16 de January de 2010 00:00

La refinería del Pacífico

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Felipe Orellana Albán

Con bombos y platillos y, para no perder la costumbre de insultar, diciéndole majadera a la asambleísta Martha Roldós, el presidente Correa firmó con Hugo Chávez la constitución de la empresa  mixta que se encargaría de la construcción de la nueva refinería en el sitio  El Aromo (Manabí), donde se puso “la primera piedra”.

De nada han servido los argumentos técnicos, como los que constan en un informe del Instituto Oceanográfico de la Armada, en los que se recomienda taxativamente ubicar la nueva refinería en Monteverde (Santa Elena), por las múltiples ventajas  en comparación con otros de la Costa ecuatoriana.

¿Por qué no se han tomado en cuenta los estudios y el informe del Inocar? ¿Falta de confianza en la capacidad del Inocar?

No puede ser, puesto que, por otro lado, en demostración de confianza se ha entregado la administración de Petroecuador a la Armada Nacional.

¿Qué   determina la ubicación de la refinería en otro sitio que no es Monteverde?

Después de desperdiciar tiempo y dinero, la ubicación de la refinería ya no será El Aromo sino Río Manta, donde la empresa ha adquirido, por lo pronto,
1 347 hectáreas al precio de USD 6 735 000, o sea a USD 5 000 cada hectárea de terrenos áridos e improductivos.

La empresa ha indicado que necesita adquirir 1 647 hectáreas adicionales.¿Cuánto más pagará por estas?

Así comienza la danza de los millones, debiéndose tomar en cuenta que por los estudios de ubicación se han presupuestado más de USD 400 000 000.

En este asunto las autoridades de control deben realizar una investigación exhaustiva a fin de evitar que el dinero de los ecuatorianos vaya a parar a los bolsillos de unos pocos vivarachos.

Hay que  exigir también que este importante proyecto se realice  de acuerdo con los dictados de la razón técnica y no por el voluntarioso capricho de algún funcionario.

Lector preocupado por imprecisiones

Noto que en EL COMERCIO ya hay alguien que se preocupa de corregir algunos errores. Sólo falta que se lo haga antes de que salga la publicación. 

El miércoles 13  he encontrado algo bastante curioso.

La noticia dice: “Los juzgados de la Niñez se mudan al edificio de la Corte”, y empieza: “ Los doce juzgados de la Niñez y Adolescencia de Guayaquil se mudan al Palacio de Justicia, porque las últimas lluvias agravaron los problemas estructurales del edificio donde estaban funcionando…”.

Pero sigue: “…El primero en abandonar el inmueble …. fue el Decimotercero.”  ¿Si solo había 12 juzgados, de dónde salió este? ¿Si la justicia funciona tan eficientemente,  se aumentó un juzgado en la mudanza? En el tercer párrafo:  “Este mismo día le tocó la mudanza al juzgado Onceavo…

Según el Diccionario de Dudas y Dificultades, de la Real Academia Española, “el ordinal correspondiente a once es undécimo, no decimoprimero ni onceavo”.

Como verán,  lo que está entre comillas no es original mío, y como la noticia es de la Redacción de Guayaquil, creo que allá les corresponde corregirla.

Fausto A. Maldonado P.

Nota de la Redacción:
Agradecemos estas  acertadas puntualizaciones. En Guayas existen 19 juzgados de la Niñez y debimos precisar que la numeración impuesta por la administración de justicia no sigue un orden lógico. Tiene razón también en que es erróneo escribir “onceavo”.    

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