero, lo que sucedió en Cotopaxi son “cuestiones coyunturales” y en un año electoral hay cálculos políticos: “Se sacan la careta los que aspiran ser candidatos en otros lados”.

Godoy sostiene que las desafiliaciones de legisladores son normales. “No hay crisis en el movimiento sino dos bajas importantes, pero cuando rompemos compromisos de militantes tenemos que asumir las consecuencias de nuestros actos”.

Durante el periodo legislativo 2009-2013 fueron seis los asambleístas que rompieron filas con el oficialismo y ahora, según Godoy, apoyan grupos de derecha.

Entre ese grupo de exlegisladores que se alejaron del oficialismo está María Paula Romo. Hace cuatro años ella junto con otros miembros de Ruptura se alejaron del oficialismo cuando se impulsaba una primera reforma a la Constitución. “Existe una descomposición política en AP y empezará un desgrane. Irán perdiendo los cuadros por sacrificarse a líneas prácticas para permanecer en el poder”, afirma.

Punto de vista

“AP, una estructura autoritaria”
Luis Verdesoto, Catedrático y analista político

Alianza País no ha modificado su estructura de ser una organización política dependiente de una jerarquía poco favorable para el razonamiento, discrepancias internas o posturas diferentes a las del caudillo. Lo que ha sucedido no nos habla todavía de una ruptura importante dentro del oficialismo, pero sí es la constatación de una estructura autoritaria. Al final, esa disidencia no lleva a una pérdida masiva del electorado.

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