15 de March de 2010 00:00

Refinería del Pacífico

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Benjamín Rosales

Desde el inicio del gobierno de Rafael Correa hemos oído sobre tres megaproyectos para la provincia de Manabí: un gran puerto de transferencia de carga en Manta, la vía Manta-Manaos y una gigante refinería de hidrocarburos cerca de la urbe manabita.  Del utópico puerto a donde vendrían grandes barcos con mercadería para ser transferida a buques menores para transportarla a otros puertos peruanos, chilenos y ecuatorianos, se habla menos desde que la empresa china abandonó la concesión. 

La vía Manta-Manaos nunca fue definida claramente, ¿cuál sería la parte terrestre y cuál la fluvial?, no hay siquiera estudios sobre la navegabilidad del río que se utilizaría para conectar a Manta con la hidrovía Amazonas-Marañon.  De los tres proyectos estrella que lograron que los manabitas se volcaran a favor de Alianza País, ahora solo se oye de la megarrefinería.

En  2007 se firmó con Venezuela un acuerdo para la construcción del proyecto que nos hizo suponer que ese país financiaría la refinería, sin embargo aún  se continúa buscando fuentes de financiación para que el proyecto pueda realizarse.  Hay aspectos fundamentales que no están claros: ¿de dónde provendrían los 300 000 barriles diarios de petróleo que requiere el proyecto?  Si la fuente es el crudo de los campos ITT, ¿cómo se transportarían desde la Amazonía?, ¿habría que hacer un nuevo oleoducto, o se transportaría  a Esmeraldas para llevarlo por barcos a Manabí.

Nunca quedó en claro ¿por qué se desechó el sitio de Monteverde en la provincia de Santa Elena?, que fue escogido hace más de 25 años para construir la nueva refinería.  Posiblemente fueron razones políticas dado que Manabí tiene más votantes.  En buena hora que se ha sustituido el área de El Aromo, donde se colocó la ‘primera piedra’ con la presencia de Hugo Chávez hace casi tres años, y que es frágil ecológicamente.  Sin embargo, nos llama la atención el alto costo, sobre los USD 5000 la hectárea, en qué se han adquirido, según notas de prensa, los terrenos ahora destinados para la gigante obra.

En Santa Elena, tierras similares, originalmente secas e improductivas pero con riego, no superan los USD 1 500 la hectárea.

Una inversión sobre los USD 12 000 millones, la mayor en la historia  debe ser realizada con pulcritud  y transparencia.  Hemos leído de contratos en estudios de cientos de millones de dólares, pero no sabemos ¿cuándo se realizaron licitaciones para escoger a los adjudicados?, ¿cuáles son los criterios para definir los detalles del proyecto? o ¿si este incluye la construcción de poliductos?  Seguimos sin entender cuál es el aporte de Venezuela para que Pdvsa tenga la mitad de la empresa que se formó para operar la megaobra.

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