15 de April de 2015 15:19

Los ricos de Beverly Hills cierran la manguera para luchar contra la sequía

Un estanque de lirios en Beverly Hillscon durante una grave sequía. Foto: Mark Ralston/ AFP.

Un estanque de lirios en Beverly Hillscon durante una grave sequía. Foto: Mark Ralston/ AFP.

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Agencia AFP
Sara Puig
Beverly Hills, Estados Unidos,

Los bellos y florecientes jardines de las mansiones de Beverly Hills, el pulmón verde de Los Ángeles, corren el riesgo de convertirse en edenes secos y lúgubres: sus adinerados propietarios han tenido que cerrar la manguera acusados de gastar demasiada agua en tiempos de sequía.

“La señora está dispuesta a que se le muera el jardín”, cuenta a la AFP Gilberto, un mexicano con larga experiencia en la floricultura, acerca de la octogenaria que vive en una suntuosa casa de dos pisos protegida por una muralla de arbustos.

“Dice que lo importante ahora es ahorrar porque la cosa está grave”, precisa, mientras se ajusta el sombrero de paja para protegerse del fuerte sol.

La sequía ha puesto contra las cuerdas a California, que lleva cuatro años intentando combatir la falta de lluvias y el vaciamiento de sus embalses, y que ha castigado a la agricultura.

La situación es tan delicada que, por primera vez en la historia de este estado, el gobernador demócrata Jerry Brown anunció a principios de mes restricciones para ahorrar un 25% de agua.

Las medidas obligarán a sustituir céspedes por plantas de clima desértico y electromésticos viejos por modelos que economicen. Las empresas de suministro de agua intentarán de su lado desmotivar a los grandes consumidores alzando los precios.

Entre ellos están los habitantes de Beverly Hills, que hasta ahora podían presumir de tener algunos de los jardines más verdes, frondosos y repletos de flores de todo Los Ángeles, pero que este año deben recortar el uso un 35% en su zona.

“Aquí todos han entendido lo que está pasando y ya se están adaptando”, explica manguera en mano Onésimo Jáuregui, otro fornido jardinero mexicano que riega con mimo las exuberantes plantas de la entrada de una mansión.

“Desde hace unas semanas los vecinos están regando menos y muchos están tapando lo verde con puro 'grabo', unas piedritas blancas”, cuenta al señalar el parterre.

Las medidas obligarán a sustituir céspedes por plantas de clima desértico y electromésticos viejos por modelos que economicen. Foto: Jonathan Alcorn / EFE.

¿Más multas o más empatía?

La mayoría de residentes de este opulento barrio han comenzado a reducir de tres a dos los días de riego, además de quitarle minutos al sistema de aspersión. Otros también están llenando sus terrenos con plantas de raíz honda, que mantienen un buen aspecto sin necesidad de beber agua con frecuencia.

Pero esta transformación de los hábitos es de hecho “un cambio cultural enorme”, según explica a la AFP Trish Ray, del departamento de obras públicas de Beverly Hills.

“Tenemos que trabajar con nuestros ciudadanos para redefinir el concepto de jardín”, apunta la experta, acerca de los verdes céspedes de las mansiones, uno de los muchos elementos que caracterizan el “American way of life”.

Desde hace un tiempo, la alcaldía de Los Ángeles da a cada propietario 3 dólares por cada tercio de metro cuadrado sustituido por piedras, paja, cactus u otras plantas desérticas.

Pero los vecinos de Beverly Hills no necesitan incentivos económicos para reducir su consumo. Al contrario. Por eso las autoridades locales están estudiando la posibilidad de imponer cuantiosas multas a los derrochadores, una medida que podrían incluir en un plan de acción que presentarán el 21 de abril.

A pesar de los esfuerzos hechos hasta ahora para reeducar, “no todos le prestan la misma atención a lo que pasa, como los propietarios (de casas) de Medio Oriente. Ellos dicen que aquí sobra agua y que allí de donde vienen es un desierto”, revela el cuidador de jardines Rubén Ávila.

La proliferación de jardines de clima desértico podría afectar a cientos de jardineros latinos, aunque Ávilo no se siente amenazado.

“Aquí hay gente muy millonaria que quiere jardineros hasta para arreglarles la gravilla. Nosotros nos adaptamos porque también estamos preocupados por la sequía”, afirma.

¿Y qué pasará con el jardín de la señora octogenaria? “Nada, en algún momento todo volverá a florecer", asegura.

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