22 de diciembre de 2015 00:00

El sistema Dauvin se entrega hoy para regar 170 000 hectáreas

La estructura de cierre con sus 11 compuertas, punto principal del Sistema de Trasvase Daule-Vinces, está ubicada en el sector Salamina de Balzar, límite entre Guayas y Los Ríos. Foto: Cortesía Senagua

La estructura de cierre con sus 11 compuertas, punto principal del Sistema de Trasvase Daule-Vinces, está ubicada en el sector Salamina de Balzar, límite entre Guayas y Los Ríos. Foto: Cortesía Senagua

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Juan Carlos Mestanza

En el último trimestre del 2013, los sectores agrícolas de Los Ríos y Guayas fueron declarados en emergencia por la sequía del cauce del río Pula. Este afluente de 55 km nace en el río Quevedo y llega al Daule, en el sector Puente de Lucía.

Esa situación, que se venía agravando los últimos años, no se sintió en el mismo lapso de este 2015. Se debe a que, aun antes de ser inaugurado, el Sistema de Trasvase Daule-Vinces (Dauvin) ya dio servicio a los agricultores.

Las pruebas realizadas en su etapa final de construcción permitieron enviar agua por los cauces de ese y otros afluentes pese a no ser época de lluvias. “Sin haber inaugurado el proyecto, los productores que dependen del río Pula para sus sembríos ni siquiera sintieron que hubo déficit de agua natural en determinados meses. Si notamos que en un río no hay agua suficiente para los cultivos, lo que hacemos hoy es distribuirla”, dice Carlos Bernal, titular de la Secretaría Nacional del Agua (Senagua).

Se trata del cuarto de los seis megaproyectos de control de inundaciones o riego construidos por Senagua. Ya operan el trasvase Chongón-San Vicente, el Control de Inundaciones Bulubulu, y el Multipropósito Chone. En enero inaugurarán los de control de inundaciones Naranjal y Cañar.

El proyecto Dauvin capta el agua a través de una estructura de regulación en el río Daule. Eso permite que el caudal sea manejado para hacerlo ingresar, en parte por un canal, y luego se derivan a toda una red hidrográfica de cauces naturales que atraviesan la zona.

Ríos importantes como el Pula, Mastrantal, Junquillo, Puebloviejo, Vernaza, Río Nuevo, que están conectados entre sí, ahora estarán regulados por estructuras especiales que son seis compuertas inflables. “Es una tecnología holandesa que por primera vez se construye en el país. El funcionamiento tendrá un consumo energético marginal, es decir funcionará a gravedad”.
La construcción de Dauvin se inició el 7 de septiembre del 2012 a cargo de la constructora brasileña Norberto Odebrecht.

Es una compleja obra que está constituida por más de 125 estructuras hidráulicas. Entre sus componentes principales está el canal Daule-Río Nuevo de 30,6 km de longitud; la estructura de cierre y regulación que la conforman nueve compuertas Stop Log y 2 compuertas radiales en el sector Salamina, del cantón Balzar; cuatro compuertas en la obra de Toma Río Daule.

También, están seis derivadoras, un sistema de compuertas inflables en los ríos Pula, Mastrantal, Vernaza, Junquillo, Río Nuevo y Puebloviejo.

La obra de infraestructura se complementa con un puente vehicular Palestina-Balzar de 30 m de largo y cuatro carriles.
Este proyecto es biprovincial pues beneficiará a 11 cantones: Balzar, Palestina, Santa Lucía, Colimes, Daule, Samborondón, Salitre (Guayas), Vinces, Baba, Babahoyo y Pueblo Viejo (Los Ríos).

“Dauvin tiene una cobertura de 170 000 hectáreas a través de la regulación de más de 250 km de cauces de ríos, esteros naturales y mejorados lo que permite un aprovechamiento del agua todo el año”, explica Raúl Sánchez, gerente de la Empresa Pública del Agua.

El proyecto, que está 100% concluido, tuvo un costo total de USD 352,6 millones, que incluyó la obra, la fiscalización y expropiaciones. La construcción generó cerca de 3 000 plazas de trabajo.

De la zona de influencia de Dauvin sale el 60% de la producción nacional de arroz. Y se calcula en un 30% la producción nacional de banano que se cosecha allí. También se siembran maíz y frutas.

Las autoridades aclaran que no se trata de una obra para control de inundaciones. Pero que el proyecto no constituye un factor de obstáculo para que fluya el agua y que sus 125 estructuras favorecen el drenaje.

Por ello, agricultores como Mónica Vera del sector de Macul o Leonardo Arana en Pijío, ambos en el cantón Palestina; o Julio Rivas, en el recinto Robalino, en Santa Lucía; confían en que la sequía del río Pula sea parte de un recuerdo del ayer.

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