3 de February de 2010 00:00

Solo la restricción vehicular no ayuda a mejorar la calidad del aire

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Redacción Quito

La restricción vehicular es una de las medidas que deben considerarse para disminuir el impacto ambiental. Así lo afirma Jorge Medina, miembro del Instituto Ecuatoriano de Normalización (INEN). El investigador químico, que también es catedrático de la Universidad Central, realizó junto con dos colegas un estudio sobre la calidad del aire.

En el documento Medina señala que los gases contaminantes que emiten los carros son nocivos para la salud y además deterioran el aire que respiramos.



Otros estudios
La Agencia Suiza para el Desarrollo compiló estudios sobre las causas y efectos de la generación de gases contaminantes en el Distrito.  
Según la agencia, la altitud causa que la combustión de los autos sea poco eficiente, las subidas obligan a los automotores a utilizar más combustibles. Así, los principales contaminantes como el monóxido de carbono (CO), dióxido de azufre (SO2) y ozono troposférico (O3) pueden causar graves afectaciones mientras más crece el parque automotor en la ciudad.

Este tipo de partículas aumenta cuando hay más arranque de autos, en la congestión, en las constantes paradas de los buses y en las cuestas. Ayer, a las 10: 15, Consuelo Mosquera esperaba un bus en la avenida De Los Shyris y Portugal. Mientras esperaba que llegara la unidad que la lleva hasta su casa en Carapungo vio parar a más de 12 buses frente a ella, a pesar de que no se ubicó en una parada designada.

Después de varios minutos decidió retirarse porque el humo que salía de los buses la marearon  y le dio dolor de cabeza. “Casi siempre me dan malestares cuando estoy cerca  de los buses”. 

Bladimir Ibarra, técnico de la Corporación para el Mejoramiento del Aire de Quito (Corpaire), dice que después de las primeras revisiones vehiculares, la contaminación ambiental disminuyó. Después de la primera revisión, realizada en 2003, la concentración de CO registra un -31% de emisión, es decir en el aire hubo menos concentración de gases. Lo mismo sucedió con el SO2, que registra un -47%. Sin embargo, el O3 creció en +6%, para lo que, según él, deben tomarse más medidas que ayuden a los controles ambientales. 

En este sentido, el 12 de enero de 2010, el INEN resolvió oficializar los requisitos que debe cumplir la gasolina para el uso de motores en el país. Ibarra afirma que el perjuicio de los gases también depende de la calidad del combustible.

Para el técnico, la restricción vehicular beneficiaría a la disminución de gases nocivos. Aunque según él, una de las opciones que tendría mayor impacto es el ‘Hoy no circula’. “Con esa medida se podría sacar más autos de circulación. El flujo sería más rápido y eso disminuiría las emisiones de CO, que dependen de la velocidad del vehículo”.

Según la Policía de Tránsito, el porcentaje de incremento del parque vehicular en la ciudad es uno de los más altos en América Latina. Este registra un 9,48% de incremento anual, a diferencia de ciudades  como Medellín con un  6,5%, Valparaíso con 5% y Santiago, en donde su parque automotor no es mayor al  8%.

La ubicación del tubo de escape en los buses es otro problema. Ibarra dice que la posición del tubo depende del diseño del automotor.  “Si se los modifica puede producir presiones en el motor y eso es peor”.

A pesar de que los gases que emiten los autos livianos a veces no son visibles, son igual de perjudiciales, pues hay más autos que buses. Sin embargo, los articulados circulan todo el día, los siete días.

Por esa razón, Ángel Calahorrano utiliza su bicicleta en lugar de su auto. Él dice que así ayuda a contaminar menos. Pero, según el estudio de Medina, los neumáticos de autos, motos y bicicletas botan partículas de azufre al rozar con el pavimento.

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