16 de junio de 2017 06:56

Revolucionario e ícono: Subcomandante Marcos cumple 60 años

El líder zapatista 'Subcomandante Marcos' durante una reunión en Palenque, Chiapas, México el martes 3 de enero de 2006. Foto: Archivo / AFP

El líder zapatista 'Subcomandante Marcos' durante una reunión en Palenque, Chiapas, México el martes 3 de enero de 2006. Foto: Archivo / AFP

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Agencia DPA
Ciudad de México

Solo quedan hilachas del pañuelo que el 'subcomandante Marcos' porta en el cuello desde la rebelión armada zapatista de 1994. La gorra militar descolorida, el pasamontañas y la pipa aún son su seña, ahora que cumple 60 años el que dicen que es. 

Tez blanca, nariz aguileña, 1,75 metros de estatura. Nacido el 19 de junio de 1957 en Tampico, noreste de México. Siete hermanos.Estudió filosofía, fue profesor universitario. Nombre: Rafael Sebastián Guillén Vicente.

Las autoridades mexicanas identificaron con esos datos, un año después de la insurrección indígena del estado de Chiapas, al guerrillero misterioso que se había transformado en símbolo y portavoz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

'Marcos' nunca lo confirmó. Dice que él es mucho más guapo que "el tampiqueño", como llama al barbudo de las fotos difundidas por la Fiscalía general el 9 de febrero de 1995: "Me vi en el espejo y no". De hecho, "Marcos" ya ni siquiera se apoda "Marcos". Hace tres años adoptó el sobrenombre de "Galeano", en honor a un zapatista asesinado, y dejó de ser el portavoz oficial del EZLN.

Quiso desprenderse del mito que él mismo había alimentado con sus textos poéticos, su ironía y su carisma. "Siendo las 02:08 del 25 de mayo del 2014 en el frente de combate suroriental del EZLN, declaro que deja de existir el conocido como Subcomandante Insurgente Marcos", sentenció.

El líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), 'Subcomandante Marcos', fuma su pipa el 19 de marzo de 2001, durante una conferencia de prensa en la Escuela Nacional de Antropología de la Ciudad de México. Foto: Archivo / AFP

El líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), 'Subcomandante Marcos', el 19 de marzo de 2001, durante una conferencia de prensa en la Escuela Nacional de Antropología de la Ciudad de México. Foto: Archivo / AFP


Los 60 años de Guillén Vicente le llegan a 'Marcos' con un papel menos protagónico que en los tiempos de la rebelión armada. Aquellos fueron 12 días de acciones bélicas, seguidos de una tregua, negociaciones, rupturas, primeras planas y asambleas solidarias. Después de 10 años de preparativos en la selva y de sacudir a México el 1 de enero de 1994, cuando el país entraba en el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, 'Marcos' ya no hace la guerra con fusiles. Sigue activo, pero en encuentros con la sociedad civil y escribiendo textos, ya de forma más esporádica.

Su aparición más reciente fue a finales de mayo en una asamblea del Congreso Nacional Indígena (CNI), donde se anunció a María de Jesús Patricio, una médica tradicional de la etnia nahua, como candidata presidencial indígena independiente para 2018.

"Ahora viene otra etapa", dijo la socióloga Teresa Rodríguez de la Vega, académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con militancia en grupos afines a la guerrilla de Chiapas como el desaparecido Frente Zapatista de Liberación Nacional. El EZLN, que en contraste con otros grupos insurgentes no pretende la toma armada del poder, decidió apoyar la iniciativa del CNI. "Me parece que hay un gran desafío. La apuesta, que para mí es muy afortunada, es descentrar la narrativa de los pueblos indígenas de la figura de Galeano. Se le dio la voz a una mujer indígena. Yo tengo la esperanza de que encuentre la forma de hacer eco".

El 'Subcomandante Marcos' (derecha) habla durante una reunión con organizaciones sociales en Javier Hernández, al sureste de Chiapas, el 10 de septiembre de 2005. Foto: Archivo / AFP

El 'Subcomandante Marcos' (derecha) habla durante una reunión con organizaciones sociales en Javier Hernández, al sureste de Chiapas, el 10 de septiembre de 2005. Foto: Archivo / AFP


Hubo intentos de paz, dos caravanas que él encabezó por México en 2001 y 2006 y una ruptura definitiva con los partidos políticos, inclusive los de izquierda. "El movimiento zapatista es sui generis porque es una guerra para hacerse escuchar", afirmó 'Marcos' en una entrevista en 1996.

Los cargos penales que existían en su contra por sedición, terrorismo, apología del delito y portación de armas, entre otros, prescribieron en febrero del año pasado después de 20 años. El EZLN siguió su camino. Los territorios zapatistas se organizaron en comunidades autónomas con un propio sistema de gobierno, educación y salud.

La guerrilla zapatista, no exenta de contradicciones y tensiones, hoy es más una fuerza antisistema que una revolución armada. "Ya no es un proyecto global de toma del poder sino un proyecto de construcción de poder autónomo desde abajo", dice Rodríguez.

La figura de 'Marcos', que tenía 37 años cuando estalló la rebelión según el Gobierno, fue clave para hacer que el mensaje del EZLN resonara en el mundo y atrajera la mirada sobre los reclamos indígenas.

El 'Subcomandante Marcos' del Ejército Zapatista de Liberación Nacional monta un caballo en Playa del Carmen México, estado de Quintana Roo 16 de enero de 2006. Foto: Archivo / AFP

El 'Subcomandante Marcos' del Ejército Zapatista de Liberación Nacional monta un caballo en Playa del Carmen México, estado de Quintana Roo 16 de enero de 2006. Foto: Archivo / AFP


Según 'Marcos', se creó un personaje. "Yo creo que fue una herramienta de las comunidades zapatistas para ganar una visibilidad y hablar a unos sectores que, en un país con un racismo tan arraigado como es México, de otra manera hubiera sido difícil", señaló la académica.

El hombre que fascinaba a intelectuales y a la clase media ilustrada y que enamoraba a las mujeres se volvió también producto de consumo para jóvenes izquierdistas, que se paseaban con su imagen estampada en camisetas por Europa como si fuera el nuevo Ernesto "Che" Guevara.

"Si quieren saber qué rostro hay tras el pasamontañas, es muy sencillo: tomen un espejo y véanlo", dijo 'Marcos' una vez. "Yo creo que el pasamontañas causa un efecto ideológico bueno y que corresponde a nuestra concepción de lo que debe ser una revolución, no individualizada o con un caudillo, sino con la suficiente fuerza moral como para diluirse en toda la gente". 

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