15 de agosto de 2014 09:49

Breve reseña de los sismos provenientes de la falla geológica de Quito que han afectado a la capital

Hugo Yepes

El vulcanólogo Hugo Yepes explica en una breve reseña la historia de los temblores registrados en Quito, por la falla geológica de la Capital. Foto: Galo Paguay / EL COMERCIO

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Por Hugo Yepes A., desde Grenoble

La última vez que Quito sufrió daños por un terremoto fue en 1990, en la noche del 10 de Agosto.

En ese entonces, un temblor de magnitud Mw 5.3 (Mw es una escala universal de magnitud que relaciona la energía sísmica liberada por el terremoto con las características físicas de la falla geológica que lo produce) ubicado a escasos dos kilómetros al norte del epicentro del temblor de ayer 12 de agosto (Mw 5.1), destruyera casas de adobe y tapial en un radio de 12 km a la redonda, además de algunas construcciones modernas sobre todo en las zonas de Pomasqui y Pusuquí.

Estos dos eventos sísmicos están relacionados con la estructura geológica conocida como la falla o el sistema de fallas de Quito, que corre al Este de la ciudad a lo largo de las pendientes que miran hacia los Valles de Tumbaco y Los Chillos de las colinas que marcan el borde oriental de la ciudad y que las conocemos como las lomas del Tablón frente a Amaguaña, Puengasí, Ilumbisí, El Batán, La Bota y Bellavista-Catequilla en el extremo norte de la estructura pasando Calerón.

¿Qué es la falla de Quito?

Se trata de una falla inversa, es decir que uno de los bloques (el de Quito) se levanta respecto del otro (los valles) en contra de la fuerza de gravedad por fuerzas de compresión tectónica que empujan al continente desde el Occidente. Es esta la razón por la que Quito, a fuerza de sismos repetitivos en la historia geológica de su cuenca se levanta unos 400 metros sobre el nivel del Valle Interandino.

Fuertes sismos en la historia

Pero estos no son los únicos sismos provenientes de la falla de Quito que han sacudido a la Capital. El 16 de mayo de 1923 un patrón de daños más acentuados en las iglesias de un Quito que se extendía a duras penas desde la Villa Flora hasta la Colón hacen presumir que el epicentro en esa ocasión se encontró más hacia el centro de la estructura, en el segmento de Ilumbisí.

Coincidencialmente en agosto, el día 9 del año 1938, un fuerte temblor sacudió el Valle de los Chillos, especialmente a Alangasí, Sangolquí y el Tingo, sin que pueda descartarse que también se trate de una ramificación oriental del sistema de fallas de Quito.

En el siglo XVIII descripciones que pierden claridad por el tiempo transcurrido dan cuenta de daños menores en las iglesias de la época en 1787 por un sismo local de la falla de Quito.

Pero en 1755 se reporta un evento que sale del patrón típico de comportamiento de los sismos de la falla de Quito que empiezan con un movimiento fuerte y súbito seguido de réplicas menores por varios días. El 26 de abril de dicho año empiezan los quiteños a sentir temblores frecuentes y fuertes que causan temor y ciertos desperfectos.

Pero es el 28 de abril, es decir dos días después de haber empezado la secuencia sísmica, que se suelta gran parte de la energía acumulada y daña todos los templos y casas de Quito, provocando que muchos habitantes salgan de la ciudad buscando protección en el campo.

Al no haberse reportado otros estragos en pueblos circundantes, es plausible suponer que fue nuevamente la falla de Quito la causante de estos efectos. Las réplicas perduraron al menos por ocho semanas más.

En 1662 hay posiblemente otro evento atribuible a la falla de Quito. En la fachada de la iglesia de San Agustín se lee: “Año de 1660, rebentó [sic] el volcán de Pichincha. Año de 1662, ocurrió el terremoto”, aunque su relación temporal cercana con la erupción del Guagua Pichincha y la descripción de un deslizamiento importante en el Sincholagua por esas épocas hacen dudar sobre el origen del mencionado sismo que dañó nuevamente iglesias y viviendas.

Finalmente, o más propiamente para iniciar la historia sísmica de la ciudad, está el terremoto de 1587, nuevamente en agosto, cuando “no vino el temblor avisándonos…., sin ruido; duró obra de dos o tres credos, que si más duraba no quedaba casa ni pared enhiesta” según el padre Provincial de la Compañía de Jesús Juan de Atienza (Burgos, H) y que estuvo ubicado en el extremo norte de la falla.

Investigaciones últimas de sismología histórica le atribuyen una magnitud alrededor de 6.4 (Beauval, Yepes y otros) lo que lo hace cerca de 100 veces más poderoso que el registrado el día de ayer, 12 de agosto.

En definitiva, en todos los siglos a excepción del XIX, hay uno o más sismos con características alarmantes o destructoras en el sistema de fallas geológicas de Quito, siendo el temblor de este agosto de 2014 solo una muestra del verdadero potencial sísmico que tienen estas fallas.

Otros terremotos provenientes de otras fallas geológicas han causado también muchos estragos en la capital, pero ese es tema para otra discusión.

Tome en cuenta, estos son los 30 sitios seguros de Quito:

 

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