4 de mayo de 2015 16:12

Restos humanos se hallaron en la bodega de una cooperativa de buses en Quito

Una caja con osamentas se encontró en la bodega de una cooperativa, en Quito. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

Una caja con osamentas se encontró en la bodega de una cooperativa, en Quito. Foto: Eduardo Terán / EL COMERCIO

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Sara Ortiz

Un empleado de la cooperativa de transporte interprovincial Loja encontró huesos humanos en el interior de una caja,  mientras realizaba la limpieza. A las 10:00 de este lunes 4 de mayo del 2015, lo reportó a la Policía.

“A esta persona se le cayó una caja de madera, se destapó y vio varios huesos que se salieron”, dijo Víctor Emilio Ludeña, representante de la compañía en Quito.

Uniformados de la Policía Comunitaria de Quitumbe 
fueron los primeros en llegar a las bodegas, ubicadas en el barrio Pueblo solo Pueblo, en el sur de Quito.

Uno de los trabajadores detalló que cuando la caja estaba en el suelo observó piezas óseas largas, un cráneo y los pequeños huesos de lo que parecía una mano. En ese momento no quiso tomar, porque el resto del esqueleto estaba oculto entre semillas de trigo.

Pasado el mediodía, agentes de Criminalística llegaron al sitio y se llevaron los restos en dos fundas grandes negras. No dieron información. Por ahora se desconoce si se trata de una o más osamentas, la edad, el sexo y la identidad de la persona.

Ludeña detalló que el paquete llegó a las bodegas como una encomienda en el 2013 y provenía de Loja. Indicó que según la política de la empresa, los envíos no pueden ser destruidos ni abiertos antes de los tres años. “A veces hay gente que viene en ese tiempo para retirar y nosotros debemos cumplir lo que dispone la ley”.

Trabajadores dijeron que en la caja en donde estaban los huesos se encontraba llena de semillas de trigo. Ellos notaron que hace dos años el área en donde se encontraba este paquete apestaba, pero pensaron que eran problemas de las cañerías o de las aguas servidas.

Agentes de la Dirección Nacional de Muertes Violentas (Dinased) llegaron al sitio para recoger evidencias. Entre estas solicitaron a la empresa los registros de la persona remitente y el destinatario del envío.

Mientras tanto, las piezas óseas fueron llevadas a Criminalística para que mediante un estudio de antropología forense se determine de qué se trata.

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