3 de enero de 2016 00:00

En seis años se regularizaron 328 barrios en el Distrito

Los moradores de Músculos y Rieles Etapa 2 trabajaron 30 años para regularizarse. Actualmente hay 664 familias

Los moradores de Músculos y Rieles Etapa 2 trabajaron 30 años para regularizarse. Actualmente hay 664 familias. Foto: Diego Pallero/ El Comercio

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Betty Beltrán
Coordinadora (I)
bbeltran@elcomercio.com

Parece un asentamiento como cualquier otro del sur de Quito. Pero no lo es. Hace 30 años, los moradores de Músculos y Rieles Etapa 2 lucharon por conseguir sus escrituras y tener los beneficios de ser un barrio regularizado.

La espera fue larga, tuvieron que pasar 12 administradores de la cooperativa de vivienda. Y solo el 26 de febrero del 2015 consiguieron que el nombre del asentamiento apareciera en una ordenanza. Las 664 familias estaban felices.

El nuevo barrio del Distrito Metropolitano fue uno de los más difíciles de gestionar porque “tenía algunos problemas técnicos”, menciona Karina Subía, directora de la Unidad Regula Tu Barrio. Incluso hubo que acogerse a una serie de cambios que el Municipio exigía en el trazado vial.

Desde que se creó la Unidad, en marzo del 2010, se contabilizaron 399 asentamientos gestionados, de los cuales 328 lograron obtener sus ordenanzas. Cumplir esa formalidad posibilita la emisión de las escrituras de los lotes.

De ese total, según información municipal, en los cuatro años de la administración de Augusto Barrera se aprobaron 281 barrios y en la de Rodas, 46.

Pero según Subía “esos asentamientos regularizados
en este año y medio han requerido especial atención por la enorme superficie de los predios y, sobre todo, por la complejidad técnica, social y jurídica”. En ese grupo estuvieron Músculos y Rieles Etapa 2, El Inga, Ciudad Futura, Valles del Sur, Santa Ana...

La mayoría de estos sitios está ubicada en la Adminis­tración Quitumbe, “una zona muy sensible respecto de esta problemática”, según la funcionaria. Solo en el 2014 se registraron 21 expedientes y en el 2015, igual número. Le sigue Calderón, con siete casos en el 2014 y 21 en el 2015.

Justamente por eso, según el concejal Sergio Garnica, de la Comisión de Uso de Suelo, hay que poner mayor control en esas zonas. Es más, confirma que “a vista y paciencia de la autoridad se siguen ofertando lotes en sectores no permitidos. Hay una responsabilidad de la Agencia de Control y de las administraciones zonales”.

Esa posesión irregular de tierras determinó que, en algunos asentamientos, sea imposible destrabar la complejidad legal y jurídica, de ahí que se aplicó una normativa nacional para legalizar barrios mediante expropiaciones especiales (declaratoria de utilidad pública) de los territorios donde se encontraban asentados. Esa figura fue establecida en marzo del 2014, mediante reformas al Código de Organización Territorial Autonomías y Descentralización.

Y a inicios de diciembre, el Concejo aprobó la legalización mediante la Ordenanza de tres asentamientos: Triángulo de
Piedra (103 lotes) y María Gua­dalupe (129), ubicados en el suroriente de Quito; y 4 de Abril (118), en el noroccidente. En esa misma situación se encuentran otros 16 sitios.

Pero, ¿cuántos asentamientos quedan aún por regularizar? Subía admite que no se sabe a ciencia cierta; que hace falta cuadrar números y, por eso, este año se realizará una nueva consultoría. En un trabajo anterior, realizado en el 2010, se hablaba de 100 en Quitumbe; 40 en Calderón; 35 en Tumbaco, Los Chillos y zona Centro; y 20 en La Delicia.

De todas formas, tanto la funcionaria como el concejal Garnica aconsejan que antes de comprar un lote se debe verificar el estado del terreno con la escritura global y el informe de permiso municipal. En eso no se fijaron los habitantes de Músculos y Rieles Etapa 2.

A campo abierto, los moradores se reunían para aprobaba el plan de las mingas, pues tuvieron que abrir las calles con sus propias manos y cargar en sus espaldas los materiales para poder levantar una media agua en terrenos de 300 o
450 m². Se ingresaba a los lotes por un camino de herradura.

“El sufrimiento fue tenaz”, recuerda uno de los vecinos. Por fortuna, con el tiempo consiguieron todos los servicios básicos, y lo único que falta son los bordillos y el adoquinado.

Su consejo para las personas en otros asentamientos que quieren lograr algo parecido: “Lo primero es que se organicen, que estén unidos buscando un bien común”.

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