26 de November de 2009 00:00

La Reina de Quito cuenta sus vivencias

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Redacción Quito

En el último día como reina de Quito, María Francisca Paz y Miño, en entrevista para este Diario, expresó su agradecimiento y habló sobre sus vivencias durante el año de  su reinado.

Según dice, desde el día en que fue electa, la vida le cambió  mental y espiritualmente. “Esta experiencia  me ha hecho crecer como mujer porque he aprendido mucho de la  gente”.

Para ella, una de las cosas más importantes fue compartir tiempo con los niños. Nutrirse de esas experiencias -dijo- con pequeños que necesitan ayuda y guía, hace a las personas más fuertes.  

Además, la Reina saliente contó que todo lo vivido ha fortalecido su  vocación por la labor social y el desarrollo. Precisamente por eso  antes de entrar al concurso estudiaba Relaciones Internacionales, carrera que piensa retomar una vez entregada la corona.

Con una sonrisa dijo incluso  que esta experiencia también cambió la forma en que pensaba educar a sus futuros hijos. “Cuando sea mamá educaré a mis hijos de forma diferente y de acuerdo a lo que he vivido en mis 22 años”. 

Paz y Miño señaló que a diferencia de lo que muchas personas piensan,   la Soberana trabaja duro por el bien común. “En la Fundación Reina de Quito trabajan ex reinas con un potencial increíble, son mujeres grandiosas y llenas de buena voluntad para ayudar”.

Durante este año, Paz y Miño colaboró en varias campañas y proyectos a favor de la niñez. Pero, además, impulsó el  calendario Juntos por la Integración, que tuvo la participación de artistas nacionales e internacionales. El fin fue recaudar fondos para los niños con síndrome de Down.

Asimismo, recalcó que uno de los proyectos que son importantes para la Fundación es el cuidado del entorno. Por eso crearon un plan piloto al que denominaron  Limpio Quito de mi vida. Con este se pretende fomentar la reutilización de la basura para obtener productos reciclables.

Ella considera que la mayoría de gente trata de vincularse con este tipo de ayuda, pero cree que aún hace falta más. “Esto debería ser una obligación cívica para que los ciudadanos  se den cuenta de la realidad que otros tienen que afrontar. La misma que sería más llevadera si se consiguiera más  apoyo”.

Paz y Miño, quien hoy en la noche entregará la corona, opina que la ciudad tiene tantas tradiciones y a la vez pensamientos muy diferentes. Por eso, ella cree que  la clave para disfrutar  las fiestas está en ser tolerantes y ver el lado positivo de las cosas. “Más allá de vivir las fiestas en paz está el hecho de cuidar de uno mismo y procurar no hacer daño a nadie”.

Para ella, el Quito de ahora tiene nuevas ideas que deben ser explotadas para que den buenos resultados.  “Quito necesita gente que la lidere, se necesitan muchas manos para cambiar la ciudad sin discriminación y con mucho orgullo. Solo hay que buscar la manera de hacerlo”.

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