20 de marzo de 2018 00:00

El reforzamiento de la frontera incluirá a Sucumbíos y Carchi

Este lunes 19 de marzo del 2018, personal de la Policía inspeccionaba el lugar de la detonación en la vía que lleva a la parroquia Alto Tambo. Foto: Washington Benalcázar / EL COMERCIO

Este lunes 19 de marzo del 2018, personal de la Policía inspeccionaba el lugar de la detonación en la vía que lleva a la parroquia Alto Tambo. Foto: EL COMERCIO

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Redacción El Comercio

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El Pan se volvió un punto vulnerable por la presencia de disidentes de la exguerrilla de las FARC y de grupos irregulares que operan en Colombia.

Esa pequeña población del norte de Esmeraldas enfrenta por tercera ocasión, en menos de un mes, las secuelas de ataques armados.

La mañana de ayer, lunes 19 de marzo del 2018, las 195 personas que habían huido en los anteriores enfrentamientos volvieron a hacerlo tras el cruce de balas que se registró el domingo pasado.

Los accesos a la localidad, en donde existen unas 20 casas, fueron bloqueados por militares de la Armada. Los uniformados, equipados con fusiles y chalecos antibalas, restringieron el acceso de vehículos y de personas. El resguardo era extremo. Los soldados estaban en las carreteras que conectan a El Pan con Mataje y Guadalito, otras dos poblaciones cercanas a Colombia.

Allí, los agentes pedían los documentos de los autos que querían entrar o salir de El Pan.

Ese tipo de controles se replicaron en las principales avenidas y carreteras de San Lorenzo. Policías de grupos élites del GEMA y GIR revisaban el interior de los vehículos.

Militares custodian las carreteras de acceso a Mataje, Guadalito y El Pan. Foto: Marcel Bonilla / EL COMERCIO

Militares custodian las carreteras de acceso a Mataje, Guadalito y El Pan. Foto: EL COMERCIO

Mientras eso ocurría en la frontera, en Quito, la cúpula policial, junto al ministro del Interior, César Navas, se reunía con el presidente Lenín Moreno. En la cita a puerta cerrada, los agentes informaron al Jefe de Estado que emprenderán nuevas acciones para resguardar la frontera.

Precisamente, una de esas decisiones es el control de carreteras y vías en Esmeraldas.

La idea es evitar que los sospechosos ingresen explosivos, municiones o precursores químicos. Así lo informó el comandante de la Policía, Ramiro Mantilla.

Según el oficial, en la frontera también están trabajando equipos de Inteligencia y antinarcóticos. Pero la medida más fuerte que se tomó ayer fue el despliegue de tropas (militares y policías) a las provincias de Carchi y Sucumbíos.

La idea es fortalecer el resguardo de todo el límite territorial con Colombia. Esto ocurre porque se quiere evitar “que se creen ambientes de inseguridad en el país”. Los policías también recibirán 200 fusiles y otros equipos.

Por eso, un camión que ayer (19 de marzo) transportaba a un grupo de militares ingresó a Mataje, Guadalito y El Pan. La gente en este último poblado pide ser reubicada. Ellos tienen miedo a nuevos enfrentamientos.

Altos oficiales de la Marina hablaron este lunes con EL COMERCIO y confirmaron que aún desconocen las causas del ataque. Tampoco saben las identidades de los perpetradores.

Pero revelan que los sospechosos se ocultan en poblados colombianos que están al frente de El Pan. En esas localidades no hay presencia militar ni policial. Por eso, para el Ecuador es complejo capturar a los sospechosos, pues una vez que se ocultan en Colombia, no hay forma de saber su ubicación.

Otra zona que fue resguardada este lunes por policías y militares fue Alto Tambo. En esa parroquia, el domingo 18 de marzo, se produjo el estallido de un artefacto explosivo. Por eso, ayer personal de Criminalística de la Policía realizó una inspección.

Los agentes de la Sección de Investigación Postexplosivos llegaron desde Quito hasta el sector de Palo Amarillo. Ahí tomaba muestras de los restos que quedaron junto a un cráter de aproximadamente un metro y medio de diámetro, producto de la fuerte detonación, que ocurrió a un costado de la vía Ibarra-San Lorenzo.

Otra de las acciones que se realizó este lunes fue la verificación del levantamiento de alambres, rocas y restos del artefacto explosivo.

El atentado en Alto Tambo se produjo alrededor de las 09:40 del domingo. La única camioneta designada a la Unidad de Policía Comunitaria (UPC) de la parroquia resultó afectada.

El parabrisas y las ventanas de la parte derecha se destruyeron a causa de la onda explosiva. El automotor quedó como parte de la investigación.

Agentes informaron que el uniformado que conducía el patrullero salió ileso. Él se reintegró a sus labores ayer.

Actualmente, el destacamento policial de Alto Tambo tiene 10 agentes. Antes del 20 de enero, día en que se produjo la explosión del coche bomba en el cuartel policial de San Lorenzo, Alto Tambo tenía dos agentes. Pero, tras el Estado de Excepción, ese destacamento se reforzó con ocho policías más. Aún así, la gente de este sector tiene temor.

Vecinos que prefieren no dar sus nombres cuentan que a la parroquia llega gente extraña. Especialmente de zonas fronterizas de Carchi

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