15 de December de 2009 00:00

Revocatoria del mandato

valore
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
Antonio Rodríguez Vicéns

LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

La tramposa y mal conocida Constitución de Montecristi, en los artículos 105 y 106, establece requisitos distintos para la revocatoria del mandato de “las autoridades de elección popular”: para el Presidente de la República, la solicitud de revocatoria deberá tener “el respaldo de un número no inferior al quince por ciento de inscritos en el registro electoral” y para su aprobación “se requerirá la mayoría absoluta de los sufragantes”; para otras autoridades, en cambio, la solicitud de revocatoria “deberá respaldarse por un número no inferior al diez por ciento de personas inscritas en el registro electoral correspondiente” y para su aprobación “se requerirá la mayoría absoluta de los votos válidos”.

Las diferencias son obvias: un cinco por ciento más de “personas inscritas en el registro electoral” para solicitar la revocatoria del mandato presidencial y la “mayoría absoluta de sufragantes” para su aprobación, frente a la “mayoría absoluta de los votos válidos” para el caso de otras autoridades. Es decir que, cuando se trata de la aprobación de la revocatoria del mandato del Presidente, contrariamente a lo que se exige para su elección (“mayoría absoluta de votos válidos emitidos”), sí se cuentan los votos nulos y blancos. Una vez más queda en evidencia que la Asamblea legisló para el actual dictador de Carondelet: facilitó su reelección y dificulta la revocatoria de su mandato.
 
Es incuestionable que la Asamblea Nacional ha demostrado una absoluta sumisión a la Función Ejecutiva y no ha asumido las obligaciones que le corresponden y que le impone la Constitución: legislar y fiscalizar con independencia. La mayoría gobiernista que la integra ha destruido su autonomía, la ha convertido en el órgano legislativo de la Presidencia de la República y la ha llevado a renunciar a la fiscalización. Los proyectos que ha aprobado han sido elaborados por los asesores presidenciales. Los actos de corrupción y de atropello a los derechos y libertades ciudadanas, cada vez más numerosos, no existen. Está para obedecer y callar. Así cumple el papel, triste y vergonzoso, que le ha asignado la dictadura correísta.
 
En las últimas semanas se ha comentado sobre una eventual solicitud de revocatoria del mandato al Presidente de la República. Teniendo en cuenta las disposiciones constitucionales que he citado, hay quienes piensan que también podría analizarse la posibilidad de revocar el mandato a los asambleístas. Las razones sobran. ¿Por qué, entonces, no incorporar al debate las dos alternativas? ¿Qué es más práctico y factible, según el momento político que vive el país? No debemos olvidar que la actual Asamblea Nacional, por su ignominiosa e impúdica sumisión, es un instrumento eficaz para fortalecer el proyecto político concentrador y autoritario de la ‘revolución ciudadana’.



 

Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)