15 de July de 2009 00:00

La ‘revolución’

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Enfoque Internacional

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La palabra ‘revolución’ se usa con demasiada frecuencia. Porque con demasiada frecuencia el cambio al que las mayorías aspiran es ignorado por los menos.

Al parecer, no es ese el caso de la cumbre del Grupo de los Ocho (G-8). El cambio que promueven los líderes  no puede ser calificado de otra manera que de revolucionario e histórico.

América del Norte y Europa occidental formaron un club de los poderosos. Después, Japón y, luego, Rusia. Esos países habían crecido demasiado para ser dejados fuera del club. Ahora sucede lo mismo con China y, en menor medida, con Brasil, India, México y Sudáfrica.

Era inevitable. Porque el crecimiento de China es inocultable. Ahora, las cinco ‘potencias menores’ son invitadas a las cumbres del G-8. Para la canciller alemana Angela Merkel, el futuro está en el G-20, que reúne a los países más poderosos y a las economías emergentes.

Avanzar del G-8 formal a un G-13 de facto y luego a una suerte de G-20 plenamente instituido marcaría apenas la expansión del club. No sería  un acto revolucionario porque lo que se necesita es un G-192, donde todas las naciones hagan oír su voz.

Pero la revolución real radica en los cambios . India se ha referido a los países menos poderosos como “los socios” y ya no como  los “solicitantes”.
China ha formulado la cuestión de que en un futuro el dólar deje de ser la divisa dominante.

Las cinco “potencias menores” argumentan que un G-192 es un ideal inmanejable. En cambio, un G-20 -es decir, un G-8 ampliado y con cambios en su proceso de toma de decisiones- contaría con una representación suficiente de los pobres del mundo.

Este proceso está en ciernes desde hace años, y es en las negociaciones multilaterales de comercio donde resulta más notorio, luego de que los países en desarrollo bloquearan allí, colectiva y eficazmente, decisiones de Estados Unidos y  Unión Europea.

Los países del norte estaban acostumbrados a que sus designios se cumplieran sin mayor discusión. Ahora, las deliberaciones en curso no se alinean enteramente con los intereses de los países más pobres, pero hay una considerable coincidencia de intereses y los negociadores de los países en desarrollo han defendido más efectivamente a los pobres del mundo que ningún otro grupo de líderes en la historia.

La revolución radica en un cambio de la presunción de que las mayorías deben aceptar hablar poco y vivir con menos. La mayoría de los líderes busca mecanismos de cooperación más que de enfrentamiento.

Es apenas un golpe en la puerta. Falta un largo trecho para derribar la fortaleza. Siempre existe la posibilidad de que eso nunca suceda. Y si sucede, será en la próxima generación. En otro mundo.

IPS

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