10 de marzo de 2015 15:33

El rey de la deforestación de la Amazonia brasileña tras las rejas

Imagen de un área deforestada en la Amazonia de Brasil. El brasileño Ezequiel Antonio Castanha ha sido acusado de liderar una banda responsable de más del 20 % de la deforestación ilegal a lo largo de BR163 ruta. Foto: Archivo / AFP

Imagen de un área deforestada en la Amazonia de Brasil. El brasileño Ezequiel Antonio Castanha ha sido acusado de liderar una banda responsable de más del 20 % de la deforestación ilegal a lo largo de BR163 ruta. Foto: Archivo / AFP

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Agencia AFP

“ ¡Si no deforestásemos, Brasil no existiría! ” , lanzó en junio Ezequiel Antonio Castanha, un hacendado de 50 años, en una entrevista televisiva. Hoy está preso, acusado de ser el mayor devastador de la selva amazónica.

Castanha fue capturado el 21 de febrero en su hacienda de Novo Progresso, un pueblo de apenas 25.000 habitantes y con atmósfera de far-west en el inmenso estado de Pará, a 1.613 km de la capital estatal, Belem.

La detención fue la conclusión de una operación conjunta de miembros de la Policía Federal y el Instituto Brasileño del Medio Ambiente (Ibama) , que llegaron en helicóptero hasta el lugar, contó a la AFP Luciano Evaristo, director de Protección Ambiental del Ibama.

“Había que tomarlo por sorpresa porque es el 'rey' de la región y todo el mundo le habría prevenido si nos hubieran visto llegar”, explicó.

Ocho personas ya habían sido arrestadas en agosto en el marco de esta operación, pero Castanha había conseguido huir. Hoy está en detención preventiva en la cárcel de Itaituba, en el oeste de Pará, hasta que la justicia decida su suerte.

El “capo”

Castanha era el “capo” de una banda organizada que devastaba una zona situada en los aledaños de la ruta BR163, en el oeste de Pará, “uno de los puntos más críticos de la Amazonia, donde tuvo lugar un 20% de toda la deforestación de la selva virgen durante estos últimos años, casi toda realizada por esta banda”, dijo el jerarca del Ibama.

El grupo invadía tierras estatales, las incendiaba y deforestaba para luego cultivarlas y criar ganado, o la dividía en parcelas que luego vendía a precio de oro, hasta nueve millones de dólares por una hacienda, indicó la fiscalía del estado de Pará.

“La primera infracción de Castanha se remonta a 2006. Con su banda deforestaron 288 km2, incluidos parques nacionales. Acumulan multas de 172 millones de reales (60 millones de dólares), de los cuales 12 millones de dólares corresponden a Castanha y su familia”, subrayó Evaristo.

Está acusado, entre otras cosas, de deforestación ilegal, asociación para delinquir, lavado de dinero y uso de documentos falsos, delitos por los que arriesga entre 46 y 54 años de cárcel.

Una ley “demasiado rígida”

Cuando Castanha pronunció con toda impunidad esa frase en la televisión brasileña, se quejó de que la ley que solo permite deforestar hasta 20% de una propiedad en la Amazonia “es demasiado rígida”.

“Si uno no puede deforestar de manera legal, igual va a ocurrir naturalmente” pero de forma clandestina, añadió entonces.

Castanha era rey y señor de Novo Progresso


“Es el poder económico y político de la ciudad. Es propietario de un supermercado, de hoteles, de concesionarias de automóviles. Emplea a mucha gente, por eso la dificultad para arrestarlo”, dijo a la AFP el portavoz de la Policía Federal de Belem, Everaldo Eguchi.

El abogado de Castanha, Valter Stavarengo, asegura que su cliente es “ perseguido ” por las autoridades ambientales desde que habló de la deforestación en la televisión, y sostiene que las acusaciones en su contra son infundadas, según declaró al diario Folha de Sao Paulo.

“El desmantelamiento de esta banda contribuye fuertemente a controlar la deforestación en la región, que bajó un 65% en septiembre en relación a agosto, cuando fue decretado su arresto. En julio tendremos las cifras precisas” , respondió no obstante el responsable del Ibama.

Brasil consiguió reducir la deforestación, que alcanzó los 27.000 km² en 2004, a 4.571 km² en 2011-2012. En 2012-2013 la deforestación volvió a aumentar y se situó en 5.891 km2 (+29%) . Pero luego retrocedió un 18% desde agosto de 2013 a julio de 2014, a 4.848 km2, según el Ministerio de Medio Ambiente.

Para Rómulo Batista, de la campaña Amazonia de Greenpeace, el arresto de Castanha es “una buena noticia porque los deforestadores actúan seguros de su impunidad”.

“Pero si estas operaciones policiales no son regulares, surgirán otras bandas, como sucede con el narcotráfico”, alertó.

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